Club de lectura


Hoy venimos con una novela que nos lleva a una montaña rusa emocional. De la risa a las lágrimas.

Por Romina Santopietro.

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Juana Eguiza, joven periodista argentina, publica en el diario El Día un provocador anuncio “convocando a un hombre a luchar con un perro labrador por el amor de una mujer”.
Es la propuesta de Paula Perez Alonso, la autora, también periodista y mujer de letras.
Si el hombre gana, ella se casa con él… si no, se compra el perro.

 

Después de todo, un hombre puede ocupar el lugar de otro hombre: cuántas veces unos cuerpos reemplazan a otros, las mismas frases se repiten en situaciones idénticas… Paradójicamente, la novela relata cómo las personas son únicas y la posibilidad de hacerlas intercambiables es nada más que una idea, una ilusión.

 

“Yo soy Juana. No quise ser Juana en la Hoguera, por eso amo a los hombres: no tanto como para sacrificarme o para dejarme quemar viva por ellos. ‘Amándolos’ me salvo yo, salvo mi pellejo cada vez para cerciorarme”, se describe.
Alternando el relato de sus avatares durante la espera de ese hombre ideal de aparición más que improbable, conocemos la muerte de su compañero, Ernesto, destacado en la revolución contra el terror de la dictadura y desaparecido doce años atrás en circunstancias no esclarecidas; la transformación de Cris, hermano de Juana, en un hombre frágil concentrado en la contemplación de sus sentimientos; la tarea de Max, que se ha propuesto mejorar la rentabilidad de sus fincas renunciando a esquemas jerárquicos; la indagación a la que se aboca el reportero gráfico Horacio cuando en su propósito de cambiar de apartamento da con una casa que le devuelve el hedor del pasado y, por último, a Oria, novia de Horacio, que opone un contrapunto de reflexión y sosiego.

Cada uno de ellos se adentra en la boca de su lobo particular para constatar que existen pocas salidas, dejando dicha la necesidad de desenterrar a los muertos y volverlos a enterrar para que descansen en paz.
“No sé si casarme…” demanda una lectura atenta. El estilo algo vacilante, a veces descuidado, además del anzuelo humorístico que lanza Juana, pueden llevar a creer que tenemos entre las manos el relato ligero de sentimientos también aligerados. Esa es sólo la máscara, tan simpática como la cubierta del libro que publicó en Argentina Tusquets.

“No sé si casarme o comprarme un perro” es una novela hipnótica y exigente, que nos envuelve con sus redes en círculos concéntricos cada vez más apretados hasta que nos falta el aliento.
Es cierto lo que nos cuentan en la contraportada: “la vida real pocas veces respeta el humor (…), también puede convertirse en una pesadilla que arrastre a los cuatro amigos hacia un destino incierto”. Arrastra también al lector a esa pesadilla en que se convierte la lectura si consigue identificarse con ellos, con sus miedos y agonías, con sus temores, dudas e incertezas.
Para leer un día que nos permitamos las emociones profundas, esas que enterramos en la rutina para que no nos desestabilicen. No digan que no les avisé. Pero si se animan, les aseguro que vale la pena.

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