¿Cómo pasar de un placard abarrotado de ropa a una selección de prendas básicas que nunca pasan de moda? Nuestra experta te lo cuenta en esta nota.

Textos. Nadia Novillo.

Suele ser un denominador común encontrar placares repletos y abarrotados “de nada que ponerse”. Hay personas con amplios vestidores que al recibir una invitación para una fiesta, reunión o evento, lo primero que se preguntan es “¿qué me pongo?” y se responden a si mismos “no tengo nada”. Así terminan creyendo que la única alternativa es salir corriendo de compras en busca del outfit perfecto para la ocasión.

Esto probablemente se debe a que esas personas tienen un vestidor desorganizado, donde las prendas están mezcladas, en el que hay muchísima ropa acumulada por años (con talles que no son los que usan en la actualidad, pasadas de moda y desgastadas, colores con los que ya no se ven favorecidas, estilos con los que ya no se identifican, modelos que no volverían a elegir, etc).

Está comprobado que sólo usamos el 20% de todo lo que guardamos en el placard. Aunque cueste creerlo, el 80% restante queda estacionado, sin tocarse siquiera, y olvidado durante largas temporadas. “Por las dudas”, “por si vuelve a usarse”, “por si nos vuelve a entrar”, “porque fue el regalo de un ser querido”, “porque fue costoso”, “porque nos da culpa regalarlo”… pareciera que tener mucho da alguna especie de seguridad. En realidad, todo lo contrario: tener de más agobia y abruma. Pero seguimos comprando, amontonando y quejándonos por la falta de lugar. En realidad no falta lugar sino que sobran cosas.

PRENDAS COMODIN

El punto de partida debe ser depurar, descartar y soltar. Sin pensar tanto en lo que vamos a sacar sino más bien en lo que deseamos conservar. Debemos quedarnos con todo aquello que nos gusta y representa hoy: lo que usamos, necesitamos, nos sienta cómodo y favorece; lo que nos encanta ver, tener y lucir.

Esto ayudará a hacer compras más pensadas e inteligentes, estaremos más conscientes de nuestros propios gustos y de lo que necesitamos, porque sabemos y conocemos lo que tenemos.
Quienes gustan de la moda y dan importancia a la imagen, habrán escuchado hablar de esos básicos imprescindibles que conforman un fondo de armario. Esas prendas comodín que todos deberíamos tener, dentro de las cuales podemos mencionar: un vestido negro, una falda, un pantalón negro, un traje, una camisa blanca y una de jeans, un impermeable, una remera blanca y una negra de algodón, un jean, un sweater negro, unos stilettos, unas zapatillas, un cinturón, un pañuelo, un sobre de noche, una cartera grande, una mochila, etc.

La propuesta es comenzar un camino hacia un “armario cápsula”, esto refiere a un grupo de prendas seleccionadas para usar durante una temporada o por estaciones.

El secreto y la clave está en la elección de aquellas prendas protagonistas, que deben ser súper versátiles y que van a permitir infinitas combinaciones y facilitar armar diversos looks para cada día.

El término “armario cápsula” data de los años 70. Por aquel entonces el boom del Prêt-à-porter y las nuevas tendencias que incorporaban colores habían tenido como resultado vestidores muy recargados. En 1973 Susie Faux, dueña de una boutique londinense llamada Wardrobe, quiso terminar con los excesos, y para referirse a la moda que se vendía en su tienda introduce el concepto de “armario cápsula” como un “armario perfecto”. Ella lo definió como una selección de prendas básicas que nunca pasan de moda porque perduran en el tiempo. A estas luego se van incorporando nuevas piezas de temporada.

UNA HERRAMIENTA EN LA BUSQUEDA DEL PROPIO ESTILO

Hoy es moda y tendencia planear un armario cápsula, intentado así poner un freno al fast fashion y al low cost, que empujan al consumismo, a las compras compulsivas, desmedidas y sin sentido.

Más allá de ser un método que está en auge -muy difundido por organizadoras, influencers, asesoras de imagen y personal shoppers- y se suma a un lifestyle minimalista, debe tomarse como una herramienta que nos puede ayudar a conseguir una mejor versión de nosotros mismos, creando un propio estilo, con menos prendas, pero adecuadas y de mejor calidad.

¿Cuantas son él número ideal de prendas que puede tener un armario cápsula? Hay quienes sugieren que lo ideal serían 33 prendas -sin contar trajes de baño, ropa interior, deportiva y de fiesta- otros hablan de 40, aproximadamente.

Personalmente, no creo en una regla estricta en cuanto a un número al que debamos limitarnos. Resultaría un tanto utópico o difícil de llevar a la práctica. Pero si resulta interesante el concepto y los beneficios que puede aportarnos. El tamaño y la cantidad de prendas que contenga una cápsula dependerá de cada persona.

Una norma que merece ser respetada es la que nos sugiere que cuando entra algo nuevo, algo viejo se debe ir.

Un armario cápsula es algo muy personal, que deberá adaptarse al estilo de vida, compromisos laborales y sociales, profesión y espacios de trabajo, deportes o actividades de su dueño. También debe responder al lugar de residencia y al clima correspondiente, a las necesidades, costumbres, hábitos y rutinas de cada individuo para así facilitar el armado de sus total looks a diario.

QUÉ INCLUIR

– Colores neutros
– Prendas básicas
– Prendas cómodas
– Prendas versátiles
– Prendas combinables
– Prendas atemporales

REGLAS

– Menos es más
– Calidad, no cantidad
– Entra algo nuevo, sale algo viejo

BENEFICIOS

– Mejor imagen y estilo propio
– Decidir rápido y fácilmente un outfit
– Compras conscientes
– Ahorro de tiempo, dinero, espacio y energía.