Antes de salir de compras es clave organizar nuestro placard, analizar, evaluar, dimensionar y visualizar la cantidad real de ropa que tenemos, qué necesitamos renovar, qué nos está faltando, qué nos gustaría comprar.
Por: Nadia Novillo.

La gran mayoría de las mujeres somos muy “loca por la moda”, disfrutamos de comprar y estrenar, nos gusta vernos bien, cuidamos nuestra imagen, todas queremos lucir modernas y cancheras, jóvenes y radiantes, tener onda, e incorporar cada temporada algo de las nuevas tendencias.


Nos mantenemos alertas y expectantes por saber qué se viene para este otoño/invierno 2019, cuáles son las prendas que no pueden faltar, qué prendas sí o sí debo tener, cuáles son los must have de esta nueva temporada.


Al mismo tiempo que recibimos un bombardeo de información e imágenes, propuestas de looks y tendencias a través de las redes sociales, revistas y tv, comenzamos a frustrarnos pensando y sintiendo que a pesar de tener un placard en el que no entra ni un alfiler, no tenemos “nada que ponernos”.


Antes de salir de compras es clave organizar nuestro placard, analizar, evaluar, dimensionar y visualizar la cantidad real de ropa que tenemos, qué necesitamos renovar, qué nos está faltando, qué nos gustaría comprar.


Es necesario hacer un control y detox de nuestro vestidor, reiniciarlo, reeditarlo, ponernos en modo recalculando, hacer un descarte sincero, sin culpas y consciente de todo lo que ya no usamos para luego determinar qué deseamos adquirir y sumar.


Durante este proceso es típico que aparezcan prendas, carteras, zapatos, que generen dudas acerca de qué hacer con ellos, más aún en los casos de personas que acostumbran a guardar y acumular durante años, décadas, aferrados a la creencia que la moda siempre vuelve. Si bien en parte es cierto que la moda es cíclica y hay tendencias que regresan reinventadas y se imponen e incorporan nuevamente, no siempre es del mismo modo, sino que algo cambia: el color, el corte, el largo, el género, el diseño y modelo de la puntera o del taco en el caso de los zapatos.


Ese detalle que cambia hace que lo que nosotros guardamos durante tanto tiempo se vea anticuado comparado con lo que se usa, ofrece y exhibe hoy en las vidrieras.


Entiendo que hay determinadas prendas básicas, clásicas, atemporales, más aún si se trata de piezas de calidad y marcas de prestigio, que sí podrán guardarse y nunca perderán vigencia, pero hay otras tantas que no, y que pasado un largo periodo de guardado se deterioran y arruinan.


Es posible que encontremos prendas o accesorios en nuestro vestidor que nos permitan jugar a ser diseñadores y nos inviten a customizarlos y aggiornarlos, aunque estas ideas recomiendo tomarlas inspiradas en alguna referente o delegarlas en quienes realmente saben de moda, tendencia e imagen, ya que es muy delgada la línea entre ser cool y tener onda y quedar expuesta a parecer ridícula o disfrazada.


Sugiero probar todas aquellas prendas que hace tiempo no usamos y generan dudas sobre qué hacer con ellas, esto nos dará la certeza para decidir si se van o se quedan, inmediatamente nos daremos cuenta si aún nos sientan cómodas, nos favorecen, son talles actuales, si aún están vigente y de moda, si son acorde a nuestro estilo actual.
Cuando no es suficiente probarnos las prendas y mirarnos al espejo para decidir, un recurso de mucha utilidad es tomarnos una foto, entonces sí es decisivo y definitivo, ya no quedan excusas, peros, ni por las dudas, el espejo y la foto no mienten, nos muestran de cara y de frente la realidad.


Nadie quiere ser ni parecer Moni Argento o Enrique el Antiguo, verse ochentoso, entonces llega el momento de dejar ir esas prendas por mucho cariño y apego que le tengamos.


Una vez concluida la tarea de organización y descarte, debemos estudiar qué es lo que nos gusta y vamos a tomar de lo que se impone esta temporada para poder realizar compras inteligentes.


El consejo es dar prioridad a los famosos básicos:


1) Remeras básicas lisas en blanco/gris/negro.
2) Camisa blanca/negra/jean.
3) Sweater/ polera negra.
4) Un buen jean comodín.
5) Pantalón engomado/cuero negro.
6) Campera de jean.
7) Campera de cuero negro.
8) Tapado de paño negro/ camel.
9) Zapatillas blancas/negras.
10) Botas negras.


Una mochila y un maxi bolso completan esta lista.


Lo que se vea, muestra y venda en las pasarelas y el mundo de la moda no significa que nosotros lo tengamos que adoptar tal cual, sino que vamos a incorporar el concepto de estas tendencias y adaptarlas a nuestro propio estilo.


No siempre lo que se usa es lo que nos queda bien y favorece, cada una elegirá los cortes que mejor beneficien su figura y silueta, los colores que sean los adecuados según los tonos de piel, ojos y cabello, los diseños que guarden coherencia con el tipo de actividad laboral, los gustos, preferencias, el perfil personal y su lugar de residencia.


Les propongo tomar de la moda lo que se identifique con su estilo, y aunque más de una vez nos hayan vendido que “la moda no incomoda”, yo personalmente no acuerdo con esa frase, es fundamental sentirnos cómodos con lo que usamos y llevamos, intentando mostrar nuestra mejor versión, tomando de la moda lo que mejor potencie nuestra imagen y nos haga brillar.


Recuerden que los mejores accesorios son la simpatía, la alegría, los buenos modales y una sonrisa.


Cuando no sepas qué ponerte ¡solo ponte feliz!