Se acerca el cambio de temporada, llega el calorcito y la época donde urge la necesidad de hacer limpiezas extremas y reorganizar nuestra ropa. Por eso hoy quiero darte unos útiles consejos para que esta tarea te sea lo más liviana y eficaz posible.

Por: Macarena Grassino. Asesoramiento de Imagen y Pro Makeup.

Debemos tener en cuenta que para la optimización y acomodo del placard, lo ideal es quedarnos únicamente con aquellas prendas que en verdad necesitemos y usemos. Un truco sencillo es seguir una regla de base: lo que no usaste en el último año, (desde la temporada anterior), ya no deberia tener lugar en nuestro ropero.

• Regalar lo que no se usa. Sean prendas de tendencia o prendas clásicas, si no las usamos en los últimos 12 meses posiblemente ya no las volvamos a usar. Podemos donarlas, regalarlas a quien las necesite o mejor uso les dé. De este modo, estaremos logrando un lugar extra en nuestro ropero, facilitando el orden y minimizando las arrugas en las prendas guardadas a presión en espacios diminutos.

Para determinar las prendas que en verdad nos serán de utilidad, además de la regla de los 12 meses, podemos seguir una regla muy sencilla: preguntarnos y respondernos con total sinceridad si le daremos uso futuro a esa prenda. Las prendas que conservamos “para cuando bajemos de peso” deben ser minimizadas a sólo una, a modo de incentivo. No conserves las prendas o calzados que no te queden bien, que no te gusten, que te incomoden o te hagan daño. No las vas a usar y lo sabés.

• Arreglar lo roto. Si la prenda ha sufrido daños, debemos repararla. Si no sabemos cómo, no la debemos guardar hasta saberlo, sino que debemos donarla a quien sepa hacerlo, como las numerosas entidades de caridad. O bien, llevarlas a alguna modista si queremos conservarla.

• Lavar lo sucio. Y en caso de ropa con manchas que no salen donarlas es buena opción ya que suelen ser lavadas, desinfectadas, y utilizadas en labores de todo tipo por parte de las generosas organizaciones de caridad. Esto no quiere decir que debamos donar una prenda totalmente sucia o rota, tener consciencia que la prenda pueda seguir siendo utilizada realmente.

• Ordenar la ropa. Una vez liberado el espacio y minimizada la cantidad de ropa, podemos dar orden a ese temible placard. Colocá todas las prendas sobre la cama, arreglá las que lo necesiten, lavá las que lo requieran, planchálas si es necesario, y luego doblálas adecuadamente dividiéndolas según la estación del año, en tres montones: ropa de abrigo (la que usas principalmente en invierno), ropa de calor (las prendas más livianas de pleno verano), y ropa anual (prendas que usas durante todo el año sean o no de frío o calor).

•Separar la ropa de estación. Colocá la ropa de fuera de estación dentro de bolsas compactadoras, o dentro de contenedores plásticos de cierre hermético, para que puedan ser guardados debajo de la cama, en la parte alta del placard o en la baulera. La ropa de estación y la ropa anual puede ser reacomodada en el ropero teniendo en cuenta un orden preferencial, por ejemplo: por color, por estilo, o por regularidad de uso.

Ahora sí, el armario estará mucho más libre, con más espacio. Las prendas se arrugarán menos y, al tener menos cantidad, serán más visibles. Ya no vas a marearte buscando una prenda, tendrás una mejor visión de todo lo que tenes y cómo combinar tus prendas. Sobre todo, empezar a organizar tus espacios personales te ayudará a obtener tranquilidad y organizar también tu mente. Menos estrés, mejor salud. Mejor salud, mejor te ves.

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