Esta semana nos perdemos en una impensada biblioteca: aquí se guardan manuscritos rechazados. Historias condenadas a juntar polvo en una repisa.
Textos. Romina Santopietro.

¿Se imaginan el triste destino de un libro que jamás será leído? Nadie recorrerá sus frases, nadie se emocionará, aprenderá, o se indignará con su contenido.

Ningún lector lo apretará sobre su pecho, o pasará sus manos como una caricia por las páginas.

“La biblioteca de los libros rechazados”, de David Foenkinos, publicada por Alfaguara, se atreve a idear un lugar para estos descastados escritos. Entre poética y trágica, un hombre tiene la idea de darle a estos libros un hogar. Pero claro, esto es sólo la punta del iceberg.

En Crozon (Bretaña), un bibliotecario decide albergar todos los manuscritos que han sido rechazados por los editores. Estando de vacaciones en la localidad bretona, una joven editora y su novio escritor -que arrastra una novela publicada pero que fracasó en ventas- visitan la biblioteca de los libros rechazados y encuentran en ella una obra maestra: “Las últimas horas de una historia de amor”, novela escrita por un tal Henri Pick, fallecido dos años antes.

Pick regentaba, junto a su viuda Madeleine, una pizzería, y según ella nunca leyó un solo libro y mucho menos escribió nada que no fuera la lista del súper. ¿Tenía el autor una vida secreta?

Rodeado de un gran misterio, el libro triunfa en las librerías, provoca efectos sorprendentes en el mundo editorial y cambia el destino de muchas personas. Foenkinos construye alrededor de ese manuscrito una telaraña con la que nos muestra cómo los diferentes personajes se ven afectados por el libro. Desde la editora que se ve beneficiada por su buen ojo, hasta su novio el escritor, que está celoso al sentirse en segundo plano. Desde la viuda de Pick que siente una nueva unión a su marido, hasta la hija de ambos que ve cómo el póstumo éxito de su padre le acaba pasando factura. Y también se ven afectados por la novela el bibliotecario, y su ayudante, y un crítico literario, y un agente de otra editorial…

“La biblioteca de los libros rechazados” es una novela que esconde dos historias que, como suele ocurrir, acaban por cruzarse. En general, durante buena parte de la narración, se mantiene el equilibrio entre las menciones literarias y la trama de misterio. Gira sobre el amor a la literatura, relatada como historia de enredos, aunque predomina un aura de ternura más que de comedia, aderezada con un secreto cuya resolución mantiene la intriga hasta el último momento.

No les conté que hace un par de semanas me hice un viajecito relámpago a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Este librito es el único que tenía en lista, todos los otros fueron antojos del momento.

Al llegar a casa, descubrí que su autor escribió también “La delicadeza”, libro que inspiró la película francesa del mismo nombre “La délicatesse”, protagonizada por Audrey Tautou -sí, la misma de la entrañable Amélie- y François Damiens, que fue dirigida y su guión adaptado por el mismísimo Foenkinos. Me enamoré de esta película, y ustedes saben que a mí lo romántico no me conmueve mucho. Por supuesto que ahora voy a buscar el libro. Ah, me olvidaba: Foenkinos también es músico de jazz. Sí, podemos odiarlo un poquito por talentoso.

Para leer al solcito de otoño, en nuestro sillón favorito, con un té o el fiel mate a mano.

 

SOBRE EL AUTOR. David Foenkinos nació en París en 1974 y aunque se licenció en Letras en la Universidad de la Sorbona también es músico de jazz. Es autor de diversas novelas, entre las que destacan “El potencial erótico de mi mujer”; “En caso de felicidad”; “Nos séparations” y “La delicadeza”, galardonada con diez premios y única novela finalista de todos los grandes premios literarios franceses. Ha sido publicada en más de treinta países.