Es un hábito católico que relaciona la preparación navideña con la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

 

Textos: Revista Nosotros. Fotos: Mauricio Garín.

Generalmente las abuelas y bisabuelas son las que cada año, durante los primeros días de diciembre, recuerdan a sus familias que el 8 de diciembre hay que armar el arbolito de Navidad. La tradición se extendió por algunos países de Europa pero, sobre todo por Latinoamérica y es relativamente moderna y católica, ya que tiene que ver con una celebración y la devoción de la Iglesia: la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

 

Esta fiesta religiosa surgió el 8 de diciembre de 1854, cuando el Papa Pío IX promulgó un documento llamado Ineffabilis Deus a través del cual estableció como “dogma de fe” que María, la madre de Jesús, desde el instante de su concepción fue preservada por Dios del “pecado original” con el que según la fe católica nacen todas las personas “herederas” de aquella “mancha de desobediencia a Dios” que cometieron Adán y Eva. Es la creencia de que esa mujer que fue la madre de Jesús siempre estuvo preservada del pecado.

 

A principios del mes de diciembre, casi un mes antes de la Navidad, ya comienza a aparecer la imagen del triángulo verde con esferas rojas haciendo alusión al mítico árbol verde con los adornos y el espíritu navideño comienza a impregnar a la mayoría de la sociedad.

 

En los hogares, empresas y espacios públicos se arman los árboles de Navidad el día 8 de diciembre, que coincide con el feriado nacional por el Día de la Inmaculada Concepción de María.

 

Sin embargo, no existe una única explicación de qué significa el árbol de Navidad y de por qué se arma el 8D.

 

Hay varias leyendas sobre la costumbre de armar un árbol en época de Navidad y su significado.

 

El árbol de Navidad evoca a una tradición que se ha consolidado como un símbolo de festividad, de reunión entre amigos y familiares a pocos días de finalizar el año.

 

Tal ha sido la magnitud del crecimiento que superó los límites de la religión Católica que celebra el 25 de diciembre el natalicio de Jesús, y no discrimina entre las distintas clases sociales.

 

Simbolismo especial

 

¿Qué relación tiene una conífera con el nacimiento de Jesús? Varias, según las tradiciones. Para algunos, el árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso, de cuyos frutos comieron Adán y Eva. Para otros, el “árbol de la Vida” o de la vida eterna, porque los pinos siempre están verdes. Otros, con el árbol sagrado de los celtas que San Bonifacio (misionero del año 600) derribó y reemplazó con un pino adornado con velas y frutos, que la modernidad cambió por luces y esferas de colores.

 

Leyenda Nórdica

 

Existen otras leyendas más antiguas que se adjudican el nacimiento del árbol de Navidad, con ligeros cambios.

 

Una de ellas cuenta que cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que esas comunidades celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol de roble, en la fecha próxima a la Navidad católica.
Este árbol, vinculado a celebraciones paganas, simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos).

 

Luego, con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado. Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas.

 

Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo, como luz del mundo. A medida que pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos como los actuales.

 

Además, las guirnaldas representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.

 

En la cosmovisión Católica, la forma triangular del árbol representa a la Santísima Trinidad, que significa Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu, las tres manifestaciones de Dios.

 

Leyenda de Lutero

 

La tradición cristiana tomó un simbolismo de las comunidades Celtas, aunque con especies arbóreas propias. Martín Lutero, uno de los padres de la reforma en el cristianismo, fue quien impuso los árboles de Navidad, hacia el año 1.500, pero en vez de roble, de pino.

 

La leyenda cuenta que Lutero, caminando de regreso a su casa una noche de invierno, fue sorprendido por el brillo de las estrellas entre los árboles.

 

Quiso entonces reproducir esa escena en su hogar, y colocó un rama de árbol de pino en una habitación, y le instaló alambres en sus ramas para sostener velas encendidas.

 

Leyenda del niño

 

Una leyenda europea dice que el árbol de Navidad tuvo su origen una fría noche de invierno, cuando un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer.

 

Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.

 

Leyenda griega

 

Los griegos consagraban el pino a Dionisio, dios de la fertilidad y del vino, a quien se lo representaba con una varilla, el tirso, coronada con hojas de vid y de hiedras, terminada en forma de piña, el fruto del pino.

 

La piña cerrada era para los romanos símbolo de virginidad y no por casualidad se la utiliza en las mesas navideñas.

 

El 8D, la decisión del papa Pío IX

 

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, Pío IX proclamó que María “por un privilegio único, fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su concepción”.

 

Ese dogma de fe establece eso, precisamente, que la madre del hijo de Dios fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia.

 

De modo que la costumbre de relacionar uno y otro hecho, el arbolito y su armado el Día de la Virgen, resulta ser una disposición puramente azarosa, que se afianzó con el paso del tiempo.

El primer Arbolito en Argentina

 

a tradición de armar el árbol de Navidad el 8 de diciembre es seguida por las familias argentinas desde hace cerca de 200 años. De Gran Bretaña cruzó a los Estados Unidos, y de allí a América Latina.

 

En la Argentina se armó por primera vez en 1807, según relata los diarios de esa época, en diciembre de ese año un irlandés, que deseaba recordar las costumbres de su país, decoró un pino en una plaza pública.

 

¿Qué significan los adornos del arbolito de Navidad?

 

Hay ciertos adornos en un arbolito que forman parte de una tradición y cada uno de ellos tiene un significado importante que no debes dejar de tener en cuenta. En este sentido te comentaremos cuál es el significado de los adornos que comúnmente colocamos en nuestro árbol navideño.

La estrella principal: es la estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hasta el pesebre donde nació Jesús.

Siete campanitas: debes tener estos adornos para llamar a las buenas energías a tu hogar.

Una espiga: la espiga es símbolo de trabajo y debe estar en tu arbolito para que el trabajo nunca falte en tu hogar.

Una llave: con el fin de abrir los caminos que la vida nos presenta.

Una casita: para que Dios en estas Navidades proteja nuestro hogar con unión, paz y amor.

Un paquetito de regalo: este clásico de los adornos que se repite en muchos hogares tiene un significado especial ya que simboliza los vínculos familiares.

Un corazón: para el amor y la unión de la pareja.

Angelitos: los angelitos deben estar en el arbolito y representando a cada uno de los integrantes de la familia.

Un pergamino: coloca en un pergamino junto al arbolito de Navidad todos los deseos de la familia, las intenciones y las gracias.
Finalmente, todos los años deben agregarse adornitos nuevos, uno por cada integrante de la familia. Esta tradición ayuda a recordar a quienes ya no están y da la bienvenida a los nuevos integrantes.