En el centro del país y pegado al litoral, que se encuentra bañado por el océano Atlántico, hallamos el estado de Bahía, uno de los lugares más interesantes de la región.

Making Way.

Esta región brasileña es una de las mas coloridas y festivas del territorio. Su capital, Salvador de Bahía, realiza todos los años uno de los carnavales más populares del planeta y la gente se amontona anualmente durante la celebración para poder disfrutar de este gran espectáculo.

 

Asimismo, los otros pueblos y ciudades de Bahía son destinos dignos de conocer dado que tienen un claro corte colonial que los hace encantadores y apacibles. Las playas de este estado, están catalogadas por muchos entre las mejores de Brasil y ciertamente algunas son dignas de admirar.

 

Otro punto interesante para destacar y conocer es la religión que profesan los habitantes de esta zona. Entre los siglos XVI y XVIII , Brasil “importó” a millones de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de azúcar. Este hecho tiene un efecto evidente en Bahía, ya que la fusión afro-brasileña es enorme. Lo que llevó a profesar diferentes culturas en relación a la gastronomía, a los misticismos y rituales.

 

Si bien, la religión que predomina en Bahía es el catolicismo, los esclavos africanos que llegaron para trabajar la tierra han dejado su huella en la zona con su religión llamada Candomblé , llena ceremonias y festejos especiales.

 

Salvador de Bahía

 

Como se mencionó anteriormente, es la capital del estado de Bahía y una de las principales ciudades de Brasil. La cual, es considerada uno de los focos culturales más importantes de la nación. Viajar a Salvador de Bahía constituye una cita obligada debido a la singular diversidad cultural que se expresa en la mezcla de las tradiciones amerindias, europeas y africanas. Las cuales, se ven reflejadas en su gastronomía, folclore y producción artesanal.

 

El principal atractivo que tiene para ofrecer el turismo de esta ciudad es el casco antiguo de la urbe, conocido como Pelourinho, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, además de constituir el mayor conjunto de construcciones coloniales de América Latina, integrado por más de un millar de mansiones, casas, palacios, conventos e iglesias, en estilo barroco, de los siglos XVI y XVII.

 

Otra de las atracciones que brinda el territorio es su circuito de iglesias, con más de 350 edificaciones, construidas en variados estilos. Además, la ciudad está rodeada por playas, donde se puede descansar, practicar deportes acuáticos, hacer ejercicio al aire libre, bailar, degustar delicias gastronómicas o simplemente tomar buenos tragos.

 

Con 50 kilómetros de arenas blancas, Salvador detenta una de las costas más extensas del país. Desde Inema hasta Flamengo, son varias las playas que se distribuyen entre la ciudad baja (bañada por la interminable Bahía de Todos los Santos) y la ciudad alta (de aguas atlánticas). La temperatura tropical del agua, los magníficos paisajes marítimos y las animadas actividades culturales caracterizan la costa bahiana. El Puerto de la Barra es una de las playas más atractivas del lugar, ya que es la única de la ciudad alta emplazada sobre la Bahía de Todos los Santos.

 

Ahora bien, lo que resulta realmente imperdible es el carnaval de Bahía, una comparsa incomparable gracias a sus pintorescas tradiciones y a su espíritu alegre y desenfrenado. Los propios brasileños lo consideran el carnaval más divertido de mundo, y no es para menos: la celebración recorre 25 kilómetros de calle donde los “tríos elétricos” son seguidos por unas dos millones de personas saltando y bailando al ritmo de la música. Los amantes de las fiestas no pueden perder la oportunidad de viajar a Bahía en febrero, el mes del carnaval.

 

Praia do Forte es uno de los destinos más atractivos. Ofrece al visitante muchos motivos para conocerlo. Playas de arenas blancas y aguas cristalinas rodeadas de cocoteros, todo tipo de actividades acuáticas, hoteles de lujo, reservas naturales llenas de flora y fauna como tortugas y ballenas, el exotismo de la cultura brasileña, la historia de la colonización americana de Portugal, etc.

 

Costa do Sauipe es turismo de calidad. Cuenta con varias cadenas de hoteles de lujo, muchos de ellos de modalidad “All Inclusive”, para acompañar la calidad de sus increíbles playas, en las cuales además se dispone de un servicio de rescatadores -o más conocidos como ‘Vigilantes de la Playa’- súper moderno y completo, patrullando en motos de agua y lanchas por todo el perímetro de las playas. Aquí lo que encontraremos será un destino tranquilo, ideal para parejas o para familias.

Porto Seguro

 

Cuando llegamos a Porto Seguro entendemos de inmediato por qué se trata del segundo destino más impresionante de la costa de Bahía. Combina historia, reservas ecológicas, diversidad cultural, vida nocturna y bellísimas playas, con una infraestructura turística de primer nivel para unas vacaciones emocionantes.

 

Su centro histórico es el punto al que llegaron los primeros portugueses, comandados por Pedro Alvares Cabral, en el año 1500. Por eso el litoral bahiano donde se encuentra Porto Seguro es llamado “Costa del Descubrimiento”. Ubicado en lo alto de un cerro sobre la orla es una verdadera joya patrimonial, con sus casitas antiguas pintadas de colores y las primeras iglesias construidas en todo el país. En el balneario no circulan autos, lo que permite preservar mucho mejor el buen estado de las calles y construcciones históricas.

 

Passarela do Alcohol, es el eje cultural del centro histórico y el polo de la vida nocturna en el balneario. Bares, restaurantes, galerías y boutiques de aires bohemios, uno al lado del otro, invitan a distraerse y fascinarse desde el atardecer.

 

A muy pocos kilómetros de Porto Seguro se encuentra Trancoso y Arraial d’Ajuda. Trancoso se encuentra a 26 kilómetros de Porto Seguro y conserva su aura de aldea hippie de los setenta, con casitas coloridas, artesanías e iluminación a vela, pero con posadas y restaurantes ultra sofisticados. Por su parte, en Arraial d’Ajuda el ambiente es aún más bohemio y cosmopolita y la noche es vibrante, sin hablar de las preciosas playas tropicales, más desoladas que las de Porto Seguro y con paisajes igualmente cautivantes muy interesantes para visitar.