Esta semana venimos con una deliciosa historia de amor contada de manera diferente: “Donde termina el arco iris”.

 

Por Romina Santopietro.

Creo que ya saben que no soy una seguidora del género romántico. Suelo escapar de este tipo de novelas como de la peste. Ni siquiera de adolescente llegaron a engancharme.

 

Me di cuenta de mis prejuicios con este género, traté de revertirlo, y descubrí que la novela rosa tiene matices: puede ser rosa apagado, desvaído y llano, puede ser fucsia brillante, hasta tornasolado, pícaro, original, desestructurado.

 

También puede acercarse al rojo brillante del amor desmesurado o al borgoña profundo de las pasiones desenfrenadas y oscuras.

 

Y en las contadas ocasiones que un libro del género romántico me emociona, y me atrapa, me siento como si descubriera un color más en esta paleta de rosas.

 

Historias de amor emparchadas, deslucidas, muestras gratis mezquinas y mentirosas de un amor desvalorizado, de un apego desesperado a un momento fugaz de compañía, de un espejo empañado donde se proyectan los propios desamores.

 

En el arco opuesto de este amor de mal semblante, taimado y dañino está el altar del amor que brilla inmortal y vence todo obstáculo, adornado con flores, ponies, arcoiris, cupidos rechonchitos indecentemente desnudos pululando por las nubes y lluvias de corazones.

 

Y en el medio de estos opuestos… está la semblanza del amor cotidiano, más cercano, definitivamente más humano. En este centro se ubican las historias de Cecelia Ahern…

 

Esta escritora irlandesa a los 21 años (ahora tiene 37) publicó su primera novela “Posdata: Te amo”, que fue vendida a más de cuarenta países e inspiró la película del mismo título, dirigida por Richard LaGravenese, que fue protagonizada por Hillary Swank y Gerard Butler. Hay que mirar la peli por él, pero el libro es más lindo.

 

Su segunda novela “Donde termina el arco iris” obtuvo en Alemania el Premio Corine en 2005. Es periodista y licenciada en Comunicación Social. Esta es la historia a la que quiero referirme.

 

“Donde termina el arco iris” (“Love, Rosie” en su idioma original), que también tiene película (en español se la conoce como “Los imprevistos del amor”), pero no está a la altura del libro.

 

Lo destacable de la novela es la forma en que está escrita: todo se cuenta de primera mano por los protagonistas, a través de llamadas, mensajes de texto y mails.

 

De esta manera, los lectores nos convertimos en una suerte de chismosos espiando correspondencia ajena.

 

Los personajes están muy logrados, pueden ser amigos de cualquiera de nosotros, a quienes seguimos a través del tiempo en sus vaivenes amorosos.

 

La nueva edición que publica Vergara tiene la portada igual a la película… cosa que no termina de gustarme… rara vez la peli le hace justicia al libro.

 

Enternecedora, divertida, original, los mensajes desgranan la historia de dos amigos y sus desencuentros en el amor.

 

Para leer algo diferente, cuando necesitemos asomarnos a una historia de amor con alma y personalidad propia.