Consideración y respeto: reglas de buena educación


La boca debe limpiarse dando pequeños goolpecitos con la servilleta, no arrastrándola por toda la boca.

Por Sabine Meuter (dpa)

Ser educado va más allá de decir «gracias», «por favor» y «disculpas». También hay que ser respetuoso, considerado y atento.

Los expertos en etiqueta aseguran que la forma más fácil de darse cuenta de cuán importante es la educación en el trato con el otro es percibir lo ofendido que se siente uno cuando alguien no se comporta.

Con los amigos, la pareja, en el trabajo o en espacios públicos… aquí, un repaso de lo que significa ser educado en determinadas situaciones:

 

Al saludar: mirarse a los ojos

 

 

Las dos personas que se saludan deben mirarse a los ojos cuando lo hacen. Esto se percibe como respeto y consideración. Además, las dos personas deberían usar sus nombres al hablar entre ellas.

También hay que tener cuidado al dar la mano. En general, se espera a que estire la mano la persona de mayor edad o de rango superior.

También hay que prestar atención a la presión del apretón de manos: no debe ser muy suave ni muy fuerte. Cuando se es anfitrión, se debe ser el primero en extender la mano ante un huésped.

 

En un primer encuentro

Si se percibe en una fiesta que dos personas no se conocen entre ellas, se las puede presentar. Las personas presentadas deberían intercambiar algunas palabras amables. Con tacto, claro. No se recomienda hacer preguntas demasiado personales.

 

En la mesa: el teléfono en silencio

Si el teléfono móvil va a estar sobre la mesa, debe estar en silencio. Esto es una señal de respeto y valoración del otro. Si es absolutamente necesario que el móvil esté prendido y vibra, hay que pedir disculpas y alejarse de la mesa para no molestar a los demás con la conversación.

También es importante saber usar la servilleta. Lo ideal es limpiarse la boca con pequeños golpecitos, no arrastrar todo el paño por la boca. Mientras se come, la servilleta va sobre la falda. Una vez que se terminó de comer, se la acomoda doblada de forma suelta a la izquierda del plato.

 

En el trabajo

El respeto, la consideración y la buena disposición le hacen el día a día más fácil a todos en el trabajo. No hablar mal a espaldas del jefe o de los demás compañeros ayuda.

Si se quiere hablar de algo con el jefe, conviene anticiparle que se quiere tener una conversación con él y no entrar de prepo en su oficina.

Si se trabaja en un mismo ambiente con otras personas, no hay que hablar por teléfono en voz alta.

Tampoco se deberían llevar al trabajo comidas de olor fuerte.

 

En el supermercado

 

 

El carrito de las compras no debería quedar parado en mitad del pasillo del supermercado, sino a un costado, de modo que los demás también puedan pasar.

También se les debería ofrecer ayuda a las personas más pequeñas si se observa que no alcanzan un estante.

Si el carro de uno está repleto de cosas y la persona que espera detrás sólo tiene dos cosas en la mano, corresponde dejarla pasar.

 

En el salón de belleza

Los peluqueros, cosmetólogas o empleadas de limpieza merecen tanto respeto por su trabajo como cualquier otro profesional. Hay que llegar en horario a las citas pactadas para no retrasar otros turnos.

Tampoco es de buena educación ir a depilarse o a darse un masaje sin haberse duchado antes.

Es aconsejable dar un feedback cuando uno se sintió bien atendido, no sólo cuando las cosas salen mal.

 

Al despedirse

Abrirle la puerta al otro es una señal de respeto. A la hora de despedirse, corresponde ser medido. Si no se trata de un amigo estrecho, el abrazo no debería ser demasiado efusivo.

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