El balneario, famoso por sus aguas templadas y claras, se prepara para recibir un millón de turistas esta temporada en todo el corredor que va de Bombas hasta Mariscal y Canto Grande. Su historia y las novedades para esta temporada.

Textos: Gastón Neffen

Trapiche de Bombinhas. Al este de playas se puede hacer snorkel en Lagoinha, Embrulho y Sepultura. Además, este es uno de los muelles de los barcos piratas.

 

 

Una de las primeras personas que logró conectar Bombinhas con Santa Fe —quizás el primero— fue el navegante y explorador veneciano Sebastián Gaboto, que al servicio del rey de España atracó en la ensenada de Zimbros en 1527 (el la llamó de San Sebastián), el mismo año en el que fundó el fuerte Sancti Spiritu —primer asentamiento español en la Argentina—, unos 100 kilómetros al sur de Santa Fe en la desembocadura del río Carcarañá.

 

El viaje de Gaboto fue por mar, pero a partir de la década de 1990 —algunos “pioneros” antes— miles de santafesinos comenzaron a unir los 1.500 kilómetros que hay entre Santa Fe y Bombinhas. Ninguno hizo el viaje para buscar “la sierra de la plata” o “el rey blanco” —como en los primeros años de la conquista española— sino bajo la promesa de una península con playas perfectas, de agua calma, templada, verde y en algunos puntos cristalina, ideal para bucear y hacer snorkel.

 

Con un millón de turistas por temporada, el “boom” en parte rompió el hechizo. En enero, las sillas y sombrillas se amontonan en la angosta praia central de Bombinhas —como en Canasvieiras o Ingleses en Florianópolis—, pero en las playas de Cuatro Islas, Mariscal y Canto Grande (mar de fora) todavía hay mucho espacio para disfrutar y los más aventureros pueden descubrir sitios mágicos, como los 213 metros de la playa de Tainha (en el morro de Macaco), la praia de Estaleiro en Porto Belo y las bellísimas playas agrestes del sur de Zimbros: Cardoso, Lagoa, Triste y Vermelha, a las que solo se llega caminando o en barco.

 

Para esta temporada, el balneario de Santa Catarina se prepara con algunas novedades. En Cuatro Islas, por ejemplo, se instalaron juegos para los chicos y aparatos para hacer gimnasia muy cerca de la legendaria cruz, que según la tradición oral encontraron dos pescadores justo cuando sufrían por una crítica escasez en la pesca de tainhas (un pez que se llama mújol, lisa o salmonete, en algunos países).

 

De mayo a junio, la pesca de tainhas es muy importante para los pescadores que todavía viven en Canto Grande y durante todo el año se producen mejillones (se pueden ver las marisqueras cerca del morro de Macaco o en la isla de Porto Belo, que en realidad se llama Joao da Cunha). Pero el turismo, es la principal actividad económica en la península con forma de estrella.

 

Por eso en Porto Belo se acaba de inaugurar un shopping (se llama Oulet Premium) y el que ingresa por la avenida Gobernador Celso Ramos, que viene de la autopista BR 101, hasta el final de Bombinhas recibe invitaciones de “piratas” —que ofrecen paseos en barco—, restaurantes especializados en carne —rodizios— y una amplia oferta de lo que aquí se llama “secuencia de camarao”: una panzada de mariscos, mejillones y frutos de mar.

Cuatro Islas. José Mendes ya está vendiendo helados en la playa. Dice que los precios van a ser los mismo en enero.

 

Las praias

 

Las playa más conocida es Bombinhas, donde se concentra la infraestructura de tiendas comerciales, bares y restoranes, pero vale la pena conocer los puntos para hacer snorkel, las playas de Embrulho, Lagoinha y Sepultura que están muy cerca.

 

 

La playa que conforman Mariscal y Canto Grande (mar de fora) tiene más de 4 kilómetros, desde el morro que viene de Bombinhas hasta el morro de Macaco, que se llama así porque cuando lo quemaban para plantar mandioca —hace muchos años— tenía forma de mono (hoy la Matta Atlántica está más preservada). Es ideal para aprender surf, para correr y para caminar.

 

Un punto débil es que en el sector de Mariscal y Canto Grande hay menos bares y restoranes (pero hay varios supermercados y se están abriendo nuevos negocios). Un punto fuerte es que hay varias posadas en la primera línea de playa, junto al mar, ideales para parejas.

 

Para esta temporada está previsto inaugurar un bulevar —que está en plena construcción— en el acceso a Mariscal. La playa de Canto Grande (mar de dentro) es un gran lugar para ver el atardecer (ver “Cinco recomendaciones”) y también se pueden alquilar kayacs.

 

En el morro de Macaco hay dos miradores: el público —se accede desde la última calle de Canto Grande, paralela al muelle (“trapiche”) en un caminata que lleva media hora— y la plataforma 360 grados —se cobra una tarifa de acceso pero no es cara—, que también permite ver la zona de Florianópolis y Gobernador Celso Ramos. Allí también hay una tirolesa que baja desde el mirador (vale 40 reales; es decir, 240 pesos).

 

La playa de Cuatro Islas tiene algo más de 1.000 metros y un mar con olas. Es una de las más lindas y es más tranquila que Bombinhas. Las cuatro islas que se ven desde la arena —de ahí el nombre— son Arvoredo, Galé, Deserta y Macuco).

 

La isla de Arvoredo es un punto de buceo de relevancia mundial por su rica biodiversidad. Es que aquí se reúne la fauna marina típica de la corriente fría de Malvinas —la que hace que las aguas del sur de la isla de Florianópolis sean más frías— con la corriente del nordeste brasileño, mucho más tropical. Además también se puede bucear cerca de algunos barcos que naufragaron y se hundieron.

 

La movida cultural también es interesante, sobre todo por las marcas que dejaron los inmigrantes azorianos, que Portugal envió a poblar esta zona —más de 6.000— a mediados del siglo XVIII (entre 1735 y 1756). Hay bebidas típicas, dulces y algunas iglesias que conservan esta tradición y que están ordenadas para que los turistas puedan visitarlas en un folleto que se llama “Roteiro Cultural” y que se puede solicitar en las oficinas de turismo de la península.

Praia de Estaleiro. Un paraíso poco conocido, que está ubicado en el morro que divide Bombas de Porto Belo. El acceso lleva su tiempo pero vale la pena.

 

Ampliarán la red de agua potable

 

En la recorrida por Bombinhas, las autoridades turísticas del balneario —que incluye Bombas, Mariscal, Cuatro Islas, Canto Grande y Zimbros— le confirmaron a Revista Nosotros que en los próximos meses comienza la obra para mejorar la red de agua, uno de los principales problemas que tiene un balneario que es uno de los mejores puntos de buceo —y snorkel— del sur del continente.

 

Necesitan dos cosas: garantizar la seguridad del agua —su potabilización, porque a los turistas se les recomienda tomar agua envasada— y una presión estable, porque en los picos del verano no suele alcanzar (este municipio recibe un millón de turistas por temporada).

 

Otro problema que van a intentar resolver son los embotellamientos que se generan en el acceso —desde Porto Belo— por el pago de la Tasa de Preservación Ambiental (TPA). Los brasileños no tienen que detenerse porque el sistema les cobra a partir de la lectura de la patente, pero los argentinos tenían que parar para hacer el trámite.
Desde el balneario aseguran que esta temporada se va a poder hacer el pago sin bajarse del auto y que también se va a poder pagar la tasa por la web y hasta en los centros comerciales.

 

 

 

Los precios

 

El alquiler de un departamento para cuatro personas oscila entre los 250 y los 600 reales (entre 1.500 y 3.500 pesos). El litro de nafta cuesta unos 4 reales (24 pesos) y lo más recomendado es cargar en estaciones seguras, como BR o Ipiranga. En la comida y la bebida, los precios son los habituales: se puede comer en un bufé por 25 reales (150 pesos), tomar una lata de cerveza en los puestos de la playa por 5 reales (30 pesos) y un milho quente vale 4 reales (24 pesos).

Clase de zumba. El “profe” Rick hace bailar a todos en la playa de la isla de Porto Belo.

Cinco recomendaciones

 

  • — 1) Mirar el atardecer en la playa de Canto Grande (mar de dentro) o desde el mirador de Morro de Macaco. Una buena idea es hacerlo con una picada de mariscos en el bar Tatuira, que tiene sus mesas en la arena.

 

  • — 2) Solo para aventureros: conocer las playas “desiertas” al sur de Zimbros (Cardoso, Lagoa, Triste y Vermelha). La trilha comienza al final de la playa de Zimbros y recomiendan ir con guía, pero los pobladores suelen indicar el camino. Cerca de playa Triste también hay una pequeña cascada.

 

  • — 3) La trilha de la isla de Porto Belo: es ideal para toda la familia. Está muy bien marcada y preservada. Hay indicaciones para conocer la vegetación de la Matta Atlántica y su fauna. También miradores de Itapema y de Balneario Camboriú. La isla, además, tiene una hermosa playa, un museo y un muy buen restorant.

 

  • — 4) Surfear en Mariscal o Cuatro Islas: son muy buenas playas —por el tamaño moderado de las olas— para que los chicos aprendan a “leer” las olas y hay escuelas de surf.

 

  • — 5) Hacer snorkel en las praias Embrulho, Lagoinha y Sepultura, entre otras. Hay sectores adecuados para que los chicos puedan hacer su primera experiencia.

 

  • — De “yapa”: Los que puedan ir en diciembre o principios de marzo van a conseguir mejores precios y el placer de disfrutar del mar y la arena en relativa soledad.