Esta semana se cumplieron 20 años de la publicación de “Harry Potter y la piedra filosofal”.

Por: Romina Santopietro

La historia del “niño que sobrevivió”, el joven mago de la cicatriz en la frente marcó a toda una generación de chicos que crecieron con sus historias -son 7 libros- y más tarde con sus películas -que son 8 y siguen con las precuelas y spins off-.

 

La generación Potterheads festejó desde las redes sociales este aniversario al que Twitter se unió con un emoji conmemorativo.

 

Tengo un poco de envidia por haber llegado tarde a este universo mágico. Me considero perteneciente a la generación tolkeniana, del Señor de los Anillos. Pero como los cuentos de hadas y de magia no deben ser sólo escrito para niños, como sostenía Tolkien, es que se entiende el éxito que las historias de JK Rowling han tenido en el público adulto también.

 

Sobre el porqué triunfan estas historias entre el público adulto, Rowling lo tiene claro: “Harry Potter bebe de leyendas con mucha profundidad, en las que tienen cabida desde sentimientos complejos a la violencia y la política”. Muchas de las historias que cuenta se basan en su experiencia personal y es que, pese a que se calcula que la escritora ha ganado más de 1.000 millones de dólares con la saga, sus comienzos no fueron nada fáciles.

 

Esta madre soltera dejaba atrás una fallida relación para empezar de nuevo como profesora en Edimburgo y su poco tiempo libre lo dedicaba a escribir. Y lo hacía en cafés londinenses que hoy son destino obligado para los fanáticos de la saga.

 

Doce editoriales rechazaron el primer manuscrito y no supieron ver el éxito que tendrían las aventuras de este joven mago, que ya ha vendido 450 millones de ejemplares, traducidos a 77 idiomas. De más está decir que se deben querer matar. En Rowling solo creyó uno de los jefes de la editorial Bloomsbury, que dio el manuscrito a su hija pequeña para que lo leyera. “Una hora después, vino entusiasmada desde su habitación”, recordaba Nigel Newton en una entrevista con The Independent. “Dijo: ‘Papá, esto es mucho mejor que todo lo demás’”.

 

La primera edición en inglés constó de apenas 500 copias. A partir de allí, las preventas mundiales de los siguientes libros de la saga aseguraban tiradas millonarias.

 

Si leyeron la historia y ahora siguen con las secuelas, festejarán conmigo. Si no lo leyeron, tienen la oportunidad de regalarlo a los chicos de su entorno, y si se animan, también pueden adentrarse en este universo mágico. Van a encontrar enemigos terribles, amigos invaluables, valentía, misterio, magia negra y blanca, seres fantásticos y personajes entrañables. Y villanos odiosos. En honor a Tolkien, a quien Rowling reconoce como principal inspiración, también hay idiomas extraños.

 

Yo había pasado mis 11 años hacía mucho tiempo ya cuando esta saga se editó. Así que no esperé mi carta de Howgarts y fui a una escuela secundaria muggle, donde había brujas, pero de otro tipo y no había magos. Pero sí espero que al cumplir los 60 Gandalf aparezca en mi puerta para invitarme a una aventura.

 

Para leer con los chicos de la casa. O para sentirnos chicos y creer en la magia otra vez.