El glamour de las películas del Hollywood de oro tiene una referencia directa en nuestra ciudad: las clases de ballroom de Brenda Xavier, en la tradicional Residencia Stamatti.

 

Textos. Romina Santopietro. Fotos: Karina Passet.

Brenda Xavier llegó hace 4 años a Santa Fe con su pasión y su conocimiento a cuestas. Desde entonces, en el corazón de la Residencia Stamatti desarrolla y comparte su arte: enseña ballroom, disciplina de danza que tiene un costado de competición a nivel internacional.

 

El ballroom nuclea varios géneros de danza, y también es conocido como danza-deporte. Brenda desarrolla las dos versiones: baile de salón y nivel de competencia.

 

La academia encontró su espacio ideal en la tradicional casona de la Costanera santafesina. La elegancia de sus salones son el marco ideal para desarrollar una actividad plena de glamour y encanto como lo es el ballroom. Pero detrás de tanta magia, elegancia y bailarines etéreos que parece que se deslizan sin tocar apenas el suelo, hay largos entrenamientos y muchísima pasión por la danza.

Brenda contagia desde las palabras su energía y entusiasmo por su profesión. Vive, respira y, por supuesto, baila todo el tiempo ballroom. Confiesa que baila desde los dos años, y desde hace 10 se dedica exclusivamente a esta disciplina.

 

“El género ballroom comenzó hace muchísimo tiempo, en Europa. Aquí en Argentina, la precursora fue Elizabeth Guerrero, que fue mi profesora, la esposa de Gabriel Mores, el nieto de Mariano Mores, hace casi 14 años que trajo el ballroom al país. Lo de ella fue mucho más difícil, porque empezó estudiando en Europa y en Estados Unidos. Como no había internet, la única forma de aprender era ir a las fuentes, viajar y practicar con los profesionales extranjeros. No existían las redes que tenemos ahora. Por ejemplo, ahora los profes tenemos una aplicación y en el teléfono tenemos los manuales, podemos hacer consultas o buscar lo que necesitemos. Imaginate lo difícil que debe ser traer algo que la gente no conocía, o veía tan lejano, ya que algunos pocos lo habían visto en películas… Nosotros hacemos ballroom American Style. Tenemos toda la parte suave, vals, vals vienés, tango americano y foxtrot, toda la parte americana latina, que es rumba, cha cha, swing, bolero, mambo, y tenemos también la parte social: salsa, bachata, merengue, samba… Y la parte social americana, hustle, que es la música disco, son un montón de ritmos. Y hay que empezar de a poco. Imaginate tirar todo esto encima de un alumno que viene por primera vez. Empezamos por lo que le gusta, y de ahí avanzamos”, explica Brenda.

 


La idea, la forma de enseñar de la academia no es que aprendan una coreografía específica, sino que los bailarines puedan improvisar conociendo todos los pasos y combinaciones de cada estilo. “Si vas a un lugar, y te saca a bailar alguien diferente a tu compañero habitual, tenés que poder bailar sin problemas. La idea no es que los dos vengan al mismo grupo de baile y sigan una rutina para poder bailar. No nos olvidemos que el ballroom es social, nace con esa premisa. Si bien es raro ir a una fiesta y que te pongan un foxtrot o un pasodoble… pero puede ser. O se puede pedir al DJ que lo pase. Por eso me enfoco en enseñar a bailar, no solamente en que se aprenda una rutina que marque el profesor. Que cada uno pueda bailar solo todos los ritmos”, se explaya.

 

Por este motivo, Brenda asegura que cualquiera puede aprender. “Tengo alumnos chiquitos hasta gente grande, de la edad de mi mamá. Y puede venir alguien que nunca hizo nada de danza en su vida, porque también se dictan diferentes niveles: desde principiantes hasta avanzados. Se divide por edades y por niveles. También podés tomar clases y no ir a competir a ningún lado, se puede tomar la clase sólo por recreación, o para hacer alguna actividad divertida. Yo siempre los incentivo para que vayan, para que bailen, y compitan, que se muestren. Yo torturo a mis alumnos para que bailen. Pero respeto a quienes sólo quieren aprender a bailar y no salen de la academia. Si querés bailar, perfecto, vení y aprendé. ¿Querés competir? Genial, yo te voy a entrenar para eso. Se pueden hacer las dos cosas”, dice con una gran sonrisa.

Pero ¿en qué consiste el ballroom?

Dentro de la disciplina hay dos grandes categorías que se subdividen: Smooth -o suave- que incluyen vals, tango, foxtrot y vienés. Rhythm incluye cha-cha, rumba, east coast swing, bolero y mambo. En competencia se puede bailar en single dance, donde en la pista se baila un único ritmo, o multidance, que es un conjunto de cuatro ritmos donde se bailan de manera sucesiva en la pista.

De Santa Fe al mundo

 

Este año la academia representó a Argentina en el Emerald Ball Dancesport Championships, realizado en Los Angeles, California. Los bailarines y la propia Brenda fueron los únicos representantes, no sólo del país, sino de América Latina.

Al margen de ir a competir a nivel internacional, Brenda aprovecha estos eventos para continuar perfeccionándose, tomando clases con los profesionales y estrellas de la danza deporte. “En estas competencias, el nivel es tan bueno que hasta mirando las rondas se puede aprender. Y siempre es un disfrute enorme ver a tantos competidores”, relata. “Mi entusiasmo por ver es tan grande por bailar como por ver a los demás bailarines en la pista. Puede hacer frío, o calor, no me importa nada, yo no me muevo de la pista”.

También compiten en los torneos que se realizan en el hotel Sheraton, en Buenos Aires. Esta es una competencia que tiene nivel internacional, y convoca a bailarines profesionales de todo el mundo.

 

Proyección a futuro

 

“Me encantaría seguir con esto todo el tiempo. Tanto bailando como enseñando. ¡No me quiero jubilar! Quiero que la academia crezca, que nos conozcan y se animen a venir a bailar. Quiero que mis alumnos tengan un buen nivel. Estoy convencida: yo voy a morir bailando”, confiesa entre risas.

“Me propusieron capacitarme como jueza para las competencias de american style, y estoy formándome para eso”, concluye con una gran sonrisa.