El Equipo Infernal


¿Cuáles son los principales atributos que distinguen a equipos mediocres de otros de alta performance?

 

Textos. Psic. Gustavo Giorgi.

 

Son cinco tipos los que conforman ese equipo infernal.

 

Mecánicos de pura cepa. Formados un poco por sus padres, otro tanto por la Escuela Belgrano (esa que queda en el Sur) y otro por la concesionaria que, rigurosamente, los envía una vez al año a la Casa Matriz en Pilar para que se actualicen.

 

Es verdad también que cada uno tiene su particularidad. Esto es obvio porque son seres humanos y cada cual viene con su historia a cuestas, cuestión que los hace actuar de determinada manera (el fantasma de cada sujeto, diría Lacan).

 

El adjetivo de infernal se lo pusieron ellos, siendo claramente autorreferenciales como se ve, surgiendo un veinte de mayo del año pasado. Ese día batieron el récord de servicios en vehículos, adelantando por varios cuerpos a sus compañeros. Ahí va el segundo de los calificativos: Competitivos. Son sumamente orgullosos y tienden a lograr sus mejores resultados cuando se combinan dos cosas: Rivalidad con otros y Situaciones de presión.

 

Quique: Gordito y retacón. Amante furioso del asado híper pasado, lo que justifica diciendo: “Yo no soy un animal para comer carne cruda”. Tarda entre hora y media y dos en tenerlo cocinado, lo que permite charlas suculentas al pie de la brasa y con varios vasos de vino. Entonces, al momento de servir la comida, tanto los comensales como Quique mismo pierden su poder crítico y todos alaban al buen parrillero, coronando con aplausos, champán y helado de postre.

 

En el día a día es un tipo más que meticuloso. Cuida todos los detalles y se caracteriza por ser el único que tiene todas sus herramientas ordenadas y listas para ser usadas. Si alguien le pide una llave inglesa por caso, va sobre seguro que la tendrá. Tema para otro día es porqué Quique les presta a algunos sí y a otros no…

 

Romandito: Es el apellido de otro integrante. Entró a la empresa medio por la ventana, dado que es hijo de una persona muy amiga de los dueños. Por supuesto que a los pocos días de su ingreso no había quien ignore esta situación, así que lo apodaron “Paracaídas” en una patente muestra de falta de creatividad.

 

Estoy convencido que a Romandito le costó el doble que a los demás mostrar que sí sabía, sintiendo que debía rendir un examen todos los días. Entiendo que esta colimba debe haber durado por lo menos seis meses, hasta que el resto entendió que además de ser “hijo de…” conocía. Y mucho.

 

Como rasgo negativo, se lo ve algo cerrado a las críticas y la verdad es que también tiende a fanfarronear bastante. A tal punto que más de uno lo imita a la hora del almuerzo, despertando sinceras carcajadas de la muchachada.

 

Mariano: Es el fachero del grupo, cargando en su lomo aventuras con féminas de todo tipo, color y especie (las aventuras, no las chicas). Encima de eso, tiene carisma y capacidad de liderazgo innata. Es quien entusiasma al equipo cuando están medio bajón y el que les aporta tranquilidad en situaciones de locura generalizada. Los cuatro restantes lo identifican como su referente y a él se dirigen si necesitan algo de la empresa.

 

Jaime: Según él, la timidez halla su causa en que de chico lo bullineaban con el mayordomo de la propaganda del juguito (1). Siendo esto o no veraz, lo cierto es que, efectivamente, es el más callado de todos. Su característica principal es la de ser un especialista en filtros. En un golpe de vista pesca qué tipo necesita el vehículo, siendo capaz de resolver también cualquier problema que se presente, ya sea que no funcione o lo haga mal. Jaime es a quien todos recurren cuando tienen un problema de este tipo, o bien, cuando las papas queman. Ejemplo: tenés al cliente ansioso esperando y clavando su mirada todo el tiempo en su auto.

 

Ruben: Así, sin acento de tal forma que su propio nombre se transforma automáticamente en el apodo por un mero cambio en su acentuación.

 

Como buen veterano, es quien se toma las cosas con más calma, no pudiendo evitar las permanentes comparaciones entre hoy y ayer dándole la mayor parte de las veces, a favor de lo segundo. Por otro lado, también repite de tanto en tanto que antes el trabajo sí que era difícil. Que había que hacer un montón de fuerza y cosas así.

 

Sin dudas que Ruben es una pieza importante dentro del equipo porque le aporta coagulación. Es el punto de unión entre todos porque está más allá del bien y del mal. Si hay discusiones siempre trata de obrar en función de los acuerdos más que por sobre las diferencias, y eso lo convierte en una persona clave.

 

 

Tres rasgos de un equipo infernal

 

Tanto este ejemplo como otros similares permiten pensar cuáles son los principales atributos que distinguen a equipos mediocres de otros de alta performance. Solo por citar algunos, diré que…

 

 

1. Resuelven sus diferencias con eficacia.
Por su propia constitución, todos los equipos se componen de personas con distintos puntos de vista respecto de lo que sucede. Y esas diferencias pueden, si no son resueltas a tiempo, ser el punto de partida para conflictos graves y llegar incluso hasta la propia disolución. Solucionar problemas exitosamente permite abordar ideas, sin detenerse en las cuestiones de rivalidad personal sino teniendo por objetivo la mejora. Si esto sucede, el equipo utilizará las circunstancias difíciles y dilemáticas a su favor, pudiendo servirse y aprender de ellas.

 

 

2. Poseen un líder.
Es absolutamente falso que los equipos son capaces de funcionar sin alguien que marque la diferencia. En términos freudianos “El padre de la horda”, indicando a aquel que tiene la potestad de decir que no. Llevado a nuestros tiempos, puedo asegurar que la noción de equipos autodirigidos, sin jefe alguno, se encuentra más ligada a la ficción que a la realidad. O posiblemente pueda darse en culturas muy distintas a la nuestra, como la japonesa o estadounidense. Me tocó de cerca participar en equipos ciento por ciento horizontales y la experiencia fue totalmente negativa: Era una lucha de egos, en la que cada quien buscaba sobresalir e imponer sus ideas a los demás. Y la conclusión es que jamás se pudo avanzar un solo paso importante.

 

 

3. Sus miembros tienen un marco de libertad para decidir.
Es vital que se respete un espacio de autonomía para cada integrante del mismo. Si todas las decisiones son abordadas de manera colegiada, impidiendo las improntas individuales se produce un efecto de ahogo muy negativo, generando en las personas un malestar palpable. Que el equipo logre una identidad propia, por encima de la gente que lo compone no significa que se diluyan los deseos de cada uno sino lo contrario: un real efecto sinérgico surge a condición de fuertes y marcadas personalidades individuales.

 

1. Los más jóvenes deberían saber que allá por los 80 una propaganda del jugo en sobre que hoy utilizan para hacer tereré hizo furor. En ella se mostraba un párvulo caprichoso y una mamá condescendiente que invocaba al mayordomo al grito de: “¡Jaime, el niño tiene sed!”.

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