Convertir energía en música


Las mujeres DJ’s irrumpieron en la noche -y en el día- a ritmo firme y decidido, se ganaron su lugar y apuestan a crecer. Nosotros entrevistamos a tres jóvenes referentes de nuestro medio para conocer más sobre su historia y su oficio.

Romina Santopietro y Soledad Vittori

El 9 de marzo se celebró el Día Internacional del DJ, fecha instituida en 2002 como un homenaje a los artistas que dedican su tiempo y su talento a las mezclas musicales. Es decir, a aquellas personas que alegran las fiestas y eventos, haciendo que la gente baile al son de grandes temas.

Ahora bien, el término «DJ» proviene de la palabra «Disc-Jockey», y denomina a los profesionales que seleccionan, reproducen y crean música ante una audiencia.

Durante años el trabajo de los DJ fue sumamente criticado por los músicos que no veían con buenos ojos que mezclaran sus canciones sin su consentimiento. Hoy en día, esa concepción cambió radicalmente, y los DJ’s pasaron a ser los profesionales más aclamados de la industria de la música. Y es que no hay fiesta sin un buen DJ.

Ante este panorama, a días de haberse consagrado su día, y en medio de una revolución de empoderamiento femenino, decidimos entrevistar a Rosario Crisol, Lucila Peralta y Magdalena Audicio, tres DJ’s santafesinas que entre mezclas y bandejas llenan de música a la ciudad.

Rosario Crisol: «la electrónica es cultura»

Fotos: Mauricio Bonadeo y Federico Guadarrama

Rosario tiene 25 años y desde los 20 es DJ en nuestra ciudad. Es la referente de las mujeres que pasan música, sin dudas.

Tiene una sonrisa que contagia y una actitud segura. Toma la posta del mate sin dudarlo mientras se realiza la entrevista y la conversación fluye. Distendida, disfruta de la charla y lo demuestra.

Luego de una breve pelea con la bombilla tapada del mate, se subsana el problema y arranca por el principio: «Soy demasiado nueva para lo que es el ambiente de la música electrónica. Arranqué hace unos 4 años y medio. Hay gente que tiene mucha más trayectoria, y eso es algo que respeto mucho. Siempre te vas a acordar de tu primera fecha, porque es un antes y un después de eso. En mi caso, fue un after polo. Desde ese momento hasta hoy todo lo que pasé es increíble», cuenta Rosario.

Confía en sí misma y en sus habilidades lo que, asegura, es fundamental en todos los aspectos de la vida, no solamente en lo profesional. Además de tener una excelente selección musical y amar lo que hace, por supuesto.

«La gente siempre tiene ganas de bailar, pero está en uno detectar el pulso, generar el ambiente para que eso suceda». Y confiesa atender algunos pedidos, pero no todos. «Respeto lo que escuchan todos, pero mantengo el estilo del set cuando estoy tocando», explica.

Escucha música todo el tiempo. Por eso este devenir en DJ es casi natural. «La música te salva. Posta. Tal vez para otras personas no es tan profundo, pero sinceramente yo no puedo vivir sin música. Desde chica, siempre hubo música en casa. Mi viejo es fan de Elvis Presley, tiene una colección de vinilos increíbles. Me gusta mucho lo que hoy se considera vintage, artistas de los 90, me fascina. Claro que también escucho mucho de lo nuevo». Desde esa base, se nutre y arma sets en su cabeza para luego llevarlos a la pista.

A los 15 años se sumergió en el género electrónico. «No pensé específicamente en ser DJ -o pinchadiscos, como se dice en España-. Me convocaron, puse play y ahí, en ese momento sentí que era lo que quería hacer», explica con sencillez.

Y en esto uno se forma en el camino. Aprendiendo de gente con más experiencia. «Alguien que me ayudó mucho, me enseñó técnica, me explicó lo básico y me sugirió música, a quien respeto y quiero mucho es Marcelo Paganini».

Rosario destaca que el ambiente DJ es muy bueno, hay mucho respeto. «Es un ambiente súper agradable, donde nos respetamos y ayudamos mucho. En general, hay muchos DJ’s que tienen valores y no les importa si sos más joven, si sos mujer, nada de eso. Te respetan por tu laburo», asegura. «Uno demuestra con su trabajo lo que vale. Si vas con confianza, demostrás que podés y lo hacés bien, ya está».

En cuanto a la planificación en sí de sus sets, dedica mucho tiempo a clasificar su música y mentalmente, mientras transcurre el día, va enlazando temas. Si es posible, trata de hablar con quien la convoca para determinar qué tipo de evento la tendrá como protagonista y de ahí, pensar los sets en relación con el público asistente.

Esta organización le permite la flexibilidad de cambiar los géneros de acuerdo con las variaciones del público. Rosario no tiene miedo de improvisar si la noche lo demanda.

El género musical que más le gusta y la define es el minimal. «Es para donde más me voy. Es un estilo que se adapta a todo: una cena, un ascensor -risas- en una fiesta…», siempre estará presente en sus sets, aunque no reniega de otros géneros.

Como referentes e inspiración menciona a Suzanne Ciani, una de las pioneras en la música electrónica, como productora a Kerri Chandler como DJ y a Ricardo Villalobos, dentro del género minimalista.

Y como Suzanne la inspiró a producir su propia música, Rosario lanzó dos tracks propios con un sello europeo, y que se pueden conseguir en todas las plataformas de música virtual.

En cuanto a «pescar» y descubrir nueva música, rastrea en todos lados. «Desde coleccionistas de vinilos, hasta Youtube o la radio. No me limito en cuanto a buscar música».

Como mujer, considera que hay que batallar para hacerse con un lugar. «Una vez que estás en el ruedo, hay que pelearla».

Sueña con tocar en festivales masivos, alrededor del mundo. A esta altura de la entrevista, luego de reconocer que acaparó los mates, Rosario sigue cebando y continúa: «Me encantaría tocar en Europa, no puedo mencionar algún festival en especial porque son muchos y todos espectaculares. Y en mis proyectos no descarto vivir por un tiempo en otra parte del mundo», comenta con una sonrisa y pasa el mate.

«Me ha pasado que la gente me pregunta si voy a pasar electrónica toda la noche. El santafesino es muy cumbiero. Y está perfecto, a mí me encanta el cachengue, lo re bailo, pero cuando estoy de civil, con mis amigas en una fiesta», explica. «Nunca paso el mismo tema dos veces en la misma noche. Tengo tracks preferidos, claro, pero rara vez los repito».

De todas maneras, la DJ considera que la música electrónica perdió su antiguo status de tabú. «La música electrónica se volvió súper popular. Alrededor de 2010, por ejemplo, acá en Santa Fe, era un poco tabú. Tenía mala fama por las fiestas electrónicas y las rave. Pero ahora creció un montón, hay muchas productoras, fiestas en la playa. Creo que la electrónica opacó un poco al cachengue. Se dieron cuenta que la electrónica genera un ambiente lindo. La música electrónica es cultura. Hay un montón de géneros dentro de ella». 

Pero no todo es electrónica en su vida. Cuando cocina, o canta en la ducha, asegura que escucha de todo un poco, y es muy alternativa. «Escucho de todo. No siempre voy por la electrónica, me gusta mucho el rock internacional, el nacional, rap, R&B, pop… Cerati me fascina, el rock inglés…», enumera.

Estudia sonorización y grabación de sonido, en la escuela de música de la UNL, aunque afirma tenerla un poco abandonada. «Mi idea es seguir estudiando y tener las herramientas para producir y crecer más. Estudiando y jugando con los programas también se aprende… Todo te abre la cabeza: estos soniditos van acá, esto lo pongo así… Soy súper, súper súper perfeccionista» -así, tres veces- «puedo estar laburando el tema por dos semanas y hasta que no estoy conforme no lo lanzo. Me pasa también con mis podcast. Hasta que no queda como lo tengo en la mente, no lo dejo», comenta.

Todo su trabajo se puede seguir en las redes.

www.instagram.com/rosariocrisol

www.soundcloud.com/rosariocrisol

Magdalena Audisio: Dj Pony

Fotos: Vito Araujo y gentileza.

Magdalena Audisio es una Disc-Jockey santafesina de 27 años que se animó a lanzarse a este apasionante mundo para divertir a la gente al son de sus mezclas.

Desde chica a Magui, como la llaman sus allegados, le gustaba musicalizar las juntadas o previas con sus amigas. Era la designada por excelencia cada vez que había una reunión. Hasta que un día decidió comenzar a profundizar más en el tema y se encontró con su verdadera pasión.

Realizó un curso de DJ en Rosario que le sirvió como base pero en confianza admitió que en esta carrera es mucho de autoaprendizaje, prueba y error y ganas de superarse siempre.

A la hora de planificar sus sets Magui cuenta con la gran ventaja de tener su propio equipo de sonido e iluminación. Por lo cual, toca en todo tipo de eventos y para todos los gustos musicales. Le gusta conocer al anfitrión antes de cada fiesta para conocer cuáles son sus gustos y qué espera para su noche. En base a eso planifica su propio set personalizado para cada ocasión. Cada evento es diferente.

La música la descarga directamente desde Youtube y mantiene constantemente actualizadas sus playlists para que los éxitos de cada momento no falten. Su objetivo principal es hacerlos bailar a todos donde sea.

En relación a lo mencionado anteriormente, si bien su repertorio es variado y adaptado a cada ocasión, su estilo se encuadra dentro de lo que es el «cachengue». La mayoría de las chicas que se dedican a ser DJ se inclinan por la electrónica.

Al respecto, Magui agregó: «Es un ambiente bastante machista. Más que nada en mi caso, que elegí inclinarme al cachengue. La mayoría de los DJ que ponen este tipo de música son hombres y me ha pasado que se me quedan mirando como si fuera sapo de otro pozo. O bien, directamente asocian que por ser mujer voy a poner electrónica o que lo que voy a hacer, lo voy a hacer mal. Pero siempre espero a que cambien de opinión después de escucharme».

Magui afirma amar toda la música en general, pero fuera de su trabajo admite ser más de la cumbia santafesina y del rock argentino. No tiene un referente en especial. Pero cuando se encuentra en un evento y le toca estar del lado del público siempre se lleva algo del DJ en escena. «Todos somos diferentes y con algo especial para regalar. Siempre se puede aprender algo de cualquier colega», recalcó Audisio.

Esta semana DJ Pony, como se la conoce en el rubro, comenzó otro curso de DJ acá en Santa Fe con el fin de brindar al público nuevas experiencias. La clave para crecer afirma la joven está en siempre seguir aprendiendo.

Audisio sueña con tocar en otros países. Compartir experiencias con otros artistas de su género y enriquecerse como profesional. Le gusta la idea de conocer otros estilos musicales.

Lucila Peralta: la influencia de la música eterna

Fotos: Flavio Raina y Julián Stocco

Lucila tiene 22 años y derrocha alegría. Estudia ingeniería industrial. En una entrevista que devino en charla sobre gustos musicales, la joven DJ nos lleva entre sus tracks preferidos, donde conviven armoniosamente el pasado y el presente de la música. Escucharla hablar de los músicos que hicieron historia contagia su entusiasmo y es un verdadero placer. Apasionada, deja traslucir que el verdadero motor de su vida es, justamente, la música.

«Me crié en una casa donde se escucha música desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Somos muy fanáticos del sonido analógico, tenemos tocadiscos, cassetteras… mucha influencia de la música retro: Elvis Presley, Beatles, Pink Floyd, Donna Summer, que la amo, Bee Gees, Electric Ligth Orchestra… También me gusta mucho la música clásica. Siempre fui influida por la música. En 2014 le regalamos para el Día del Padre una controladora Pioneer y él estaba como -realmente- chico con juguete nuevo. Y obviamente, ¡yo me puse a jugar también!» -cuenta entre risas. El regalo venía con la condición no muy explícita de compartir con la hija.

«Mi papá conmigo es excelente, siempre hacemos las cosas juntos. Fuimos aprendiendo juntos. Esto fue para un Día del Padre de 2014. Para octubre de ese año nos surge un evento: un aniversario de bodas de oro. Ese fue mi primer evento», recuerda. «Me miraba todos los videos de todos los DJ’s para ver cómo hacían… Llegué a ser DJ un poco por casualidad, aunque siempre me interesó. Pero lo que más me gusta es que es algo que comparto con mi papá», completa.

Divertida, comenta que a veces se acerca a su papá para preguntarle si él es el DJ, «Y el contesta ‘no, es mi hija’. Y la gente se sorprende, hasta que te escucha tocar. Nada impide que una mujer se dedique a esto. Porque si un hombre puede hacer más fuerza y llevar las cajas y los parlantes, yo también puedo. De a uno, pero me cargo mis equipos y voy», comenta entre risas. ‘Por suerte es cada vez más común ver chicas tocando acá en Santa Fe, lo cual está muy bueno. Y es algo que vende mucho, porque una chica que pone música no es algo que se ve siempre. Pero primero te miran a través del prejuicio», reflexiona.

Lucila considera que el DJ tiene que escuchar de todo y no negarse a ningún género musical. «Uno tiene que adaptarse y ver cómo mezclás esa música que te están pidiendo. Si bien vos tenés un itinerario de lo que vas poniendo, porque en definitiva, eso es lo hace el DJ, manejar el ambiente, generar que el público esté todo en la pista de baile. Y hay que tratar de congeniar. Porque vos podés decirme que te encanta el rock nacional, pero también tenés que pensar en tus invitados, que se pueden aburrir, se van antes y la fiesta termina siendo un bodrio. En general, la gente va con ganas de bailar y divertirse».

Sus géneros preferidos, los que escucha todo el tiempo para sí misma, son el pop y el rock de los 80. Bajo una clara influencia de papá Daniel, ese es otro gusto que comparten. «También depende un poco de mi estado de ánimo. Un día me puedo levantar y escuchar Beethoven y al día siguiente escucho Aerosmith o Madonna… voy mechando. Uno de mis referentes es Giorgio Modorer, que fue productor de Donna Summer».

Lucila cuenta que su familia es fanática del sonido analógico. «En mi casa se toma sol y se escuchan cassettes. O estamos en el living y ponemos vinilos. Mi banda favorita son los Beatles. ¡Tengo todos los discos de los Beatles!», exclama con una enorme sonrisa.

Lo que más disfruta de su labor como DJ es ver que la gente está disfrutando de la música que ella seleccionó. «Ver que la gente se divierte bailando y que se genera un ambiente eufórico, me da mucha alegría. Es algo que yo disfruto mucho. Y eso me llena porque sé que si vas a un lugar, y no te gusta la música, te vas. Por eso es tan importante para mí ver que mi trabajo se disfruta».

«La música es todo. No imagino un día sin música. Tengo que estudiar, coser, lavar los platos… siempre con música. Porque te acompaña, te sustenta… Creo que es lo que más acompaña a la gente en su vida».

Podés seguirla en @dooleventos

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