Cómo cuidar plantas de interior


Por Soledad Adjad

“Se me mueren hasta los potus”, “en mi casa no sobreviven ni los cactus”, “ninguna planta me dura”… ¿Te suena alguna de estas frases? Probablemente sí, y eso tiene que ver con que, como todo ser vivo, las plantas necesitan estar en determinadas condiciones que, quizás, no les estemos ofreciendo. Ellas nos comunican sus necesidades a su manera -con hojas que se van marchitando, enrulando o perdiendo color, por ejemplo…


Te ayudamos a identificar los trastornos de las plantas de interior, sus síntomas, las posibles causas y el modo de recuperarlas.

Amarillamiento de las hojas basales

Posibles causas: riego excesivo.
Recuperación: reducir la frecuencia y el volumen de riego. Si los síntomas continúan, aplicar un fungicida.


Pérdida de color en las hojas con enrulamiento
Posibles causas: exceso de luz.
Recuperación: ubicar la planta en un lugar con menos luz directa.


Reducción del color de las hojas y pérdida de brillo
Posibles causas: escasez de luz.
Recuperación: ubicar en un lugar más luminoso, pero sin sol directo.


Hojas con márgenes quemados, o punteadas con manchas pardas
Posibles causas: abono excesivo, exceso o falta de riego.
Recuperación: evaluar la situación. Si el problema es el abono, regar abundantemente tres o cuatro veces. Si es el exceso de riego, dejar secar entre siete y diez días. Si faltó agua, regar.


Hojas basales que se acartuchan o enroscan
Posibles causas: escasez de luz o deshidratación.
Recuperación: colocar en un lugar más luminoso o poner recipientes con agua al lado de la planta.


Caída de las hojas
Posibles causas: temperatura demasiado baja o exceso de abono.
Recuperación: situar la planta en un ambiente más cálido o lavar el sustrato regando abundantemente y escurriendo después el exceso de agua.


Hojas marchitas con los márgenes resecos
Posibles causas: temperatura demasiado alta y falta de humedad.
Recuperación: ubicar en un lugar más fresco. Alejar de las fuentes de calor directo.

Hojas jóvenes que se quedan pequeñas
Posibles causas: exceso de luz.
Recuperación: situar la planta en un punto menos expuesto a la luz.


Retardo del crecimiento
Posibles causas: temperatura excesiva o falta de abono.
Recuperación: Situar en un lugar más fresco o agregar cada quince días un fertilizante equilibrado.


Marchitamiento de la planta
Posibles causas: luminosidad excesiva.
Recuperación: si la planta tiende a marchitarse, cuando haya más luz, situar en un lugar en que no le de directamente.


¡Seguí todos estos consejos y tus plantas de interior estarán cada día más bonitas!

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