Esta semana de frenesí prenavideño, venimos con unas hermosas propuestas en libros para el rubro auto-regalo.

Por: Romina Santopietro

Ya armamos el arbolito, ya colgamos las roscas en las puertas, algunos acelerados ya pusimos al niño en el pesebre -yo más que nada para no perderlo- y vamos descontando la lista de regalos para nuestros afectos.

En una de estas maratones por los negocios, cargada de bolsas y con apuro, paso rápido y sin mirar por las vidrieras de las librerías… Me hago la fuerte. Peeeero… somos pocos y nos conocemos mucho. Sabemos que es pura impostura. ¿Pasé mirando de reojo y mordiéndome para no entrar? ¿Fracasé miserablemente y me tiré de cabeza a la librería? Sabemos que sí.

Salí muy oronda con mi auto-regalito de Navidad: el libro álbum “El arte del Señor de los Anillos”. Tesoro para coleccionistas, nerds y fanáticos -entro en las tres categorías- es una edición preciosa con ilustraciones de J.R.R. Tolkien, algunas inéditas.

¿Por qué les cuento esto? Porque hay ediciones que son verdaderas joyas, las ediciones álbumes o de lujo, con ilustraciones bellísimas y tapas duras.

 

Una de estas series, que pacientemente y muy de a poco me voy comprando son las ilustradas por el genial Benjamín Lacombe. Cada vez que elige un clásico de la literatura internacional para ilustrar magistralmente, crea verdaderas maravillas literarias.

Quienes amamos los libros-objeto y consideramos valiosos los ejemplares de nuestra colección, disfrutamos del valor agregado de estas cuidadas ediciones.

 

Si saben de alguien que ame “Alicia en el país de las Maravillas”, “Madama Butterfly”, “El herbario de las hadas”, “Cuentos Macabros” de Edgar Allan Poe, “María Antonieta”, “Ondina”, “Frida”, “Los amantes mariposa”, “Nuestra Señora de París” -bellísima edición en dos tomos del clásico de Víctor Hugo- son tesoros para regalar. Todas estas publicadas en Argentina por Edelvives.

Pero por el costo de estos libros, es probable que estén destinados a ser auto-regalos, esos mimos que los lectores incansables nos damos sólo en ocasiones especiales. Créanme, vale la pena la inversión.

 

Serán las joyas de la corona de sus bibliotecas. Indudablemente lo son en la mía.

 

Las ilustraciones son hipnóticas, atrapan la mirada y se graban en el alma.

 

Son libros ilustrados para adultos, apelan a nuestra búsqueda de la belleza, aúnan estética, arte y soporte.

 

Para hacernos un mimo al tener un libro que es un placer re-visitar para perdernos en sus páginas, lejos del fragor del mundo.