Defecto cardíaco congénito ¿Qué debería considerar antes de embarazarse y cuáles son los riesgos?


El defecto cardíaco congénito puede afectar su salud y, potencialmente, la salud del bebé durante el embarazo. No obstante, la presencia de un defecto cardíaco congénito no necesariamente significa que usted no deba embarazarse.
Dr. Naser Ammash

Lo primero que usted podría hacer es encontrar un cardiólogo debidamente certificado en cardiopatías congénitas del adulto y con experiencia en la evaluación y el manejo de las pacientes cardíacas que piensan embarazarse. Ese profesional puede revisar tanto su salud actual como sus antecedentes médicos y conversar con usted acerca de los posibles riesgos del embarazo, cómo controlarlos y la probabilidad de que el bebé tenga un defecto cardíaco congénito.

Los defectos cardíacos congénitos, o anomalías anatómicas del corazón que ya están presentes en el momento del nacimiento, ocurren con frecuencia, pues afectan a alrededor de 1 de cada 100 nacidos vivos. Gracias a los avances en la atención médica, la mayoría de las personas nacidas con defectos cardíacos congénitos, que hace 40 años no habrían sobrevivido, ahora viven y son adultos sanos, productivos y con sus propias familias.

El embarazo puede conllevar problemas de salud en las mujeres con defectos cardíacos congénitos, incluso en quienes tuvieron un tratamiento exitoso en la infancia. Eso se debe a que embarazo implica un esfuerzo adicional para el corazón y el sistema circulatorio, porque durante el mismo, el volumen sanguíneo de la madre aumenta entre el 30 y el 40 por ciento, el corazón bombea más sangre cada minuto y la frecuencia cardíaca aumenta. Además, el trabajo de parto y el parto mismo recargan más la labor del corazón y después del nacimiento, se necesitan varias semanas para disminuir la tensión sobre el corazón y recuperar la función cardíaca normal.

Cuando hay una anomalía en una de las válvulas, el cuerpo podría tener más dificultad para tolerar ese mayor flujo sanguíneo propio del embarazo. En algunos casos, el riesgo de infección del revestimiento del corazón o de las válvulas cardíacas también puede ser mayor durante el embarazo.

En las mujeres con válvula aórtica bicúspide, o válvula con solo dos hojuelas en lugar de tres, puede también haber dilatación de la aorta ascendente, lo cual conlleva sus propios problemas cuando se considera un embarazo. Esta afección se detecta con un ecocardiograma realizado como parte de la evaluación del embarazo.

Los estudios muestran que las válvulas aórticas bicúspides suelen ser un mal de familia. Por ello, será necesario controlarla más y hacerle otras ecografías durante el embarazo para revisar las válvulas cardíacas del bebé, a medida que se desarrolla.

A fin de evaluar los riesgos y ayudarla a planificar el embarazo, consulte a un médico especializado en adultos con defectos cardíacos congénitos. Lo ideal sería que ese especialista fuese alguien con pericia y experiencia en mujeres embarazadas con enfermedades cardíacas, especialidad conocida como cardiología materna. Ese médico debe trabajar estrechamente con un especialista en medicina materno fetal, que es un ginecobstetra capacitado en la evaluación y cuidado de pacientes como usted.

La institución médica que elija para su cuidado debe contar con especialistas en genética, cirugía cardíaca, cardiología, obstetricia y pediatría, para que todos trabajen conjuntamente y le brinden toda la gama de cuidados que usted y el bebé necesitan durante el embarazo.

Por otro lado y a medida que considera el embarazo, tenga también presente que algunos defectos cardíacos congénitos repercuten sobre la fertilidad. Por lo tanto, este es otro tema para conversar con el cardiólogo. Si hubiese un problema de fertilidad, el cardiólogo puede ayudarla a encontrar alternativas y especialistas en fertilidad en su área, en caso necesario.

Muchas mujeres con defectos cardíacos congénitos tienen embarazos exitosos, pero es importante entender sus riesgos personales y buscar un equipo de atención médica bien capacitado para afrontar cualquier complicación que pudiese surgir durante el embarazo.

Fuente: Enfermedades Cardiovasculares de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota

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