Este 6 de agosto se conmemora el Día del Profesional Veterinario en Argentina. Nosotros conversamos con tres médicos de la nueva generación para festejar su día.

Textos: Romina Santopietro. Fotos: Luis Cetraro

Nicolás Scoppa

Nicolás Scoppa, Stella Maris Garbarino e Ignacio Trobec son tres jóvenes profesionales veterinarios que se formaron juntos y eligen trabajar en equipo, para compartir conocimientos y opiniones. También son amigos, y eso se nota en la camaradería y en el ambiente distendido que crean cuando están reunidos.

En una amenísima charla con Nosotros, con infaltables mates, esta nueva camada de médicos contó de qué manera está cambiando la forma de trabajar y cómo ven su profesión.

“Un veterinario es un agente de la salud, por lo que cumple un función muy importante a nivel social. No es solamente el veterinario de tu mascota, el trabajo abarca un espectro muy amplio, que no termina con las vacunaciones y castraciones. Implica además todo el asesoramiento técnico para que realmente haya un control de la población canina y felina, y un verdadero conocimiento sobre las enfermedades que pueden transmitir. Y por supuesto, tenemos un rol fundamental en la tenencia responsable de mascotas. No dejamos de ser médicos, por lo que la profesión es también una gran responsabilidad para con la sociedad, además del amor que uno pueda tener por los animales y que hayamos elegido esto por vocación”, explica Nicolás Scoppa.

“El amor es la máquina que te mueve en esta profesión”, asegura Stella. “Ahí comienza todo. Y se complementa con la responsabilidad del dueño, porque dado que los animales no hablan, es el dueño quien te comunica qué es lo que está pasando con ese animal. Por eso tan importante hacer hincapié en la tenencia responsable, que los dueños se responsabilicen por esa vida que tienen en su casa, y por el que estaremos acompañados por lo menos, por un promedio de 15 años. Durante ese tiempo estarán acompañado por un ser viviente que es parte de la familia”.

“Tenencia responsable implica saber que van a estar un tiempo largo con nosotros, que la responsabilidad implica considerar si tenemos espacio, si contamos con los medios económicos para su atención correcta y su alimentación, son varios los puntos a contemplar antes de llevar una mascota a casa. Porque el animal puede vivir un año o 15, puede enfermarse al año o nunca y solamente con brindarle agua y comida no cumplimos con lo que es vital para esa mascota”, continúa Stella.

“Y eso en cuanto a clínica. No olvidemos que un veterinario también cumple un rol en, por ejemplo, un frigorífico, donde controla que cada corte de carne o que un fiambre respete las calidades bromatológicas. No se hace salud solamente en un consultorio”, amplía Nicolás.

La carrera se divide en tres ramas: salud pública, salud animal, y producción animal, explican entre los tres. El mate sigue circulando y la charla fluye.

“Somos los encargados del control de la producción de lo que comemos, de garantizar que sea apto para consumo humano”, amplía Ignacio. “Senasa cumple un rol muy importante, por ejemplo hasta en el traslado de animales para faena. Un animal que está en el campo debe salir con unas normativas que son muy estrictas y que su control está a cargo de un veterinario. Mucha gente desconoce esto, que la veterinaria no termina solamente en la atención de pequeños animales. Y también nos encargamos de temas de salud pública, que en nuestro caso, va ligado a todo lo que es alimentación, y control de que esté en buenas condiciones. Hay muchas enfermedades históricas que no aparecen gracias a los veterinarios. Y otras que se contienen gracias a la acción de profesionales veterinarios”.

“Un veterinario certifica hasta la calidad del agua que va a consumir un animal, porque un animal va a beber agua para poder producir leche, por ejemplo. Entonces, la acción del veterinario está presente en un vaso de leche y en el asado de los domingos. Hasta en la industria textil está presente el vete: en la vestimenta y el calzado, en la peletería… hay enfermedades que se ubican allí y hay que controlar. El veterinario está muy tapado en el sistema de salud, y la gente no lo ve”, dice Stella y bromea con que se invite al asado a los veterinarios, ya que, después de todo, pronto es su día.

Stella Maris Garbarino

El presente de la profesión

“La medicina cura al hombre, la medicina veterinaria cura a la humanidad”, sostenía Louis Pasteur.

Y en esta natural evolución de la forma de ejercer la profesión, estos veterinarios cuentan -todos juntos y casi al unísono- que se trabaja mucho en equipo, en interconsultas y derivaciones de pacientes a especialistas, creando una red que se expande en investigación, atención y buenos resultados. También desarrollan actividades en áreas de investigación y tecnología.

“Santa Fe está creciendo en especialidades, en investigación. Se puede trabajar hoy por hoy mucho más conectados entre colegas, se ha formado un grupo muy interesante. Hoy podés encontrar un especialista que se dedique a felinos, a animales exóticos, a comportamiento animal, a cardiologías, o radiografías… ”, sostiene Nicolás.

Sumado a todas las responsabilidades que conlleva la profesión, también se encargan de hacer docencia, difundiendo información y generando conciencia.

“Antes, la clínica veterinaria se basaba en solucionar el problema en el momento. Hoy se hace medicina de prevención, para evitar llegar al estado de enfermedad. Y esto va de la mano con la tenencia responsable. Hay soluciones preventivas. Y sin ánimo de generar pánico, se tiene que saber que hay enfermedades peligrosas, que con una correcta prevención se controlan. A veces tenemos que abrir la cabeza para entender que no es un mero tema comercial. Cuando traemos un cachorro, tenemos que contemplar el plan vacunal. Y eso tiene un costo. Y si no se hace, después tenés que pagar una internación que te sale el triple. La prevención siempre es más barata que el tratamiento de la enfermedad”, puntualiza Ignacio.

“Hoy todo lo que es medicina, ya sea en humanos o animales apunta a lo preventivo, porque en primera medida, es un factor menos de contaminación social. Un humano o un animal vacunado dentro de la población, es un ente que ya no va a transmitir una enfermedad. Todo lo que tiene control sanitario es un foco menos de infección. De enfermedades, de parasitosis…”, continúa Stella.

“Y es un gasto público menos. El gasto público es millonario cuando hay un problema de salud”, completa Nicolás.

Los tres consideran que el profesional veterinario está desvalorizado: “El veterinario no tiene horarios. A diferencia del médico para humanos, no tenemos enfermeras, no hay un equipo de salud que sostenga al profesional veterinario”, describe Stella. Nicolás acota: “Y la medicina veterinaria empezó mucho antes que la medicina humana”.

“El grado de responsabilidad que implica nuestro trabajo es enorme. Es una de las carreras más estresantes y tiene mucho riesgo de accidentes laborales. Desde mordidas, arañazos y en el campo, una patada o que te aplaste un animal. En clínica o laboratorio, contagios de enfermedades. Y cuando un animal bajo nuestro cuidado muere, el sentimiento de fracaso por no poder dar una respuesta es muy grande”, reflexiona Ignacio.

Ignacio Trobec

Tenencia responsable

Hay consejos o tips básicos para llevar una tenencia responsable de mascotas.

“Llevar a nuestras mascotas con correa, que tengan una chapita identificatoria, con estas dos mínimas cosas evitaríamos que muchos animales tengan accidentes, se pierdan o muerdan… O salir con una bolsita para la materia fecal. A través de las heces el animal puede contaminar de miles de larvas de parásitos. Hay parásitos que son zoonosis -que se pueden transmitir al ser humano-. Hay muchas plazas donde hay juegos para chicos, que están plagadas de heces, o en los areneros. Ese chico que juega ahí corre riesgo de contraer una parasitosis. Y son cosas simples para hacer”, sentencia Nicolás. “Trabajamos con vidas. Asumimos una responsabilidad con esa vida. Que es compartida con el propietario”.

“Considerar que siempre hay que consultar al veterinario, para controles, para la alimentación, también es parte de la tenencia responsable”, define Stella.

“Vacunación y castración son los pasos siguientes. Y generar conciencia para que los propietarios brinden los cuidados necesarios a su mascota. Pero la profesión tiene que valorarse como algo importante”, concluye Ignacio.

¿Por qué el 6 de agosto?

El 6 de agosto es el día del veterinario en la Argentina gracias a que en 1883 se inauguraron las clases del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria en el predio de Santa Catalina en la localidad de Llavallol, pcia. de Buenos  Aires.

En ese momento no había muchos interesados y apenas se inscribieron solamente tres alumnos (Chevallier, Agote y Martínez). Los veterinarios en todo el territorio nacional, diplomados en el extranjero, no pasaban la treintena.

Durante años se celebró la fecha 6 de agosto, como recordatorio de la iniciación de la carrera en el país y como tal se la consideró por muchos como Día del Veterinario. No obstante, varios fueron los intentos de establecer otro día, pues el 6 de agosto también era compartido por los agrónomos que tenían el mismo motivo para su celebración.

Recién en el año 1983, mediante un decreto, el gobierno de Raúl Alfonsín establece este día como el Día del Veterinario Argentino o como se denominaría luego Día del Profesional Veterinario.

El Día Internacional del Veterinario, que se celebra desde el año 2000 por iniciativa de la Asociación Mundial de Veterinaria (AMV) es el último sábado de abril.