Mauro Fornari restauró la imagen de la Natividad de la Santísima Virgen de la ciudad de Esperanza, una pieza que data del siglo XIX y que hoy recupera su lozanía y resalta su identidad.

Textos. Gustavo J. Vittori.

La imagen de la Virgen Niña que se conserva en la basílica de la Natividad de la Santísima Virgen de la ciudad de Esperanza, luce bien luego de la paciente tarea de restauración efectuada por Mauro Fornari. Él está satisfecho, y la cofradía que le encargó el trabajo también.

 

Ante nuestras preguntas, Mauro nos hace saber que, a requerimiento de la Cofradía de la Natividad de la Virgen, tomó el caso, hizo un análisis de la imagen para determinar sus patologías y, sobre esa base, preparó un proyecto de intervención. La cofradía lo aceptó, y él puso manos a la obra.

 

UNA IMAGEN DE VESTIR

 

La pieza escultórica de mediados del siglo XIX es de las denominadas “imágenes de vestir”, cuyo énfasis expresivo se centra en rostro, manos y a veces pies, en tanto que el cuerpo, que va a estar cubierto por vestimentas, suele caracterizarse por una talla muy simple o un armazón de madera, variantes que cumplen la función de darle a la imagen sostén y volumen.

 

En este caso, la Virgen Niña tiene cuerpo de madera. Y su torso, habitualmente cubierto por vestiduras, fue la superficie elegida por Fornari para efectuar los primeros cateos.

Virgen Niña, antes y después.

 

Como muestran las fotos tomadas por el restaurador para documentar el proceso de intervención, sucesivas capas de pintura y aplicaciones de yeso, alejaban a la virgen de su imagen originaria, y ocultaban aspectos de su tallado. Por eso Fornari decidió avanzar en la remoción de acciones precedentes. Su objetivo: llegar hasta el estrato originario para ver en directo el trabajo realizado por la gubia del escultor y rastrear los restos de escayola para determinar densidades, y de pigmentos, para asomarse a los colores que cubrieron el cuerpo hace unos 150 años.

 

En ese viaje a través de las capas de materia depositadas en el decurso del tiempo, Mauro determinó la secuencia de acciones que, con la mejor intención de conservar la imagen, fueron distorsionando la percepción del trabajo fino del imaginero inicial. Advierte que el estrato originario estaba dañado y desprendido, en tanto que detalles perdidos por la superposición de pinturas reaparecieron como por arte de magia con la remoción de los estratos agregados.

 

Fornari llegó hasta el hueso, a la madera desnuda, y se propuso restablecer el estucado con puntilloso respeto de los niveles y densidades iniciales mediante los datos que la exploración, el cateo, suministraban al restaurador.

 

DE VUELTA A LOS ORÍGENES

 

Aplicada la base de estuco, lo que seguía era la reintegración de la película pictórica. Los distintos hallazgos efectuados en el camino exploratorio ofrecían la información necesaria para intervenir en manos y rostro que, como ya dijimos, son las partes principales de una imagen de vestir.

 

Los resultados obtenidos son buenos porque se han recuperado detalles morfológicos que los excesos de materia habían sofocado, disimulado, aplanado.

 

El desafío era grande porque se operaba sobre una imagen venerada por los esperancinos generación tras generación. Pero el trabajo rindió sus frutos, porque la profunda intervención sacó a la luz detalles perdidos dentro del espesor de las materias acumuladas con el paso del tiempo, y permitió la recuperación de los colores originarios, factores que resaltan la identidad y rescatan la lozanía de la Virgen Niña, la imagen que desde hace tantas décadas acompaña la vida de los vecinos de la primera colonia agrícola de la Argentina.