¿Cómo cuidar la salud de los chicos durante las vacaciones de invierno?


Por la Lic. Melany Carlovich, (MN 8102), Nutricionista del equipo de Crenyf.

A mitad de julio empiezan las vacaciones de invierno, muy esperadas por los chicos para tener días libres, descansar, jugar y compartir tiempo con amigos. Las vacaciones son el momento para salir de la rutina. No hay que levantarse temprano, ni pensar en tener listo el uniforme o el guardapolvo, ni en la comida para las viandas; aunque muchas veces somos los padres los que nos volvemos locos por querer ocupar ese tiempo con las mil y unas actividades para que los chicos no se aburran, olvidándonos que el descanso y el ocio también son importantes y saludables, tanto para ellos como para nosotros.


Otra realidad en las vacaciones es que aumenta la exposición a alimentos ricos en grasas y azúcares, además de las horas sentados en el sillón frente a las pantallas y en muchos casos disminuye la actividad física. El tiempo libre y las bajas temperaturas invitan a generar esta situación y muchas veces es difícil resistirse.

Además, solemos relacionar las vacaciones y el momento de descanso a los placeres culinarios, y esos suelen venir de la mano del consumo de aquellos alimentos que deberían ser de consumo opcional; sin embargo en las vacaciones se vuelven de consumo diario.


En las meriendas y colaciones solemos observar grandes cantidades de galletitas, snacks salados, golosinas, chocolates, alfajores, aumentando así el consumo de grasas, azúcar, sodio y conservantes. Por otro lado, en almuerzos y cenas abundan los guisos, pastas, comidas calientes con mucho contenido de carnes y cereales y poco contenido de verduras. Solemos relacionar las frutas y verduras con el calor y el verano, lo que hace que en invierno disminuyamos su consumo.

Entonces, ¿cómo podemos hacer como familias para cuidar la salud de los chicos durante las vacaciones de invierno?

· Usar el tiempo necesario para descansar. El descanso y las horas de ocio hacen una vida saludable. No debemos confundir el ocio con el sedentarismo, y debemos intentar sumarle horas de movimiento a estos minutos de distensión.

· Aprovechar el tiempo en familia para hacer actividades que durante el año no podemos hacer por falta de tiempo: paseos a lugares turísticos, recorridas en bicicletas. También se pueden organizar juegos en casa, en donde podamos compartir el tiempo en familia: bailando, juegos de prendas que impliquen movimiento, entre otros.

· Elegir recetas para cocinar en familia. Llenar la heladera, alacena y la casa de alimentos saludables, caseros y hechos con los chicos. Preparar budines de frutas y verduras de estación, dips de diferentes alimentos para comer como snacks con verduras (hummus, palta, dip de zanahoria, de calabaza). La planificación, las compras organizadas y en familia nos ayudan a tener una casa segura, con alimentos saludables a disposición para los momentos de ingestas.

· Si vamos al cine o al teatro y compramos algo para comer, no optar por las porciones extra grandes sino moderarlas. Llevar bolsitas y dividir el balde de pochoclos entre todos o comprar la porción individual, es de gran ayuda. Preferentemente elegir bebidas sin azúcar y pequeñas.

· Limitar el uso de pantallas reducirá las horas de sedentarismo y la exposición a alimentos ricos en azúcares y grasas. Usar las horas sin pantalla y en las que los chicos no puedan estar al aire libre o en movimiento para los juegos de mesa, de ingenio, de pensar que aunque tienen a los chicos sentados, los mantiene activos, con el pensamiento y la cabeza en acción.

Al pensar un programa para hacer en familia, que la comida no sea el eje central del mismo sino, que acompañe. Por ejemplo: que la salida no sea ir a merendar o tomar un helado, sino ir a la plaza o andar en bici y luego se puede merendar en casa o afuera. Pero si centramos el programa en la comida vamos a encontrar el placer en eso y no en disfrutar de lo que estamos haciendo y la compañía del otro.

Todos sabemos que el invierno y el frío, vienen acompañados de resfríos, alergias, gripes y demás enfermedades que afectan nuestra salud y estado de ánimo. El consumo de frutas y verduras, nos aporta vitaminas y minerales que nos ayuda a mantener las defensas altas y disminuir la probabilidad de enfermarnos. Por eso, aprovechar las vacaciones para conocer los distintos tipos de frutas y verduras, hacer una visita a la verdulería y preparar comidas calientes que incluyan verduras para almuerzos y cena, como lasagnas de vegetales, guisos con verduras y legumbres, pastas con verduras, revueltos y salteados. También se pueden usar las verduras en desayuno y merienda, preparando budines, galletas, tortas. Usar las frutas frescas en todas las comidas, en una ensalada, como colación, para acompañar tu desayuno. Tenerlas a disposición en los paseos para comer si tienen hambre.

Pensar en las vacaciones de invierno, en general nos estresa. Los chicos no van a la escuela, y si no podemos viajar y nos tenemos que quedar en casa, pensamos en cómo podemos rellenar esas horas. Generalmente lo hacemos con comida y pantallas para evitar el aburrimiento y no pasar frío, sin pensar en que, muchas veces, una tarde de sillón y computadora es peor que una salida y paseos al aire libre con el suficiente abrigo y cuidados. Seamos conscientes y creemos ambientes y casas seguros para que los chicos puedan disfrutar de sus vacaciones sin poner en riesgo su salud.

Previo EXPERIENCIAS EN PSICOLOGÍA ORGANIZACIONAL
Siguiente Lactancia materna: protege al bebé hasta 2 años