Esta semana les traigo un libro que me sacudió la estantería.
Por Romina Santopietro.

Hacía mucho tiempo que un libro no me sorprendía. El responsable de mi pasmo es “El cielo de los animales” de David James Poissant, publicado por Edhasa.

La tapa y contratapa engañan. Una inocente liebre invita a abrir el libro y perderse en sus páginas. Y acá la incauta -esa soy yo- cayó. También ayudó el texto de contratapa: “Comparado con Richard Ford y Alice Munro, la aparición de David James Poissant produjo una conmoción literaria en los Estados Unidos. Sus cuentos se inscriben en esa gran tradición que incluye a Antón Chéjov y Raymond Carver, una tradición que siempre suele darse por concluida, hasta que aparece un nuevo escritor y la revitaliza. Es lo que sucedió con este libro. ‘El cielo de los animales’ es un deslumbrante volumen de relatos sobre personas agobiadas por la pérdida, la culpa o lo implacable del amor. Padres que han roto la relación con sus hijos y descubren demasiado tarde el daño que han hecho, matrimonios envueltos en el desasosiego, hermanos que dejaron en el olvido la complicidad y ahora deben purgar ese rencor, amistades que un día son puestas a prueba y dejan paso a la traición.

Vidas que no están a la altura de las emociones que generan, donde la presencia de un animal recuerda la existencia de lo inesperado, lo lúdico. Con una escritura límpida, que sabe ser quirúrgica y no escapa al humor, Poissant narra historias al límite, sacudidas por la impiedad y la tristeza. No deja de ser extraño que al terminar de leerlo el sentimiento sea de felicidad. Es el efecto que depara un hallazgo literario”.

Bueno, no. No me dio felicidad terminar el libro. Si bien es cierto tooodo eso que dice, son 15 relatos -cuentos- cuyos personajes son brutales. Son descarnados. Ninguno de ellos podrá ser feliz, su destino inexorable es la pérdida, el dolor, el desamor. La ternura de la imagen de tapa no predice nada de eso. Pero lo que sacude, es la belleza con que Poissant narra estas desventuras. Tiene una prosa hipnótica. No se puede soltar el libro. “Me interesan los personajes que causan sus propios problemas”, confesó el autor en una entrevista.

Generalmente, cuando uno tiene en sus manos un volumen de cuentos, presiente que no todos van a ser buenos, o sospecha que no van a tener la misma “calidad” literaria. Este libro contiene un muestrario de 15 historias diferentes, pero igualmente atractivas. Es una caja de bombones surtidos. Todos son diferentes, y todos son igualmente deliciosos. Sí, tuve un ataque de Forrest Gump, ya vuelvo a ser yo.

El libro abre, por ejemplo, con “El hombre lagarto”, donde un padre confesará la humillación de su vida: el haber castigado a su hijo homosexual tirándolo por una ventana, de cuyo recuerdo no puede escapar. Y cierra con el cuento que le da título al volumen, donde ese mismo hombre vuelve a tomar contacto con ese hijo, pero quince años después. Hay una suerte de poesía en ese orden, leve, casi imperceptible.

En el medio, los animales serán protagonistas y actores de las tramas profundas de cada historia, serán un espíritu que sobrevuela el significado final y darán sentido al desenlace. O serán un espejo de las acciones de los personajes que, despojados de su humanidad, se muestran viscerales.

Es un libro que no deja indiferente al lector.

Para leer cuando necesitemos un sacudón que despeje la modorra de la rutina.

 

SOBRE EL AUTOR
Nació en los Estados Unidos, hace cerca de cuarenta años en Syracuse, Nueva York, pero se crió en Arizona. Es escritor y actualmente enseña en la Universidad Central de Florida. Sus cuentos y ensayos aparecieron en The Atlantic, The Chicago Tribune, y The New York Times, entre otros medios. Ha ganado numerosos premios: el Matt Clark, George Garrett Fiction, el RopeWalk Fiction Chapbook, el GLCA New Writers, y el Alice White Reeves Memorial. El cielo de los animales es su primer libro, fue elegido por Amazon como el mejor libro de 2014 y será traducido a quince idiomas. El autor parece cultivar un perfil bajo a rajatabla, dado que a pesar de la gran repercusión que tuvo su libro se abstuvo de aparecer en los medios y su libro circula también entre nosotros gracias a un boca a boca imparable.