Una piel cuidada e hidratada a cualquier edad siempre se verá más bonita que una sin ningún tipo de mantenimiento. Por este motivo, la nutricionista Florencia Appedino cuenta algunos secretos para lograr el objetivo deseado.

Lic. en Nutrición Florencia Appendino (M.P.1290). Michell Farr

 

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. A través de ella manifestamos el interior de nuestro organismo: la toxicidad de la sangre, las deficiencias digestivas, los trastornos intestinales, los estados emocionales y mentales, entre otros. Por eso es fundamental cuidarla desde todos los aspectos, desde lo que ingerimos, como la hidratamos y a que la exponemos.

Las células que forman la piel se encuentran en constante renovación. Para este motivo, es preciso un aporte continuo de nutrientes esenciales para su producción que evite cualquier lesión: piel seca, celulitis, flacidez, etc. La celulitis es una de las afecciones que más preocupa a la mujer. Si bien, no es grave en sí misma, al verla manifestada en el cuerpo revela un estado deficiente de salud.

Entre algunas de las causas que la ocasionan se encuentra la obesidad, los desequilibrios hormonales, la retención de líquido y toxinas, y el exceso de insolación que reseca la piel y la hace menos elástica. Por este motivo, como Licenciada en Nutrición, doy prioridad a una correcta alimentación que actué desde adentro hacia afuera.

 

Una alimentación rica en fibras donde se incluyan cereales integrales, legumbres, frutas y verduras es una excelente opción para reducir la piel de naranja. Esto se debe, a que la fibra retiene y arrastra sustancias tóxicas al intestino para luego depurarlas.

 

Sumado a esto, resulta primordial aumentar la ingesta de alimentos diuréticos para limpiar el cuerpo tales como: apio, espárrago, berenjena, sandía, uva, pera, manzana, y aquellos ricos en vitamina A como todos los de color naranja: zapallo, zanahoria y calabaza; para ayudar a una desintoxicación más rápida.

 

Si a esta dieta equilibrada le sumamos los tratamientos ofrecidos por la clínica Michel Farr que ayudan a optimizar el proceso para ver resultados más rápido, el cambió será drástico en nuestra piel.

 

Ahora bien, siguiendo esta línea, se sugiere en este tipo de tratamientos evitar las grasas saturadas que se encuentran en los snack y embutidos. Así como también, la manteca, la crema, la sal, los azúcares y las bebidas alcohólicas que son potentes creadores de toxinas perjudiciales para nuestra piel y nuestra salud.

 

La combinación perfecta entre una correcta, equilibrada y sana alimentación junto con actividad física regular de al menos 30 a 40 minutos por día, ingesta suficiente de agua y estética es el broche de oro para lucir renovada.