Así como “el orden es contagioso”, la prevención del cáncer de mama también puede serlo.

Textos: Nadia Novillo

En el mes de octubre todo se tiñe y pinta de color rosa con motivo de la concientización y sensibilización sobre el cáncer de mama.

¿Por qué? Porque fue durante este mes que en el año 1983 se realizó en Dallas (Texas, Estados Unidos) una carrera para recaudar fondos para la investigación y cura de esta patología.

El lazo rosa es uno de los símbolos más representativos de la lucha, el compromiso y la ardua tarea de generar conciencia colectiva de esta enfermedad. Este símbolo surgió en 1992 asociado a los nombres de Alexandra Penney y Evelyn Lauder, la primera era la editora de una revista pensada para el público femenino y la segunda, la vicepresidenta de la firma Estee Lauder.

Ambas fueron quienes idearon distribuir los lazos rosas por la compañía de cosméticos.

Esta campaña es realizada a nivel mundial con la finalidad de promover la autoexploración y el autoexámen, los controles y chequeos periódicos, que permiten la detección temprana de esta enfermedad que cuando se descubre a tiempo, tiene cura. La importancia de la prevención radica justamente en el diagnóstico precoz para dar comienzo al tratamiento y poder superarla.

Así como profeso el orden y la organización en nuestro hogar, lugares de trabajo y todos nuestros espacios, también pienso que debemos ser ordenados y responsables con nuestra salud, tomar conciencia de lo que significa prevenir y realizar los controles anuales.

No debemos dejar pasar ni minimizar cualquier síntoma atípico, tampoco es recomendable automedicarnos. Ante cualquier dolencia lo mejor siempre será consultar a un médico.

De la misma manera que llevamos a los niños periódicamente a sus controles con el pediatra y agendamos fechas de vacunación, los adultos debemos tener un médico clínico de cabecera, un ginecólogo, un dermatólogo, un odontólogo que conozcan nuestra historia clínica y antecedentes. Tenemos que programar con ellos visitas, análisis de sangre, controles y chequeos de rutina correspondientes.

Si bien el 19 de octubre es el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, todo este mes es una alarma, un recordatorio y llamada de atención para que, si aún no nos hemos realizados los estudios, llamemos, pidamos un turno, coordinemos fecha y hora para hacerlos.

En el caso de las mujeres, la mamografía debe complementarse con una ecografía mamaria y con los controles ginecológicos, Pap, colposcopía y ecografía transvaginal.

El cáncer de mama es mucho más común y frecuente en la mujeres, pero aunque en un porcentaje muchísimo menor los hombres también pueden padecerlo, ellos debe saber realizarse el autoexámen y frente a cualquier síntoma o en caso de antecedentes familiares deben consultar al médico.

Suele suceder que genera cierta pereza y fiaca pedir turnos para visitar al médico. Somos vagos con estas cuestiones, nos dejamos estar, sobre todo cuando nos sentimos bien. Postergamos y ponemos la típica excusa de la falta de tiempo. Otras veces manifestamos resistencia a someternos a ciertos estudios por falsos mitos y temores como que son dolorosos, invasivos, nos dan pudor, etc. Sin tantas vueltas y rodeos, hay que hacer los controles. Cuesta arrancar, pero una vez finalizados no sentimos más livianos, como si nos sacáramos un peso de encima, como un niño que ha cumplido con sus deberes.

La sugerencia es tomar alguna fecha de referencia, respetarla y repetirla cada año; podría ser el mes de nuestro cumpleaños, marzo (mes de comienzo de ciclo lectivo), julio (mes de vacaciones de invierno), octubre (mes fuertemente relacionado con la concientización y la prevención), noviembre (mes previo a la finalización del año) o el mes que a criterio personal resulte más cómodo y práctico de recordar y en el que estemos más aliviados de compromisos.

Estudios Médicos

Lo ideal es organizar y archivar los estudios médicos en carpetas individuales, una por cada integrante de la familia y etiquetarla con el nombre de cada uno.

Las radiografías deberían conservarse por un máximo de dos años y los análisis, por seis meses. Pasado ese tiempo, son estudios que deberán repetirse y no tiene sentido seguir guardándolos.

La excepción será para aquellos estudios de mayor complejidad que por sugerencia médica debamos conservarlos o que se puedan requerir o necesitar para una determinada historia clínica.

Medicamentos

En todo Hogar hay remedios varios, el consejo es tenerlos todos juntos en un botiquín-caja-cesta-contenedor. Mantenerlos siempre fuera del alcance de los niños y en un lugar no expuesto a cambios bruscos de temperatura ni humedad. Escribir en cada caja una breve referencia: para quién fue recetado, para qué dolencia, la dosis y cada cuántas horas se indicó.

Controlar los vencimientos y tener especial cuidado al momento de desecharlos ya que podría ser peligroso si alguien los encuentra y consume. El consejo es tirar todo lo que sean gotas, jarabes, antibióticos, líquidos y pastillas por el inodoro. De lo contrario, dependiendo del tipo de medicación del que se trate, se puede llevar a algún hospital, dispensario o farmacia y que allí se encarguen de tirarlos.

En los casos de tratamientos complejos y costosos, si una vez finalizados sobró medicación, esta puede ser donada y no dejada olvidada hasta que venza.

Así como “el orden es contagioso”, la prevención también puede serlo. En el mes rosa, invitá a sumarse a esta movida de sensibilización a tu mamá, hermanas,amigas, tías, primas, compañeras de trabajo, cuñadas, vecinas, mamis del cole… a todas las mujeres que conozcas.