Septiembre nos invita a renovarnos, reorganizarnos, ordenarnos y hacer “Spring Cleaning”.

Textos. Nadia Novillo.

Septiembre es un mes alegre, feliz; lleno de flores y colores, de festejos. Los días son mas lindos, soleados y cálidos, nos tientan para hacer planes al aire libre. Atrás quedan los fríos y grises días de invierno.

En septiembre celebramos el Día del Maestro, el Día del Estudiante y la llegada de la Primavera. Se dice también que septiembre es el mes de las novias.

Septiembre llega cargado de una energía positiva y optimista que nos abre la puerta al cambio, nos invita a reinventarnos. Así como el primero de enero tenemos una lista de cosas que queremos hacer en el nuevo año que comienza algo muy similar ocurre en este mes en el que nos damos la bienvenida a la Primavera.

Todos quieren comenzar a tener una alimentación más saludable, empezar una rutina de actividad física o entrenamiento. En los gimnasios se da el efecto golondrina, nuestra hermosa costanera y el tradicional Parque del Sur son escenarios en los que se puede ver a toda hora personas de distintas edades haciendo caminatas, corriendo, andando en bicicleta o rollers. Hay quienes hacen una rutina personalizada con un profe y equipos enteros entrenando y haciendo la pretemporada.

En cuanto a nuestro hogar, septiembre es una invitación a renovarnos, reorganizarnos, ordenarnos, hacer “Spring Cleaning” que no es otra cosa que “Limpieza de Primavera”.

La definición refiere a una limpieza más profunda y completa. Lo primero que debemos hacer es ventilar la casa, luego de los meses de invierno donde estuvo todo muy cerrado y calefaccionado.

Debemos correr cortinas, abrir puertas y ventanas de par en par para que entre luz, aire fresco y el sol de la mañana. Es importante pasar el plumero en techos y alturas, y eliminar telarañas.

Limpiar de arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera. Eliminar todo el polvo acumulado, una de las consecuencias de haber tenido la casa tan cerrada es que se junta más polvo y se concentran los ácaros. Lo ideal es pasar la aspiradora por todos los rincones, correr los muebles y llegar a todos esos lugarcitos escondidos donde suele acumularse la suciedad. Este electrodoméstico resulta más eficaz y eficiente que la escoba ya que no levanta ni mueve el polvillo, a la vez que permite llegar a algunos huecos gracias a sus accesorios. Los sofás, sillas tapizadas y otros muebles revestidos con telas también deben ser aspirados.

Otro paso importante es lavar o limpiar las cortinas. Las que son tela pueden ser lavadas en casa, utilizando siempre agua fría y algún programa delicado, la recomendación es enrollarlas con los ganchos hacia adentro, sujetándolas con una bandita elástica y colocarlas así dentro del lavarropas. Luego, el secreto para que queden perfectas es ni bien termina el lavado sean vueltas a colocar húmedas como salen del lavarropas. Las cortinas tipo roller, black out o paños verticales deben limpiarse con un paño suave húmedo de los que no dejan pelusas.

Además, es momento preciso para aspirar y luego lavar alfombras. También nos despedimos de las fundas de los almohadones de lana, de piel, y de todo tipo de géneros abrigados y calentitos. Es importante lavarlos y desmancharlos antes de guardarlos. Adiós a las mantas en el sofá del living y los pies de cama, la recomendación es la misma: lavarlas antes de ser guardadas. Las almohadas deben lavarse y el colchón aspirarse.

Es hora de cambiar el acolchado, edredón, frazadas, por algún cobertor o sobrecama de un género más liviano primaveral y veraniego. Lo que sacamos de acuerdo al tamaño, medida y volumen podemos lavarlo en casa y luego guardarlos en las bolsas tipo ziploc gigantes que cierran herméticas y al vacío; se les saca el aire con la aspiradora, quedan compactadas y ocupan menos lugar. Si lo llevamos a la lavandería, se reciben embolsados y listo para ser guardados hasta la próxima temporada.