Cómo congelar verduras correctamente


Saber conservar los vegetales te puede asegurar que nunca te falten pimientos, brócoli, arvejas, puerros o calabaza (y muchos otros ingredientes) sin recurrir a los ultracongelados. Hoy te explicamos cómo hacerlo y por qué en los tiempos del coronavirus tampoco hace falta prescindir de estos alimentos.

Primer paso: cortar en cubos

A ponerse el delantal y afilar el cuchillo porque éste es el punto de partida de cualquier verdura u hortaliza congelada. Básicamente, debemos cortar y trocear cada pieza por varias sencillas razones. Es una cuestión de espacio: si ya de por sí un manojo de puerros es voluminoso en tu cocina, imagínalo dentro del freezer, o una bandeja de pimientos rojos. Cortándolo evitarás que ocupen más espacio del que debieran, además de obedecer a otras razones de carácter práctico, como poder controlar mejor las porciones.

Trocear las verduras tiene más que ver con su propia conservación que con el carácter logístico. Hay que trocearla para que puedas someterla al paso previo al congelado: el escaldado y que es necesario para fijar nutrientes y evitar posibles contaminaciones.

Escaldado o blanqueo

Muy posiblemente alguna vez hayas escaldado, por ejemplo, unas espinacas o un tronco de brócoli para que mantengan su verdor natural y un toque ligeramente crujiente. Pues bien, eso es lo mismo que debes hacer para congelar correctamente tus verduras. Con el escaldado o blanqueo se inhabilita parte de los microorganismos que pueden oxidar y dar mal olor o sabor a los vegetales, mejorando la calidad higiénicas.

Sólo debes sumergir las verduras limpias ya troceadas en agua hirviendo durante un tiempo breve (entre un minuto y tres, en función del producto, necesitando menos tiempo los más delicados o blandos) y luego sumergirlo inmediatamente en agua muy fría para cortar esa cocción. No olvides renovar el agua si preparas varias tandas a la vez, ya que acabará templándose. Se pueden usar bowls de agua con hielo.

Después, sólo necesitarás secarlas a conciencia sobre papel de cocina y proceder al envasado. El paso del secado es importante porque si introducimos verduras ligeramente húmedas, el frío del freezer puede quemarlas. Además, debes recordar que este proceso de escaldado se realiza para congelar correctamente.

Cuando saques tus verduras del congelador, deberás cocinarlas ya que se no recomienda que las verduras que descongeles las consumas en crudo, principalmente porque su textura y sabor, a pesar de una correcta congelación, se verán mermados. La idea es cocerlas para su consumo.

¿Qué vegetales puedo frizar?

Por desgracia, no todas las verduras y hortalizas soportan igual de bien el freezer y varias de ellas no deben pasar por él, porque sus texturas se arruinan por completo. Es el caso de aquellas que tengan mucha agua o que suelan consumir crudas como podrían ser la lechuga, el tomate, el pepino, la papa -que también se nos arruina si congelamos un guiso con ella- o el apio.

Los que sí son susceptibles de entrar son, por ejemplo: las arvejas -que puedes congelar en crudo si están bien lavadas-; ajo; cebolla, ciboulette y puerro; los pimientos, limpios, libres de semillas y troceados; calabacín, calabaza y zapallitos; las acelgas y las espinacas; alcauciles; las berenjenas; repollos, coles, o la zanahoria.

¿Papel film, vacío, tupper, tarros o bolsas herméticas?

La mejor forma de envasado es el vacío, simplemente porque elimina el aire que quede dentro de la bolsa en su totalidad -recordemos que el aire implica oxígeno y que, por tanto, oxida- y porque las cierra por completo.

Las bolsas herméticas también son una buena solución, aunque es más difícil expulsar la totalidad del aire y además debemos cerciorarnos de que estén bien cerradas.

Una alternativa barata pero que ocupa mucho espacio es recurrir a los tradicionales tarros con cierre hermético. En este caso, limpia a conciencia el frasco y deja un dedo de margen entre la verdura y la tapa, ya que algunas aumentan su tamaño al congelarse. También puedes usar tuppers, en los que también debes respetar algo de espacio por si el congelado crece. El papel film es también una buena opción si no estamos congelando a largo plazo, sino a pocos días.

Que un producto esté congelado no significa que aguante allí años y años -de hecho, su período máximo oscila entre los ocho meses y el año-, sobre todo dependiendo de la categoría de nuestro freezer. Por eso, cuando congeles verduras, es conveniente que anotes en el pack la fecha de congelación para saber cuándo darle uso culinario.

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