Celebrar la amistad


Es el festejo argentino por excelencia. En esta nota te traemos propuestas diferentes para disfrutar con amigos.
Textos. Revista Nosotros. Fotos. Eduardo Seval.

Los auténticos amigos nos conocen de verdad, saben quiénes somos debajo de las máscaras que solemos colocarnos para vivir en sociedad. Nos quieren tal y como somos y hacen todo lo que está en su mano para que logremos ser la mejor versión de nosotros mismos.

Celebrar la amistad es algo que hacemos cada vez que nos reunimos, cada vez que mandamos un mensaje preguntando “¿cómo estás?”, o un audio que arranca con “¡no sabés lo que me pasó!”. También cada vez que nos reímos del y con el otro, sabemos que una amistad fuerte admite “bullineo” duro… Y son sostén fundamental cuando nos faltan fuerzas.

Decía Aristóteles que, sin amistad, las personas no podemos ser felices: “En la pobreza y en otros infortunios de la vida, los amigos verdaderos son un refugio”. Los buenos amigos pueden ser un gran apoyo y una caja de resonancia ante cualquier circunstancia. Si recibimos una buena noticia nos apuramos a llamarlos y celebrarla en su compañía. Y si pasamos por un mal momento, los amigos están de nuestro lado para escuchar, darnos consejo e intentar sacarnos del pozo. Nos alegramos con sus alegrías, nos apenamos con sus penas…

Y cada 20 de Julio aprovechamos a decirles que los queremos, lo importante que son en nuestras vidas -lo saben, pero siempre es lindo confirmarlo- y salir en tropel a comer para festejar ese lazo.

Pero a veces las agendas no concuerdan, por lo que buscamos otras formas de compartir tiempo y espacio con nuestros hermanos de la vida.


Festejar sin cena ¿se puede?

¡Por supuesto que sí!

El tema pasa por buscar actividades que puedan realizar juntas y usar un poco la imaginación. Van algunos ejemplos:

Hacer cita en un spa, para mimarse un poco y probar tratamientos de belleza o masajes.

Pedir turno con una cosmiatra y realizar una limpieza de cutis y sesión de maquillaje. Esto también se puede hacer en versión casera.

Organizar una caminata o sesión de pilates pero con las amigas.

Llamar a una manicurista y hacer una sesión con el grupo.

Copar la peluquería y pedir turno en patota.

Organizarse y salir una tarde a realizar las compras necesarias, desde ropa hasta la compra del súper, lo que buscamos es compartir tiempo y espacio con las amigas.

Hacer un taller. En este ítem entra todo: manualidades, tejido, pintura, cerámica, vitrales, jabones, velas, cocina, idiomas, jardinería… lo que se les ocurra.

Si la onda es más esotérica, buscar alguna tarotista o astróloga que les haga la carta natal.

Ir a una clase de zumba, de salsa, de pilates, de tango… algo divertido y diferente a lo que suelen hacer.

Un recorrido por algún lugar con historia.

El ansiado viaje entre amigas: puede ser una escapada de fin de semana o pasar el día en una quinta.

En ningún caso olvidar el mate.

Si nada de esto es posible, organizar una llamada colectiva.


Regalos


A veces, un regalo memorable no conlleva gastar grandes sumas de dinero, sino un poco de tiempo y mucho amor.
Remeras, tazas, portacosméticos, ¡hasta pantuflas! lo que se conoce como merchandising pero con el nombre del grupo o alguna imagen que las identifique.


Versión extrema: hacerse juntas un tatuaje o piercing.


Confeccionar un álbum con las mejores fotos que retraten la amistad. Este obsequio puede ser real o virtual, y de esta manera ser compartido por todas las integrantes. Si se entusiasman con la idea, se puede hacer una sesión de fotos casera para cerrar el álbum.


Sólo se necesita saber manejar en el celu la opción timer y muchas ganas de divertirse. Si alguien se anima a jugar al fotógrafo, además de la foto selfie, se puede optar por una acomodaditos cual cumple de 15, con vestuario o disfraces… el límite lo pone la imaginación.


Una planta, puede ser un cactus para las amigas poco habilidosas con la jardinería, que simbolice el cuidado que hay que brindarle a la amistad para que crezca. En casos extremos, regalar una planta artificial, tampoco hay que dejar que un ser vivo sufra.


Si no tuviste tiempo, o se te olvidó, pasá por un kiosco, comprá una caja de bombones y repartí sin culpa a los amigos cuando los veas, siempre un mimo dulce es una buena opción.


El día del amigo es cada día que se comparte con ellos, pero este es el día puntualmente es donde decimos con convicción y cariño ¡te quiero amigo! Porque para festejar la amistad siempre sobran motivos.

Previo La mujer y el empoderamiento en épocas de appdating
Siguiente Capacitarse en eventos