Esta semana venimos con otra novela del gran Tom Sharpe, el creador de Wilt. Fiel a su estilo, las escenas desopilantes, el caos general y el humor negrísimo protagonizan “La gran persecución”.

Por: Romina Santopietro

El humor inglés se considera inteligente, sutil, e irónico. Las novelas de Tom Sharpe tienen esas tres cualidades, teñidas y aumentadas con su personal humor negro y un cinismo filoso.

Yo lo descubrí con su saga sobre su personaje más entrañable, Wilt, ese profesor de secundaria inmerso en una vida donde nada está bajo su control.

En “La gran persecución”, logra reírse del mundo editorial, de los ingleses como sociedad y del mundo en general.

Frensic es un escritor que abandonó carrera y decantó editor de bestsellers, muy exitoso, en la Londres de los años 70. Tiene como socia a Sonia Futtle, lectora de libros para animales, gran vendedora y, según descripciones varias, armónicamente gorda.

La editorial de ambos se llama Frensic & Futtle. La novela es un retrato caricaturesco del mundo editorial de entonces, enfocada en la tensión entre el mercado inglés y el norteamericano, además de la confrontación entre tradición y mercado. Trata de más cosas, pero digamos que es lo más importante.

En sus comienzos, Frensic quería publicar Gran Literatura, pero pronto se dio cuenta de que el dinero no estaba allí y después de todo importaba más que la literatura. Sin embargo, conserva como contertulio ocasional (una vez al año) a Piper, un obsesivo y mediocre autor de una autobiografía impublicable, que va reescribiendo basándose en los autores que admira: Thomas Mann, Marcel Proust, etc. En cada encuentro con Piper, Frensic le va a indicando qué cosas tiene que mejorar en su novela. Lo hace por tradición, pues no piensa publicar a Piper nunca.

Todo cambia cuando Frensic & Piper pierde una denuncia por difamación porque una de las novelas de mayores ventas está basada en la vida de una mujer real. Van a la quiebra. Entonces, llega el milagro esperado por todo editor: La Gran Novela Bestseller, versión porno existencialista del film “Harold y Maude” (1971). El inconveniente es que el autor del libro, llamado “Deteneos hombres al paso de la virgen”, quiere a toda costa conservar el anonimato.

El dilema de Frensic es el de todo editor: cómo hacerle un público al libro. Al dar con el camino, olvida por completo el libro y se concentra en mercadotecnia: publicar por una editorial tradicional inglesa y reeditarla en una de bestsellers estadounidense que asegure muchísima plata. Esta sería la mezcla perfecta.

El desarrollo es un variopinto anecdotario, plagado de accidentes y personajes extravagantes. Sharp gusta de abarrotar una novela de situaciones insólitas (explosiones, viajes, estafas, fluir monetario, misterio, investigaciones, policías). Todo puede empeorar, y seguramente lo hará, parece ser la máxima del extinto autor inglés.

En medio del desbarajuste, dos personajes, a pesar de todo, tienen un indiscutible atractivo: Piper y Frensic. Aman la literatura en caras opuestas de la moneda: entre la tradición y el mercado, la autoría y la industria, la escritura y lo efectista… Todo el balance la historia literaria oscila entre polos opuestos. La narración no escoge, sino que se burla de todos los polos.

Eso conduce atropelladamente a un final inesperado, absurdo, con la impronta indiscutida de Sharpe: sumamente divertido.

Para leer cuando no nos importe que la gente nos mire raro si soltamos una carcajada en medio de una sala de espera, por ejemplo.