Esta semana nos adelantamos al Día del Niño con sugerencias de lecturas para los más peques, que desaten su imaginación y los lleven a soñar.

Por Romina Santopietro

Quiero contarles cómo surgió puntualmente esta columnita. Mi amiga Adriana, mamá de Anita, me llama hace unos días y me pregunta “¿cuándo empezaste vos a leer historias de terror y suspenso?”. Yo respondí que a los 5 ó 6 años. “Ahhh… porque Anita quiere leer cuentos de terror”.

Acá tengo que hacer un paréntesis y contarles que suelo apropiarme de los hijos de mis amigas. Pero con Anita tengo el problema de la distancia, porque no vivimos en la misma ciudad. Saber que le encantan las historias de terror y suspenso me llenó de emoción. Primero busqué en mi biblioteca los libros que leía a su edad, armé la encomienda y se la despaché al toque.

La alegría que tengo de poder pasar la antorcha a la enana me desborda. Pero claro, a pesar de que no hace taaaanto que dejé de ser niña… -si, esperen un minuto que junto la cara del suelo, que se me cayó-, estaba segura que desde entonces y hasta ahora el mercado de literatura infantil había crecido, así que me zambullí en las librerías para preguntar qué hay de nuevo.

Resultado: esta lista. Daño colateral: ¡quiero tooodos esos libros para mí! Ya saben que sostengo que madurar es para las frutas, pero ¡de verdad! No saben qué cantidad de libros hermosos hay para niños.

Y para salir un poco del bombardeo de juguetes, es una linda opción regalar historias, que desaten la imaginación de los peques y abonen sus sueños.


Como vi tantas cosas, las organizo un poco por edades: para los bebés -entre 1 y 3 años- hay libros de felpa y peluches, con títeres y partes móviles. Para que ellos se apropien y los manipulen a placer.

Y para que las mamás se queden tranquilas, se lavan en lavarropas. Sí, como lo leen.

De 3 añitos en adelante, hay ediciones en cartoné, para que resistan muchas lecturas y muchos juegos. En este caso también, con troqueles, partes móviles, ojitos que se mueven, páginas desplegables y hasta con sonido, con temáticas variadas.

Ya a partir de los 4 y 5 años podemos encontrar libros de historietas, o novelas clásicas en versión gráfica. Y para esta edad se recomiendan los libros de animales: del mar, de la montaña, autóctonos… algunos vienen con un visor para ver las figuras en 3D, otros con ficheros de animalitos intercambiables, casi todos troquelados… ¡Sí se puede aprender jugando!

Para este rango y dentro de lo que puede considerarse como libros didácticos, entran los de leyendas argentinas o universales. ¡Y los libros clásicos de cuentos se encuentran en ediciones preciosas!

De 6 años y más, el abanico se despliega y las opciones son múltiples: los libros-objeto para jugar, leer y divertirse son absolutamente preciosos.

Para destacar: hay libros infantiles de autores santafesinos: del grupo Canticuénticos, algunos de Enrique Butti y un compendio de cuentos sobrenaturales “Sobrelitoral”, de autores varios, publicado por editorial Grünendör Ediciones.

Editorial Quipu lanzó series de diferentes libros y autores por género: la Serie Negra cuenta con títulos de misterio, suspenso y policiales que atrapan a los lectores y que los desafían con intrigantes historias, al tiempo que tratan situaciones fantasiosas (o no tanto) con personajes con los cuales se pueden identificar fácilmente. (esta es la serie recomendada para Anita).

La Serie Verde está compuesta por títulos dirigidos a chicos mayores de 10 años cuyas historias abarcan temas como la amistad, el amor, la aventura, el misterio, la intriga, actualidad, redes sociales, relaciones interpresonales, el crecimiento y la construcción de la identidad propia en la etapa pre-adolescente. Con lenguaje actual y priorizando la fácil identificación del lector tanto con las historias que remiten a la vida cotidiana como con los personajes. Incluye la saga Caídos del Mapa.

La Serie Amarilla cuenta con novelas y cuentos de aventura, humor, amistad, amor, vida cotidiana y ecología que llevan al lector a un mundo de imaginación y creatividad dándole herramientas para crear con ejes que pueden ser tratados desde la perspectiva de la actualidad y el reconocimiento del lector.


Otra editorial con títulos divertidos y ediciones muy lindas y cuidadas es La Brujita de Papel, de la que se destacan los libritos “Los súper premios”, de Pablo Bernasconi y “Secretos de un monstruo”, de Valeria Dávila y Mónica López.

Hay libros que se denominan libros-álbum, con ilustraciones magníficas, mayor tamaño y preciosos troqueles. La editorial Edelvives publicó una serie bellísimamente ilustrada por el genial Benjamín Lacombe, donde cada libro es una pequeña pieza de arte.

 

Dentro de los numerosos títulos ilustrados por él, se destaca para esta lista sus “Cuentos Silenciosos”. Es un magnífico cuento ilustrado en tres dimensiones. Bejamin Lacombe hace un particular homenaje a sus cuentos preferidos dándoles vida y volumen de una manera sorprendente, con pops ups maravillosos.

“Érase una vez una vieja que tragó una mosca gris” de Jeremy Holmes y publicado por Catapulta Editores, merece párrafo aparte.

El texto se estructura en base al juego de la retahíla: una vieja ingiere una mosca y luego, en forma acumulativa va ingiriendo otros animales de cada vez mayor porte, con el pragmático objetivo de anular la presencia de los anteriores. Así sucesivamente la vieja se traga: una mosca gris, una araña, un pájaro, un gato, un perro, una serpiente, una vaca y finalmente un caballo. Sin embargo, el juego en este libro, no sólo pertenece a las palabras sino también a las ilustraciones, la edición y el objeto en su conjunto. El libro mismo es el personaje (¿muñeca?) cuyas páginas en el centro nos revelan los sucesivos “alimentos” en su estómago (con los jugos gástricos y todo) y finalmente permite, mediante un truco de ingeniería de papel, que la vieja cierre sus ojos para siempre.


Para chicos de 8 a 10 años y más descubrí con felicidad que se reeditaron dos colecciones que yo leía y ¡que me encantaban!
Una de ellas es la colección Elige tu propia Aventura. Estos libros nos enseñaron otra forma de leer y claro, de jugar. ¡Y de hacer trampa! Porque las dos primeras historias las leíamos y jugábamos bien, eligiendo entre las posibilidades y sin mirar atrás, hasta llegar a uno de los variados finales. Ya después, marcábamos todos los saltos de páginas y leíamos 3 ó 4 historias al mismo tiempo.
Conservo los primeros, en versión tapa dura, que en los 80 y 90 publicó en Argentina Atlántida. La reedición se lanzó al cumplir la serie 30 años, en 2014, bajo el mismo sello. Tiene más de 70 títulos para elegir. También se consiguen en formato pdf.


La otra es Los Cinco, la serie más famosa Enid Blyton. Los protagonistas son tres hermanos, Ana, Dick y Julián, y su prima Jorge. Los cuatro se suelen reunir en vacaciones en la bahía de Kirrin, donde vive Jorge, y juntos suelen vivir aventuras en las que siempre terminan ejerciendo de detectives, buscando tesoros, resolviendo misterios o desenmascarando a criminales. El quinto miembro del grupo es el perro de Jorge, Tim.

Hay para todos los gustos y los precios arrancan en los 200 pesos.
Me puse a pensar -a veces hago eso- que si disfrutaste mucho un libro, una historia a esa edad, sería genial poder pasarle el legado a alguien que ahora tenga 5 ó 10 años. La cuestión es que vuelvan a circular. Tengas 10 años, 15 ó 40 y tantos, porque los tíos y padres podemos revivir esas lecturas, compartiendo una experiencia única con los peques de la familia.