Esta semana venimos con un thriller bien construido, con unos personajes realmente interesantes y varios giros argumentales que sorprenden. Una lectura que no nos va a soltar.

 

Por: Romina Santopietro.

La muerte llega a Roma a las doce menos diez minutos de la noche en un tren de alta velocidad procedente de Milán. Del coche de lujo extrañamente no sale nadie. Todos los pasajeros están muertos.

 

La subcomisaria Colomba Caselli, que acaba de reincorporarse al servicio tras su último y escalofriante caso, es quien se encarga de evaluar la masacre. Aunque todo apunta a un ataque terrorista y el ISIS reivindica la autoría a través de un video, Colomba prefiere pedir consejo a la única persona capaz de ver lo que nadie más ve: su ex colaborador Dante Torre, al que no dirige la palabra desde hace meses. Este deberá juntar los indicios uno a uno hasta llegar al Ángel.

 

La policía se dedica a investigar a las células musulmanas activas sin plantearse otras posibilidades.

 

Así comienza “El Ángel”, la nueva novela de Sandrone Dazieri, publicada por editorial Alfaguara en nuestro país, que es la segunda parte de una serie que comenzó con “No está solo”, que fue todo un éxito internacional desde su publicación en 2014.

 

Caselli, tras una baja laboral, se acaba de reincorporar al servicio activo y va a ser la primera en encargarse del caso. Pero no le cuadran las primeras pistas, su instinto grita que hay cosas extrañas y decide pedir ayuda a un experto con el que colaboró en su anterior caso: Dante Torre.

 

Ambos, en una investigación que pronto se convierte en extraoficial y casi clandestina, deberán desenredar una madeja muy compleja. Tanto, que a veces durante la lectura nos preguntamos si va a conseguir salir airoso de los enredos que plantea. Pero es indudable que Dazieri tiene arte y oficio para llegar a buen puerto. Y, por difícil que sea, consigue un final cerrado y coherente.

 

Será un narrador omnisciente quien nos irá contando toda la historia, desde todos los ámbitos posibles, focalizando muy especialmente en los dos protagonistas, Colomba y Dante. Y en el Ángel, ese personaje que no terminamos de definir hasta el final, que en ocasiones nos provoca horror, otras miedo y -también- una extraña pena.

 

Apartada del cuerpo de policía por su comportamiento insubordinado, Colomba encuentra junto a Dante un equilibrio que oscila entre la protección, la admiración y la compasión, y de nuevo se deja llevar por las locas teorías de su compañero.

 

La corrupción policial, el miedo latente en el Viejo Continente al terrorismo fundamentalista, las severas secuelas de vivencias que marcaron a ambos personajes y un Ángel exterminador aterrador provocan una atmósfera asfixiante que atrapa al lector.

 

El ritmo narrativo se interrumpe en contadas ocasiones para introducir sesgos del pasado de uno de los protagonistas, revelando una tortuosa historia que determinará las acciones del presente de los personajes

 

Para leer de un tirón para descubrir las verdaderas intenciones del Ángel, mientras el suspenso nos mantiene al borde de donde sea que acostumbremos leer.