Esta semana venimos con una historia disparatada, mágica y sumamente divertida.

Por: Romina Santopietro

“¡Guardias! ¡Guardias!”, de Terry Pratchett es una novela para leer con ganas de reírse. No vamos a encontrar fantasía heroica, a lo sumo fantasía aparatosa y latosa, como sus protagonistas.

 

La Guardia Nocturna de Ankh-Morpork está formada por lo que los deshechos de la sociedad no aceptan entre ellos. En la escala social viene más abajo que las cucarachas. Es adonde van a parar los más ineptos del reino. Un joven enano de casi dos metros -adoptado, claro- llamado Zanahoria se une a ellos justo cuando un dragón amenaza la ciudad… De pronto son la última línea de defensa…

 

La historia es una gran parodia tanto de las novelas de misterio como de las novelas de fantasía, Pratchett creó un universo sumamente bizarro llamado Mundodisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes, poblado de cuanta criatura fantástica nos podamos imaginar: enanos, trolls, fantasmas, zombies, dragones, vampiros y más.

 

El humor con el que Pratchett escribe sobre estas criaturas es incomparable, todas las escenas son un chiste tras otro y están llenas de situaciones sumamente graciosas, pero que a la vez encierran un mensaje que es transmitido en forma sumamente inteligente. En cuanto a esta novela, sus protagonistas son los miembros de la guardia de la ciudad de Ankh-Morpork.

 

Pratchett se burla permanentemente de los estereotipos de la fantasía clásica pero de una forma sumamente inteligente.

 

En resumen es una novela recomendada para los amantes de la fantasía que estén buscando algo alejado de las historias convencionales y pasar un rato entretenido.

 

Hay una saga completa de la guardia nocturna de Ankh-Morpork, estos torpes y queribles soquetes, que no tiene desperdicio.

 

Esta saga se compone de “¡Guardias! ¡Guardias!”, “Hombres de Armas”, “Pies de barro”, “Voto a bríos”, “El quinto elefante”, “Ronda de noche”, “¡Zas!”, y “Snuff”, por si se copan y quieren seguir leyendo.

 

Neil Gaiman asegura que “Terry Pratchett no es alegre. Está enojado”, y dice que el humor del autor era una especie de sublimación de su ira por las injusticias del mundo y de la vida, una especie de ácido y corrosivo sarcasmo, ante los avatares de la existencia y la crueldad y estupidez colectivas del ser humano.

 

El equilibrio entre fantasía, humor y sátira social logrado por Pratchett está muy bien logrado y no aburre.

 

Para leer cuando necesitemos sonreír solos, al acordarnos de algún fragmento del libro.