Alan Brignone: “Apostar a nuevos desafíos”


El reconocido artista santafesino cuenta en una entrevista íntima con Revista Nosotros por qué decidió irse a vivir al exterior, cuáles son sus nuevos proyectos y experiencias vividas.

 Soledad Vittori

Es uno de los grandes artistas plásticos de la capital santafesina. Con tan sólo 30 años ya participó de los eventos más destacados tanto a nivel nacional como internacional abriéndose puertas en las altas esferas de su rubro.

La simpatía que lo caracteriza y su filosofía de vida llevaron a Alan a apostar a más. Desde hace tan sólo 3 meses, Brignone se fue a vivir a Los Ángeles gracias a la bendición de conseguir la tan anhelada visa de talento en Estados Unidos.

Su sueño es romper con el paradigma de que el arte lo consume sólo una parte de la población puesto que para él, el arte es para todos y está por encima de todos. Ya sea interviniendo una calle, creando una obra o plasmando estos diseños en prendas de ropa; su meta es generar un vínculo entre Argentina y Estados Unidos con el motivo de que fluya la expresión artística y la creatividad que caracteriza a ambos países.

“Todo arrancó con una presentación que llevé a cabo para una galería de Buenos Aires. Pegué onda con la galerista y me sugirió la posibilidad de participar en una muestra de Estados Unidos. Me pidió mis trabajos, los seleccionó y me ayudó a armar la carpeta para presentar todo lo necesario para el concurso de Artexpo New York. Y así fue como sucedió.

“Luego vinieron otras muestras como la de Art Basel en Miami, Lightning in a Bottle en California y algunas muestras más pequeñas que montamos también en Miami junto con un amigo que vive allá.

“Gracias a las posibilidades que tuve de viajar de manera continua a Estados Unidos, pude conocer cómo se vive el arte y las ferias afuera. Y tras asesorarme un poco, gente de mi mismo palo me sugirió sacar la visa de talento, también llamada visa O, que se le da a los artistas que son de afuera.

“Averiguando me encontré con una compañía en Miami que hace las visas de talento. Me presenté, tuve un par de entrevistas, tomaron mi caso por todo el tipo de antecedentes que tenía de haber participado en sucesivas muestras en ambos países y a eso después lo corroboraron para hacer los trámites y mandarlo a inmigración.

“Me llevó 2 años tramitar esta visa que me llegó en Julio del año pasado. Es un orgullo que me hayan elegido puesto que es un trámite requerido por mucha gente en el mundo y que solo a pocos se le otorga.

“Como esta visa te permite adherir a alguien más, un socio o un familiar. Ahí fue que decidí incluirla a mi hermana que es licenciada en comunicación y que me ayuda siempre en mi carrera. Ella es mi manager.

“Para mí es un compromiso y una responsabilidad enorme tener esta oportunidad. Hay mucho esfuerzo, inversión, amor, sacrificio, bronca, frustraciones, tristezas y alegrías detrás de eso, entonces cómo no voy a aprovechar semejante regalo. Yo creo que todo llega con esfuerzo y con ganas”.

 

Por qué Los Ángeles y no Miami

 

Para Alan el arte es un aprendizaje, un estilo de vida. Es una decisión elegir salir de los lineamientos pautados socialmente como el hecho de tener un sueldo fijo para animarse a nuevos retos. Un artista necesita moverse mucho para conseguir oportunidades. Nada llega si uno espera sentado y cruzado de brazos. Y Brignone es de esas personas que aman buscar proyectos nuevos.

Si bien el artista santafesino tenía muchos amigos y conocidos en Miami, eligió como destino Los Ángeles, ya que según él esta ciudad fomenta de lleno la industria del arte ya sea desde el cine, la música, la pintura y del entretenimiento en general. Incluso, existen sectores como el Artist District y el Fashion District donde los artistas pintan las paredes de los edificios y calles para mostrar su propia impronta.

“Totem”, técnica mixta sobre tabla, de Alan Brignone.

“En los sucesivos viajes que realizamos conocimos bastantes personas. A través de un amigo que es publicista y que se dedica a hacer prensa y marketing de todos los artistas latinoamericanos, cuya compañía se llama “The 3 Collective”, estuvimos trabajando una semana en Las Vegas en los famosos Latin Grammys, donde tuvimos la posibilidad de conocer celebridades como J. Balvin, Dante Spinetta, Lali Espósito y Beto Cuevas. Con el ex cantante de La Ley nos seguimos escribiendo hasta hoy en día. Él también pinta y fuimos a una de sus muestras en California, Los Ángeles. A lo que quiero llegar con esto es que es importante estar abierto a las posibilidades y generar experiencia. Una cosa te va conectando con otra. Allá el abanico de posibilidades es enorme”, declaró Brignone.

 

Proyectos

Ante la consulta sobre cuál es su próxima meta a alcanzar en su lista de objetivos y proyectos, Alan manifestó: “Mis expectativas de este año están puestas en Coachella, el festival más renombrado del mundo. El mismo abrió hace un par de años una línea para artistas con el objetivo de intervenir distintos objetos. Para la próxima edición quieren que la intervención sea en tachos de basura de manera de concientizar a las personas sobre el cuidado medioambiental. Leí las bases y condiciones, los términos y presenté todo. Mandé mis obras y los diseños para los cestos y bueno, ahora queda esperar a ver si sale”.

Por su parte, el santafesino también está incursionando en el campo del diseño, transfiriendo su arte al rubro de la moda y objetos de utilería. En Los Ángeles arrancó con una producción de camperas de jeans intervenidas con sus propias manos para regalar a las personas que va conociendo en los distintos ámbitos del entretenimiento ya sea músico, productor, influencer de Youtube, etc. La meta es poder llevar su arte a todos lados.

Perfeccionarse día a día

Es importante para un artista investigar, buscar nuevas técnicas, procedimientos y mecanismos que potencien la imaginación y el proceso de creatividad. Un artista se encuentra en una búsqueda constante de cosas que despierten su curiosidad y ante esto Brignone comentó: “Me encanta seguir estudiando y no dejarme estar. Antes de irme a vivir afuera hice tres cursos: uno de curaduría y producción museográfica, otro para crear animaciones en televisión, cine y arte a través de la computadora y una maestría en coach. El primero sirve para decidir cómo montar una muestra. Qué luces poner, qué temperatura ambiente tiene que tener el lugar para preservar las obras, la disposición de los muebles, que las paredes estén en condiciones, que la obra esté colocada de una determinada manera, cómo hacer el recorrido de una muestra, etc. En el segundo aprendí todo lo que tiene que ver con el manejo de diseño en computadora. Mientras que en el de coaching me enseñaron a poder transmitir el mensaje que quiero comunicar con mis obras. Son distintas herramientas que sirven para potenciar lo que hago”.

Contacto

Para aquellos que desean adquirir sus obras, Alan posee su propia página web www.alanbrignone.com o sino se lo puede contactar por medio de las redes sociales.

Brignone se encarga de subir a sus plataformas sus nuevos trabajos y propuestas donde la gente puede realizar encargos.

Una experiencia inolvidable

El artista santafesino contó una situación impactante que le tocó vivir en su carrera al ser convocado por un amigo para participar de una acción solidaria.

“La única forma de que tanto niños como adultos cuiden las instalaciones de un espacio público es interviniendo las paredes. Tengo un amigo que forma parte de Me Gusta Santa Fe y que participa en obras de caridad como voluntario y me preguntó si me interesaba participar de una propuesta solidaria en el Hospital de Niños. Le dije sí. La idea era pintar las paredes de este lugar. Tuve un encuentro bastante espiritual a la hora de elegir qué hacer. Pensé en la gente que se encuentra en ese lugar con enfermedades graves y en cómo transmitir calidez, protección y hecho de decir ‘acá me siento bien’ como cuando uno está en su casa. Fue un desafío grande pensar en cómo darle vida y color a esos muros. En medio de esa marea de sentimientos me dije acá la gente tiene que tener un referente, estas personas necesitan creer en alguien y elevar su fe y su espíritu; por eso pinté una cara inmensa de Jesús en colores. Fue una semana de pintar 5 horas por día donde me encontré con situaciones muy fuertes. Particularmente me pegó mucho cuando un día vino un señor que estaba mirando desde hacía rato el trabajo que estábamos haciendo y me preguntó si podía dibujar un angelito. Cuando le dije que sí, me comentó que para él era significativo puesto que días atrás se había muerto su hijo Jonas. En ese momento es donde uno piensa como éstos gestos pueden calar tan profundo en otros seres humanos”, relató Alan.

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