Todo lo que pueda ser planificado, planeado y organizado con antelación nos facilitará y simplificará la tarea llegado el día elegido para mudarse.

Textos: Nadia Novillo.

Nadie sabe lo que verdaderamente tiene hasta que se muda.

La palabra “mudanza” suele estar asociada con caos, desborde, estrés, fatiga, agotamiento; cuando en realidad una mudanza es una excelente oportunidad para organizar, ordenar y deshacernos de todas aquellas cosas que fuimos guardando durante años, pero que ya no usamos ni necesitamos. No tiene ningún sentido perder tiempo, energía y dinero en embalarlas y trasladarlas para luego terminar tirándolas en el nuevo hogar.

Todo lo que pueda ser planificado, planeado y organizado con antelación nos facilitará y simplificará la tarea llegado el día de la mudanza.

Si bien hay empresas que ofrecen un servicio muy completo, que se encargan de cargar y trasladar absolutamente todo; nadie mejor que nosotros para evaluar y decidir qué es lo que realmente deseamos y queremos conservar y mudar, y cuáles son aquellas cosas de mayor valor, frágiles o delicadas en las que queremos extremar los cuidados para moverlas y que lleguen en perfecto estado a destino.

Lo ideal es comenzar con anticipación a hacer una limpieza profunda organizando y ordenando a conciencia por ambiente y muebles específicos. Para ello conviene tener siempre en cuenta concretamente qué es lo que uso, necesito, me gusta, quiero tener y llevar a la nueva propiedad. Desterremos el “por las dudas”, eliminemos el “me da culpa, pena o lástima tirarlo”. Prohibido decir “ahora lo llevo y después veo qué hago”.

La premudanza es el momento ideal para hacer un importante descarte. Las mudanzas de por sí son movilizantes, se agudizan las emociones, nos ponemos nostálgicos, melancólicos, aparecen recuerdos. Aprovechemos entonces para despojarnos de cosas del pasado. “Casa nueva, vida nueva”, no arrastremos ni llevemos cosas que no nos gustan, que no son de utilidad, que no suman ni aportan nada y ocupan lugar.

También es la ocasión oportuna para vender muebles, objetos deco, cuadros, pinturas y lámparas que no se adaptan al estilo o a las medidas de la nueva vivienda. El cambio invita a soltar y a renovarnos.

Una vez concluida la tarea de depuración y descarte estamos en condiciones de comenzar a embalar. Para ello necesitaremos:

– Cajas de cartón medianas (podemos pedirlas en supermercados y comercios)
– Rollo grande de papel film para paletizar
– Rollo de hilo de nylon
– Cinta de embalar
– Hojas de papel para etiquetar o rotular
– Fibrones, marcadores y resaltadores
– Tijera y trincheta

Lo aconsejable es empacar por ambiente e ir rotulando y enumerando: “Cuarto principal”, “Cuarto niños”, “Living”, “Cocina”, “Baño”. Y también por: “Mesa de luz, primer cajón”, “Escritorio, primer cajón”. De este modo nada se pierde ni se mezcla, nos sirve para tener un control, para saber en qué habitación de la nueva casa ubicar las cajas y para simplificar y agilizar las tareas del post mudanza.

Una vez mudados hay que desarmar cada caja en el ambiente que corresponda, guardar y ordenar cada cosa en su lugar. Instalarnos será una actividad rápida y sencilla que hasta disfrutaremos.

Si hay bultos que van a quedar guardados por un tiempo en un depósito o baulera, recomiendo hacer un inventario de lo que queda en cada caja. Todo lo que sea frágil o delicado, debe estar aclarado de forma grande y visible.

La sugerencia es que las cajas sean un tamaño mediano para evitar que queden muy pesadas y se dificulte moverlas o incluso se defonden.

Recomiendo también utilizar rollos de papel film plástico stretch para paletizar y proteger muebles, cuadros, espejos, pantallas de TV, vajilla, cristalería, cubiertos, electrodomésticos y artefactos; es la mejor opción para embalar y trasladar absolutamente todo.

Si usamos rollos de papel film, no son necesarios los rollos de pluribol (planchas con globitos) que es más costoso, ni tampoco papel de diario que es muy sucio y mancha.

La ropa puede mudarse utilizando valijas. Para las prendas que tenemos colgadas podemos utilizar fundas de polietileno o porta trajes en los que se agrupan de diez a quince perchas que luego sujetaremos con una bandita elástica o precinto. Esto es súper simple, rápido y fácil; llegamos, colgamos y listo (esto es posible si se trata de una mudanza dentro de la misma ciudad).

La ropa doblada se puede trasladar en bolsas. Si la tenemos en contenedores, mejor aún, resultará más cómodo y práctico.

Las cajas de zapatos se pueden apilar y atar utilizando hilo de nylon (cruzando en cruz) y trasladarlas fácilmente en torres.

Si hay muebles que desarmar, enumerar las partes e ir sacando fotos, así será muy simple volver a armarlo luego. Colocar los tornillos todos juntos en una bolsita y pegarlos con cinta de papel a una de las partes.

Para las pantallas de TV, equipos de audio y video o demás artefactos eléctricos, aplica el mismo consejo de tomar fotos para ver cómo van colocados e instalados los cables y las conexiones. Otra opción es colocar una cinta o post it con una referencia en cada cable.

Un consejo final: Dejar previstas unas mudas de ropa para los días previos y post mudanza, lo mismo que ropa de cama y juegos de toallones y toallas, además de un kit con los básicos de aseo e higiene personal.

El descarte, la limpieza, la organización y el orden previo, nos garantiza un proceso tranquilo, relajado y controlado que nos permitirá disfrutar del post mudanza.

LISTA DE TAREAS

– Contratar el servicio y transporte de mudanza, como mínimo, un mes antes.
– Verificar cuáles son los servicios a los qué hay que dar de baja, para cuáles se puede pedir un traslado, cuáles son los que requieren cambio de titularidad, y cuáles debo pedir la habilitación.
-Contratar al personal que se encargará de las desconexiones y luego de las instalaciones.
-Contactar a un cerrajero para cambiar las combinaciones de las cerraduras y hacer los juegos de llaves del nuevo inmueble.

TIP
Programar la mudanza para un día viernes o fin de semana. Si se trata de un edificio o barrio privado, corroborar los días y horarios permitidos. En el caso de los edificios hay ciertas normas en cuanto al uso del ascensor, referidas al tamaño y peso; en muchos de ellos el mobiliario debe ingresarse por los balcones, para lo que se necesitarán sogas, polea y grúa.
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