Arte natural


Emiliano Bonfanti es un artista que plasma su arte como un abrazo a la naturaleza. Fuente de inspiración, reflejo de su historia, lo natural fluye desde su mirada por sus manos hasta el papel o el lienzo. En un cálido mano a mano con Nosotros, nos invita a conocerlo.

Textos: Romina Santopietro. Fotos: gentileza del artista.


Emiliano Bonfanti, joven talento santafesino, plasma en sus obras la esencia de los paisajes de nuestro litoral.

A través del dibujo y la pintura recrea la naturaleza de donde se nutren su historia y sus raíces.

¿A qué edad empezaste a relacionarte con el arte? ¿De qué manera?
– Si bien durante toda mi adolescencia me la pasé dibujando en los márgenes de las hojas de asignaturas que nada tenían que ver con el dibujo, fue recién a los 19 años que participé por primera vez de un taller de dibujo, con Inés Barlasina. Fue en uno de los talleres comunales que ella dictaba en Humboldt. De ahí surge un incentivo concreto por las artes visuales, que si bien fue el dibujo el motor, también comienza el interés por el arte en general.

¿Qué te inspira?
– Mi principal fuente de inspiración es la naturaleza misma y su cercanía con mi entorno y mi pasado. Viví gran parte de mi niñez viajando al arroyo Cululú y otros sitios del litoral en los que su geografía marcaron la esencia de mi mirada y por ende, de mi obra. Dibujar paisajes me inspira mucho desde lo simbólico, porque el paisaje está ahí pero no es de nadie, es un espacio sin tiempo en el que conviven cientos de formas, y el hecho de que sea anacrónico me brinda posibilidades infinitas para hacer representaciones poéticas de las formas orgánicas que coexisten en el reino vegetal, en lo arbóreo principalmente, que es desde donde despliego mi obra. De ahí viene un poco mi inspiración temática, si se quiere… En cuanto a lo formal me motiva mucho la técnica del dibujo en su manera más genuina y su devenir en la pintura. Me estimula la sencillez de la forma, la síntesis de la naturaleza, el diálogo entre los materiales y los soportes y la exploración artística que eso me permite.

Siesta en marzo. 2015. Pastel sobre pared. 360×1350 cm.

¿Cuál es tu técnica favorita?
– Sin dudas el dibujo en su forma más orgánica. Me resulta una técnica muy noble por su historia y por las posibilidades ilimitadas que propone. Dentro del dibujo he trabajado mucho con tiza pastel, por su versatilidad, gestualidad y posibilidad de poder trabajar con la mano y con distintas partes el cuerpo llevando todo a una dimensión más física y primitiva.

¿Dónde te formaste?
– Estudié en la Escuela de Artes Visuales Juan Mantovani de Santa Fe, donde recibí una mirada muy enriquecedora del quehacer artístico, conocí a muchos docentes que marcaron mi camino. Raquel Minetti fue mi tutora y mi maestra desde lo artístico y desde lo humano, ella fue sin dudas clave en mi formación artística y académica… Continué en Buenos Aires, lo que me permitió tomar clases con varios artistas, participar de programas, clínicas, talleres, entre los que destaco el de Eduardo Stupia (Universidad Torcuato Di Tella), que es desde mis inicios un referente a quien le tengo mucha admiración.

Sin título. Serie Arborescencia. 2018.

¿Cómo es la experiencia de transmitir arte?
– Supongo que es parte lógica y necesaria de un recorrido artístico. Por un lado hay una cuestión económica que no quisiera negar, y tiene que ver con lo irregular del mercado del arte, en el que hay épocas que uno vende más obras y otras que no tanto. Y por otro lado, hay un estímulo muy lindo al coordinar un taller porque dar clases te mantiene en ejercicio y aprendizaje constantes, y eso es muy valioso. Además mis primeros talleres fueron en Humboldt (mi pueblo), y se sumaron de manera espontánea muchos chicos; yo de niño no tuve esa oportunidad y me gusta que ellos sí la tengan.

¿Cómo te preparás para dibujar? Escuchás música, paseás con un café en la mano, tenés que estar en absoluto silencio…?
– En realidad antes de dibujar paso mucho tiempo pensando y viendo. Digamos, no se crea nada nuevo de un día para el otro, sino que hay un proceso previo intelectual que hace que haya algún giro en el desarrollo de la obra. Recién cuando ese camino decanta, con sus giros y posibilidades, empiezo a materializar la obra. Y ahí sí me permito un ambiente placentero con música, un gran despliegue de mis materiales -necesito mucho espacio-,y la iluminación también es algo fundamental que pienso bastante y va variando de acuerdo a cada obra.

 

¿Cumpliste algún sueño a través del arte? ¿Cuál?
– Mi mayor sueño es vivir del arte, o mejor dicho, en el arte. Y por suerte puedo lograrlo. No es sencillo, pero hoy por hoy los artistas debemos ser versátiles. Por ejemplo, yo además de producir obras, hacer muestras, dar talleres en Humdoldt y en Rafaela y ser artista de la galería Praxis Buenos Aires, tengo un emprendimiento de serigrafía (Jumbol) con mi hermana, que es diseñadora gráfica. Eso me conecta con otros circuitos y también con otros lenguajes. Mi sueño es vivir en el arte, y el arte me dio y da tantas herramientas que dentro de él puedo llevar una vida casi normal-risas-.

¿Cuál queda por cumplir?
– Mostrar mi obra en circuitos internacionales. Mi trabajo es, como dije antes, tan propio de mi entorno, que me significaría un paso muy enriquecedor trascender fronteras y expandir mi obra al mundo.

¿Qué te hace feliz?
– ¡Qué difícil! No quisiera que suene a frase hecha, pero lo es… Encuentro felicidad en distintas cosas, muy pequeñas quizá, o por fortuna muy cotidianas: convivir con mi novia, viajar, tomar una cerveza con amigos, un asado en familia, compartir algo que para uno es natural -como mis dibujos- y ver cómo eso repercute en el otro… Sentir que mi obra me va a trascender. Eso: momentos, instantes.

Si no fueras artista plástico ¿qué creés que hubieras sido?
– Realmente no lo sé. De hecho es algo que me pregunté muchas veces y nunca encontré una respuesta que no sea “artista”.

Otoño- 2017.

Autodefinido

– ¡Otra pregunta difícil! -más risas-. En realidad soy bastante tímido. Me resulta mucho más fácil hablar de mi obra que de mí mismo, lo cual dice bastante de cómo soy… Las palabras no son mi fuerte, pero me considero una persona simple y sensible, por eso en cierto punto siento que mi obra me describe mejor que yo mismo.

Previo Gran estreno para el Carnaval del País
Siguiente Crisol de culturas, arte y religiones