Cada estación, un balance


El cambio de temporada es un momento ideal para conocer qué es lo que tenemos en casa, qué es lo que necesitamos reparar o acondicionar, qué comprar, qué cosas hay repetidas, cuáles no resultaron útiles y no se volverán a adquirir.

Textos. Nadia Novillo.

Cada cambio de estación es una oportunidad para organizarnos, hacer limpieza y descarte, separar todo lo que ya no se usa y decidir qué destino le vamos a dar, evitando acumular.

No se trata de hacer solo un cambio de prendas sino que es el momento de hacer un relevamiento general, algo así como el control de stock de mercaderías que se hace en un local comercial solo que es el momento de hacerlo en casa.

Conocer y saber qué es lo que tenemos, qué es lo que necesitamos reparar o acondicionar, qué comprar, qué cosas hay repetidas, cuáles no resultaron útiles y no se volverían a adquirir.

Sé lo que tengo, conozco lo que hace falta y debo reponer, soy más consciente de lo que necesito para realizar compras pensadas e inteligentes.

Prendas

Lo ideal es que dentro de un placard convivan todas las temporadas sin tener la necesidad de hacer un cambio riguroso en cada cambio de estación.

Esto es posible si hacemos previamente una organización, conservando lo que realmente se usa, estableciendo categorías, optimizando el espacio de guardado.

La tarea solo quedará reducida a cambiar de lugar lo que llamamos «alto verano» y «alto invierno».

Lo que pertenece a la temporada actual siempre quedará más a mano, a la altura más cómoda, de fácil acceso y alcance. Lo de la contratemporada se ubicará más arriba o más abajo y más atrás o en segunda fila.

Es el momento oportuno para controlar que todo se guarde limpio, en buenas condiciones, que no falten botones, que no haya algo descosido, manchado.

En caso de ser necesario se apartará lo que requiera ser llevado a un taller de costura, calzado, lavandería o tintorería.

Con respecto a los niños, es distinto porque ellos están en crecimiento constante y hay muchas prendas que de una temporada a otra ya no le van. Es importante probarles la ropa y calzado. Las prendas que dejan de usar se separan, se rotulan con una breve descripción y se indica el talle, se pueden guardar para un hermanito. De no ser así, se destinan para donar, regalar o vender.

Las prendas adquiridas con talles para cuando sean más grandes, sugiero dejarlas a mano, a la vista. Es sorprendente cómo crecen y suele ocurrir que la ropa con talles pensados para un futuro, cuando las sacamos, ya no les van.

Cortinas

Cada estación se puede tener como referencia para hacer cuatro veces al año limpieza y lavado de las cortinas.

Alfombras

Según la época del año podemos cambiar el tipo de alfombras, del living, de los dormitorios, baños, del ingreso a casa.

Aspirarlas, ventilarlas y de ser posible, lavarlas.

Mantas

Son tendencia las mantas sobre el sofá, en el living, en sillones de exteriores, ya sean balcones o galerías, pie de cama en los cuartos, en canastos en los distintos ambientes.

Los texturas varían según la estación, hay de lana, piel y géneros más abrigados para otoño-invierno y otras más livianas de lino o lienzo para primavera-verano.

La regla es que todo lo que se saca para guardar sea lavado previamente.

Almohadones

Ocurre lo mismo que con las mantas varían mucho los géneros, estampados y colores según la estación. Tener presente guardarlos de manera impecable, en perfecto estado.

Acolchados

El cambio de los mismos lo marcan los cambios de temperatura, suena la alarma que advierte que debemos cambiar el de verano por el de invierno cuando el primer frío se hace sentir. Si hicimos bien los deberes la temporada pasada, lo tendremos impecable y perfumado para ser usado.

Las bolsas herméticas al vacío son un excelente recurso y gran aliado para conservar mantas, acolchados, almohadones, alfombras, prendas de abrigo muy abultadas, ropa de nieve. Todo esto tiene la característica de tener gran volumen, al sacarle el aire a las bolsas quedan súper compactas permitiendo maximizar el espacio de guardado y además quedan protegidas del polvo y la humedad.

Sábanas

Controlar si están los juegos completos, si están en buen estado, si las medidas corresponden a las camas actuales.

El consejo es mínimo 2 juegos por cama, máximo 4.

Toallones y toallas

Verificar si están sanas, que no estén deshilachadas, con hilos colgando, desgastadas, despintadas, percudidas o manchadas; de ser así, es tiempo de darles de baja.

La sugerencia es mínimo dos juegos por persona, máximo tres. Toallones de playa o piscina, uno o máximo dos por persona. Toallas para el secado de manos, mínimo dos, máximo cuatro por baño. Alfombras de baño, con dos es suficiente.

Las aclaraciones con respecto a las cantidades son a modo de guía y referencia ya que es muy común que se acumulen en los hogares una gran cantidad de ítems de blanquería, como ser sábanas, toallones y toallas; pero mas de la mitad se encuentra en condiciones que evidencian que ya cumplieron un ciclo, y la otra mitad está sin estrenar.

Es importante tener presente que no necesitamos cantidad sino calidad. Conservemos lo más lindo, lo más nuevo, lo que más nos gusta, usémoslo y disfrutémoslo. No tiene sentido dormir en unas sábanas duras con pelotitas y guardar un juego nuevo y suave para el futuro. O secarse con un toallón que ya no seca y esta áspero cuando hay uno nuevo y mullido esperando para ser usado.

Manteles

Corroborar que las medidas de los manteles que guardamos correspondan con las mesas actuales. Verificar que no tengan manchas.

En cuanto a los repasadores, se usan mucho, se manchan con frecuencia y tienen una vida útil corta que exige cambiarlos con frecuencia. Sucede que en cada casa hay 20 en uso y muchos de ellos en un estado deplorable.

No es necesario tener tantos, la sugerencia es contar con 5 o 6 en uso permanente y, cuando estos están muy gastados, reemplazarlos por otros nuevos. De esa manera no acumulamos y nos aseguramos que los que están en uso están decentes.

Control de fechas de vencimiento

El control de las fechas de vencimiento incluye alimentos, medicamentos, productos de belleza y productos de limpieza. Es increíble la cantidad de cosas vencidas que se descubren en un hogar.

Limpieza y mantenimiento

Este punto incluye aberturas, vidrios, espejos, filtros de aires acondicionados. Hacer chequear por un gasista matriculado el funcionamiento de estufas, calefactores y radiadores antes de ponerlos en uso para confirmar que no hay pérdidas de gas.

Cada cambio de estación es una invitación para resetear, depurar y renovar el hogar, para hacer un verdadero detox. Si incorporamos él hábito de hacer estas tareas de mantenimiento cuatro veces al año, dejarán de ser tan tediosas y abrumadoras. Incluso puedo asegurar que se disfruta de renovarse con la llegada de cada nueva estación. Estamos más motivados para cambiar los muebles de lugar, para redecorar, siempre teniendo en cuenta lograr el perfecto equilibrio entre armonía, estética, comodidad y funcionalidad.

Así como en las empresas se hacen balances parciales y anuales para controlar stock, planear las compras, definir presupuestos, etc., yo les sugiero hacer cuatro balances parciales al año uno en cada estación, les aseguro que de ese modo conocerán todo lo que tienen, sabrán dónde lo tienen, lograrán tener no solo el control sino un GPS de su hogar. Cuando se establece un sistema de organización en el que el lugar que se le asignó a cada cosa es donde se la usa se necesita, donde se conserva la cantidad justa, los movimientos de búsqueda y guardado se vuelven intuitivos. Todos los integrantes de un grupo familiar saben donde esta cada cosa. Es un hogar inteligente y eficiente. Las tareas se simplifican, se resuelven de manera rápida y ágil, el mantenimiento es a diario y se hace en modo automático.

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