Marta Pereyra, directora de “La Pedagógica”, conversó con Nosotros sobre la trayectoria y la proyección de una de las instituciones más icónicas de la ciudad.

Textos. Romina Santopietro. Fotos. Manuel Fabatía.

Para los santafesinos de todos los niveles educativos es simplemente “La Pedagógica”.

 

Contempla a todas las edades y para dar cobertura a todo el espectro de lectores, entre los espacios que brinda cuenta con una bebeteca, áreas para niños y jóvenes, un rincón dedicado especialmente al manga, y no pierde de vista ser también una herramienta activa para estudiantes o adultos mayores que aman la lectura.

 

Pero la biblioteca no se limita a sus fronteras edilicias. Se expande fuera de sus muros en lecturas y con una simpática embajadora: la valijita que migra entre instituciones para acercar a los niños a los libros. Si el niño no puede ir a la biblioteca… la biblioteca va a ellos: ¡en una valija!

 

Si bien se fomenta un clima armonioso, la Pedagógica dista mucho de ser un claustro silencioso. Desde la recepción -siempre con una sonrisa- hasta la consulta y la guía del staff de bibliotecarios, sus paredes cubiertas de libros y la hermosa ambientación invitan a quedarse a disfrutar de la lectura.

 

Valores

 

Los bibliotecarios que componen el plantel se rigen por una serie de valores para ejercer su trabajo diario y brindar la mejor atención:

 

Compromiso. Con la excelencia del servicio, con la capacitación permanente, procurando la eficacia y la eficiencia.
Flexibilidad y actitud positiva. Ante los continuos cambios.
Respeto. Por una buena convivencia con el usuario, considerando el reglamento interno de la biblioteca, con los grupos de trabajo y con el suministro de información lo más segura posible. El respeto al ser humano y a su libertad de credo, sin distinción social, ideología y raza.
Responsabilidad. De identificar nuevas oportunidades dentro de la biblioteca y fuera de ella, de cumplir con todas las actividades asignadas, de satisfacer las demandas de información de los usuarios y con la sociedad toda.
Solidaridad. Por su carácter de Biblioteca Popular, ya que tiene un compromiso con toda la sociedad, por lo que procura atender a toda la población por igual.
Vocación de servicio. A cargo de profesionales que aman su trabajo.

 

102 años

 

Creada el 24 de mayo de 1915, como Biblioteca para el Maestro, fue ampliando a través del tiempo el espectro de usuarios investigadores, profesionales y estudiantes de todos los niveles afirmando de esta manera el rol de Institución educadora.

 

La Biblioteca depende de la Jefatura Provincial de Educación Superior, Perfeccionamiento Docente y Proyectos Educativos.

 

Cuenta además, con una activa comisión de asociados que, creada en 1937, presta su apoyo a la Institución con el nombre de “Asociación Protectora de la Biblioteca Pedagógica”. Está subvencionada por la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip). Integra la red de Bibliotecas Pedagógicas surgida a partir del convenio establecido con la Biblioteca Nacional de Maestros.

 

La memoria de la ciudad

 

“Ser hoy directora de esta querida biblioteca representa una emoción muy grande, desde mi vivencia personal. He visto crecer a muchos de nuestros lectores, a quienes hemos ayudado y guiado con todo lo que es lectura. Hoy muchos de ellos traen a sus hijos, y hasta a sus nietos. Es ahí donde visualizamos la importancia que tiene la biblioteca en la vida de las personas y en la historia de la ciudad. Porque aquí pasan su tiempo libre, se busca desde la lectura comprensiva, recreativa o histórica, o hay quien simplemente necesita de un espacio tranquilo para estudiar. Muchos jóvenes han retomado el visitar la biblioteca, un grupo que creíamos perdido, por la inserción de la tecnología en el quehacer diario, pero nos eligen como lugar de reunión para estudiar, o debatir los temas de estudio. Incluso comparan lo que tenemos en existencia en papel en la institución con lo que traen en soporte digital”, se explaya Marta.

 

“Por eso seguimos buscando nuevas estrategias para captar a esos jóvenes que vuelven a tomarnos como referencia para concentrar su etapa de estudio. Y a la vez continuar asistiendo a los lectores adultos que prefieren el soporte de papel y prefieren llevarse el libro a su casa. Para ambos brindamos el asesoramiento y acompañamiento del staff de la biblioteca”, continúa.

 

“La biblioteca tiene que ser un centro de información y cultura que nos convoque a nosotros como santafesinos, para preservar nuestro acervo y valor histórico, nuestra memoria como ciudad. Ineludiblemente una biblioteca tiene que ser la memoria de un pueblo”, cierra Marta Pereyra.