¡Echando raíces!


Por Soledad Adjad.

Al momento de multiplicar nuestras plantas existen varios métodos de propagación asexuales a seguir: división de matas, esquejes, acodos… Que apliquemos uno u otro dependerá a veces de la planta en cuestión o del método que nos quede más cómodo.


Por lo general las plantas leñosas se multiplican por esqueje, ya que se trata de ejemplares de pocas semillas, estos esquejes pueden ser fragmentos de tallos, ramas e incluso hojas (como en el caso de las plantas suculentas) y no presentan sistema radicular.


Para garantizar un buen y rápido crecimiento de raíces podemos ayudarnos con las hormonas de enraizar que obtenemos en los viveros, se comercializan en polvo y liquidas, pero su efectividad es la misma. En el caso de las hormonas en polvo, se humedecen los esquejes y se los introduce dentro del polvo, eliminando luego el exceso se los entierra unos centímetros en el sustrato donde en primera instancia crecerán nuestros hijitos de aquella planta madre que deseamos multiplicar, creando ejemplares independientes.


El almácigo donde los colocaremos no es su lugar permanente de vida y debe ser un recipiente fácil de trasladar, para simplificar su movimiento siempre que sea necesario para ir cuidando nuestros esquejes de, por ejemplo, fuertes lluvias. Se los puede también cubrir con algún plástico transparente y dejarlos cerca del sol, lo ideal es ubicarlos en galerías ya que así se evita el sol directo. Para crear el microclima ideal y estimular el crecimiento, no debe permanecer constantemente tapado, se debe descubrir para una normal y suave ventilación e ir cuidando que el sustrato este siempre húmedo, no encharcado.


Una vez que los esquejes adquieran un tamaño mayor y hayan dado raíces, vamos a ir trasplantando hasta llegar al tamaño ideal. La planta crecerá según el espacio del recipiente que le brindemos.


Lo mismo ocurre con la hormona líquida, en lo único que difiere es en la colocación. Aquí lo que hacemos es sumergir los esquejes unos minutos en la hormona previamente disuelta en agua como se indica en las instrucciones (por lo general una parte de hormona y dos de agua) o dejarlos mucho más tiempo en el caso de especies más difíciles de enraizar. En ocasiones, para plantas muy duras se recomienda utilizar el producto sin diluir. ¡Y listo! ¡Nos queda esperar unos meses mientras disfrutamos del proceso de generar nosotros mismos nuestras propias plantas!

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