Coaching y mentoring, industrias en crecimiento


Estas herramientas sirven para incentivar el desarrollo de las habilidades de las personas. Además de los encuadres tradicionales de las diferentes psicoterapias, estas disciplinas pueden experimentar crecimiento si los profesionales del sector saben adaptarse a lo nuevo.

Textos. Daniel Colombo (Facilitador y Máster Coach Ejecutivo)

Desde hace muchos años, el coaching y el mentoring se han convertido en las opciones preferidas por millones de personas para dar saltos de calidad en sus vidas personales y profesionales.

En las épocas de crisis esta es una de las actividades de crecimiento exponencial; y se augura que, en la transformación actual y la aceleración digital, sea uno de los sectores con mayor relevancia. Para el diario norteamericano National Post «El coaching es la segunda profesión de más rápido crecimiento en el mundo, solo rivaliza con la tecnología de la información. El coaching se ha convertido en una profesión mucho más sofisticada basada en el conocimiento de cualquier otra disciplina».

Observadores del sector de cinco continentes estiman que seguirá en auge durante los próximos diez años, acompañando los procesos propios de entornos VICA (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo) que, según se prevé, caracterizarán esta nueva década marcada por la caída del mundo global, y el foco «glocal» (pensar global, actuar local), con el impacto de restricciones del comercio y de fronteras, por sólo mencionar algunas transformaciones que marcan una nueva era.

Tanto el coaching como el mentoring son herramientas para incentivar el desarrollo de las habilidades de las personas. Además de los encuadres tradicionales de las diferentes psicoterapias, estas disciplinas -que, bueno es recordar, no reemplazan ningún proceso propio de los profesionales de la salud mental-, pueden experimentar crecimiento si los profesionales del sector saben adaptarse a lo nuevo.

Uno de los puntos esenciales por los que funcionan el coaching y también el mentoreo, es que parten del momento presente de la persona, y la acompañan hacia el estado deseado: sus metas, objetivos, inhibidores internos a superar y formas de acompañamiento pro-positivo que no se enfocan en el sufrimiento de revivir experiencias dolorosas del pasado, sino en potenciar sus fortalezas y oportunidades en vez de dedicarse todo el tiempo a revisar y profundizar la raíz de sus debilidades. En síntesis, no trabajan sobre el trauma, sino sobre el potencial que tiene ese ser humano.

Otra característica específica es que el período de trabajo, tanto en forma individual como de equipos, están definidos con un comienzo y final; con objetivos medibles y tangibles a ir conquistando paso a paso, y son más breves en términos de las intervenciones.

Específicamente en el mentoreo, la disciplina se despega del coaching en lo que se refiere a su instrumentación, ya que quien es mentor necesita haber atravesado experiencias profesionales que de alguna manera le permitan guiar y aconsejar al mentoreado («mentee»). Lo más usual es el encuentro individual.

Mientras que en el coaching, el acompañamiento se centra en activar los recursos internos que tiene cada individuo a través de metodologías de diversas corrientes.

Actualmente hay cinco grandes estilos de coaching prevalentes en el mundo, y una multitud de variaciones inspiradas en estos: corriente norteamericana, europea, coaching con PNL (Programación Neuro Lingüística), Neurocoaching y Ontológico, son algunas de las más conocidas. Cada una tiene sus diferenciales.

Algunas se caracterizan por promover resultados más rápidamente y quizás más aptas para el mundo empresarial y corporativo, ávido de velocidad y agilidad; otras, más reflexivas y filosóficas; aunque las une el eje de invitar a las personas a desplegar su potencial que muchas veces permanece oculto.

La efectividad de estos procesos

La mayoría de las empresas del mundo utilizan el coaching y, crecientemente el mentoreo como herramientas de aprendizaje para sus ejecutivos y equipos.

En un informe publicado por el sitio RoboCoach, señala que «investigaciones realizadas por MatrixGlobal en coaching para una compañía del Fortune 500 demostró que el coaching produce un retorno del 529% de la inversión y múltiples beneficios intangibles importantes para la empresa, impulsando el retorno de la inversión global a un nivel de 788%.» En palabras sencillas, la inversión es mucho menor al retorno que reciben las empresas en término de efectividad de la herramienta del coaching profesional aplicado a distintas industrias.

También indica datos de la revista Fortune que «muestran que el coaching incrementa el rendimiento de los ejecutivos en un 88% en aquellas empresas que implementan la tecnología del coaching.» En este caso, la mejora sería notable versus los sistemas de aprendizaje o intervenciones clásicas organizacionales; básicamente porque, tanto el coach como el mentor, ponen el eje total en la persona y en su desarrollo permanente, y lo conectan con un abordaje sistémico -por ejemplo, la empresa donde trabaja- para que pueda obtener resultados que alineen los principios y valores personales con los de la organización y sus metas específicas según su rol.

Futuro inmediato

Las transformaciones vertiginosas del mundo, la aceleración digital y el paso del trabajo presencial al formato a distancia o home office son alentadores para la industria del coaching y mentoreo.

Los profesionales que ya tengan desarrollada su marca personal consistente y posicionada están en mejores condiciones frente a los que ejercen su tarea en forma casi anónima o sólo por referidos.

Para el portal de negocios Dugudd-Hoy, «se espera que para 2022, el sector del coaching de negocios crezca más rápido de lo que creció la economía del 2012 al 2017» en países del primer mundo. Y aún en contextos recesivos, las personas y empresas van a necesitar siempre de apoyo, orientación, guía y contención.

Esto significa que los coaches van a necesitar tomar una herramienta muy usual del mundo del mentoring: la analítica empresarial y organizacional, ya que ellos se dedican a trabajar en diversos sectores y conocen de distintos negocios para poder mentorear a sus clientes. Cosa de la que la mayoría de los coaches adolece porque se han formado con un formato bastante rígido y estanco, poco acorde con los tiempos que corren. Cuanto más rígida sea su corriente de formación, menos oportunidades de expansión y flexibilidad tendrán en el mundo real.

En términos prácticos, cualquier coach -al igual que un empresario, y, de hecho, el coach también debería serlo de su propia actividad-, tiene dos trabajos: el ejercicio profesional y estudiar la economía y su industria permanentemente para no ver mermadas sus oportunidades laborales.

El ofrecer sus servicios en línea, al igual que cursos y formaciones, ultra-especializarse en industrias abandonadas, y enfocarse en industrias duras (a las que la mayoría de los coaches les escapan por ser menos entretenidas o mucho más desafiantes) son tres alternativas ineludibles a considerar.

La tendencia del micro-learning también es compatible con la labor de coaches y mentores. Las personas tienen vidas cada vez más ocupadas, por lo que el conocimiento compartido en pequeñas cápsulas como unidades temáticas (no en el recorte de un curso largo mostrado por fragmentos) abre un espectro fabuloso para el marketing de contenidos.

Un mundo de oportunidades

Para finalizar, estos aspectos son decisivos en la conformación de la presencia en la industria si se desea ser un coach o mentor de tiempo completo:

– El principio rector es agregar valor y poder medirlo en forma tangible y concreta: hasta ahora los coaches se basaban en posiciones de percepciones sobre la efectividad de su trabajo. Desde ahora los clientes querrán que se mida su progreso en forma totalmente concreta. Para esto, muchos coaches ya utilizan herramientas propias de alta efectividad.

– Profesionalizarse permanentemente, sin importar la trayectoria que se tenga.

– Desarrollar su plan de negocios, inversión y estrategia, mínimo a cinco años. Esto implica que el coach y mentor necesita empezar a verse a sí mismo como un negocio, y no solamente un profesional independiente que no sigue ningún tipo de esquema para su actividad.

– Crear y potenciar la Marca Personal, aportar a la industria del conocimiento e interactuar con tribus nuevas que puedan demandar sus servicios. El marketing de contenidos será esencial para proyectar su labor al siguiente nivel.

– Interactuar en círculos abiertos, saliendo del microclima de las asociaciones profesionales que lo único que logran muchas veces es un efecto de estar mirándose el ombligo permanentemente. El mundo es mucho más amplio, retador y potencialmente interesante para nutrirse de experiencias y conseguir clientes.

– Socializar el conocimiento en todo tipo de medios y recursos creados y los que vayan surgiendo, como inteligencia artificial, realidad aumentada y realidad virtual, que se pueden integrar al desempeño profesional, y potenciarlo.

Todas estas acciones en paralelo servirán de base para lograr un efecto virtuoso de mayor relevancia en su segmento, además de colocarse a la vanguardia en innovación del sector del coaching y mentoring.

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