Esta semana hacemos una muy breve recopilación de las columnitas del año, para que sirva también como ayuda para quienes todavía no metieron algún librito en su valija para las vacaciones.

 

Por Romina Santopietro. Ilustración: Celeste Virasoro.

 

Me costó mucho seleccionar entre todas las sugerencias del año, como para hacer un balance, pero traté de que quede una de cada género.

Novela negra: En “El Juego de Ripper” un grupo de gamers y un abuelo que trata de seguirle los pasos a su nieta en un mundo virtual, son los héroes de esta búsqueda a contrarreloj para salvar a la madre de Amanda, con nada de pistas a seguir, en una ciudad enorme y contra un asesino brillante, implacable y aterrador.
“Siempre es muy entretenido pensar en matar al prójimo”, concluye Isabel Allende, su autora.

Terror: Por supuesto, es de Stephen King. La llaman la tormenta del siglo y se estima que será devastadora. Los habitantes de la isla de Little Tall ya han sido testigos de las violentas tormentas que azotan Maine, pero esta es distinta. No sólo trae consigo vientos huracanados y copiosas nevadas, sino también algo mucho peor. Algo que ni siquiera los isleños han visto jamás. Algo que nadie quiere ver… “La Tormenta del Siglo” fue escrita como guión cinematográfico o de televisión, lo que constituye el atractivo que distingue a este libro. Terror de primer nivel, de la pluma magistral de tío King.

Humor: La saga de Wilt, de Tom Sharpe, es una de mis preferidas. Wilt esconde un enorme secreto. Es sumamente inteligente. Pero desarrolló una extraordinaria forma de hacerse el tonto para lograr el sueño de todo hombre: vivir sin que lo molesten.
El tipo sólo quiere vivir tranquilo. Pero tiene una mujer cuya finalidad en la vida es hacerlo miserable a él (para eso se casó con Wilt) sólo siendo ella misma. Quiere cambiar el mundo y es apasionada, exagerada y vital, muy vital. Y Wilt sólo quiere paz. Paz que por supuesto, no va a conseguir en ninguno de sus cinco libros. El humor de Tom Sharpe es brutal, absurdo, descarado, y desopilante. El pobre Wilt es una víctima de las circunstancias. También es un experto en la Ley de Murphy: él sabe que todo lo que pueda salir mal, va a salir horrible y va a empeorar. No es fatalista, es realista. Para él, un optimista es el que espera lo peor. Él se prepara siempre para la hecatombe.

Con aura romántica: “La mecánica del corazón”. En la noche más fría del año, un niño nace en la casa de la Doctora Madeline. Su madre es casi una niña que juega a tener un bebé, pero la tarea la supera. El frío caló el alma de esta madrecita y con un suspiro, deja a su niño. Madeline descubre que el bebé tiene el corazón congelado. Dispuesta a salvarlo, reemplaza el corazón de hielo por un reloj cucú en miniatura. Este es el principio de la maravilla en este relato. Ella cría al bebé, Jack, como su hijo, lo ama y le ajusta las agujas para que su reloj-corazón siga latiendo regularmente. A ella le encanta remendar personas, es una combinación de médica-científica-ingeniera-comadrona que, en el Edimburgo del siglo XIX sería fácil confundir con una bruja. Este corazón en particular, el de su hijo del alma, marcha como un perfecto reloj suizo… siempre y cuando su portador no se enamore. Un leve suspiro, el más dulce beso, puede descalibrar el pulso de Jack. Una bellísima historia creada por Mathias Malzieu.

Ensayos: El libro póstumo de Umberto Eco, “De la estupidez a la locura. Crónica para el futuro que nos espera”, publicado por Lumen, es una serie de artículos que el propio autor seleccionó poco antes de morir. Son ensayos y textos de opinión que aparecieron en la prensa de todo el mundo a lo largo de 15 años, sobre temas variadísimos, siempre bajo la mirada atenta de Umberto. Es un libro cargado de pequeños placeres intelectuales. Se lee muy rápido porque sus artículos tienen la extensión de relatos periodísticos, permite una libertad que no se tiene con una novela. Uno puede ir y venir a su antojo por las páginas, e incluso mecharlo con otra lectura.
Si nunca leyeron sus ensayos, este es el libro ideal para conocer su faceta de pensador. Si ya la conocen, es insoslayable su lectura. Es un dignísimo broche de oro a su obra. Una despedida a la altura del maestro.

Fantasía: Holtus es una isla en la que viven la mayoría de las brujas y brujos del mundo. Sonia descubre que pertenece a uno de los clanes mágicos más antiguos, y por ende a este lugar, oculto de los humanos estándares, que seríamos nosotros, las personas sin magia. Además un grupo de brujos, que se encuentran encerrados en una isla llamada Voldur, quieren escaparse, asesinarla y dominar la Tierra Estándar.
“Holtus, la era púrpura” de Cezilla L. Lontrato, publicado por Vestales, es la plataforma siguiente para el adulto que creció con la magia de Harry Potter. No es como el mundo de Hogwarts, en esta historia los brujos viven en una isla que es una suerte de ghetto, liderados por un Consejo que decide quién prospera dentro de la isla o emigra al mundo -nuestro mundo- estándar. Pero sí hay un tratamiento más “adulto” de lo que sería el mundo mágico revuelto con el nuestro. La protagonista debe aprender a hacer uso de su magia, pero también se ve obligada a equilibrar su nueva vida con la crianza “tradicional” humana. ¿Por qué la era es púrpura? Lo siento, no me gusta spoilear. Hay que leer para descubrirlo.

Policial: Mitad western, mitad road movie, “Chamamé” es una novela salvaje que narra la violencia poniéndola en el ojo del huracán. El Perro y el Pastor son dos criminales despiadados que tomarán rápidamente las armas para batirse a duelo. “Chamamé” es una historia de amistad, traición, venganza y amor. Con su escritura vertiginosa y visceral, Leonardo Oyola ha demostrado que es uno de los autores más originales del panorama literario de Latinoamérica.
Se ha hablado infinitamente de autores que crean complicidad con sus lectores, pero este no es el caso: Oyola te secuestra, en un trabajo fino y con inteligencia previa. Uno no consiente en ser cómplice, es arrastrado por las acciones que cometen sus personajes, en un remolino de acción y locura.
Y con el bonus inesperado de un hilo musical pleno de rock nacional y clásico. La intertextualidad con letras de canciones y los personajes logran la identificación con cada lector, porque muchas de esas canciones conforman la banda sonora de nuestras vidas. Y además es un placer enorme leer este juego que propone Oyola.