Es tan lindo ser invitado, atendido y agasajado como devolver la cortesía y recibir en casa, ser anfitrión, sorprender y mimar a nuestra visita en una celebración muy especial.

Textos. Nadia Novillo.

Llega el mes de julio y con él comienzan los preparativos y la organización de los festejos alusivos al Día de la Amistad.

Lo primero que debemos hacer es ponernos de acuerdo con la fecha del encuentro, ya que todos somos muy amigueros y tenemos varios grupos con los cuales celebrar: las amigas de la infancia y de siempre, las de la facu, las compañeras de trabajo, las mujeres de los amigos de nuestros maridos, las mamis del cole, las chicas del gym, las vecinas… Y así sigue la lista, las reuniones, comidas y salidas se prolongan unos cuantos días, con múltiples eventos.

Debemos coordinar con los maridos y ver quién se queda con los niños, ese día todos festejan, abuelos y tíos también salen con amigos. Tenemos que evitar que se nos superpongan festejos un mismo día, motivo más que suficiente para organizarnos con antelación.

Una vez fijadas las fechas debatimos si salimos o nos reunimos en una casa, todo esto implica largas idas y vueltas y miles de intercambios de mensajes de Whats App.

Si decidimos salir, elegimos el lugar, hacemos la reserva y listo, todo resuelto. Nos encontramos tal día, a tal hora, en tal lugar.


Si resolvemos reunirnos en una casa, comienza un nuevo debate: ¿Quién ofrece su hogar? Por lo general, suele suceder que en todo grupo hay casas que siempre son el punto de encuentro, y algunas amigas que ya tienen el título de anfitrionas y organizadoras oficiales.

Hay otras amigas que suelen excusarse diciendo que su casa es muy chica, que somos muchas y no entramos, que está muy desordenada, que todo es un caos, que no tienen lugar, que faltan sillas, que no hay vajilla suficiente, que los niños, que el perro… Déjenme decirles que no son más que pretextos, justificaciones, y “peros”.

Todos podemos lograr que nuestra casa se vea ordenada, limpia, prolija y despejada. Solo es cuestión de dejar de procrastinar y postergar estas tareas. Una vez que logremos q nuestra casa se vea organizada, linda y armoniosa, ya no nos avergonzará recibir visitas sino todo lo contrario, desearemos invitar y agasajar, compartir la calidez de nuestro hogar.

Es tan lindo ser invitado, atendido y agasajado como devolver la cortesía y recibir en casa, ser anfitrión, sorprender y mimar a nuestra visita, que generalmente son familia y amigos.
Como dijo Sócrates: “La casa es pequeña, pero el corazón es grande”. Disfrutemos de invitar y recibir.

Si ya sabemos qué día y en qué casa vamos a reunirnos, queda definir el menú. Una vez más, la alternativa más fácil y simple es encargarlo a un catering o delivery y ya queda todo solucionado.

O también podemos dar la oportunidad de que cada una se luzca con su especialidad, dulce o salada. Todas las invitadas se encargan de llevar algo distintos y así se arma una especie de menú buffet.

Cuando se trata de un grupo grande, y el espacio es reducido, lo aconsejable es un menú finger food, que haga posible el autoservicio. Se puede generar un espacio para las bebidas tipo barra y otro para la comida. Cuando se levanta lo salado, se presenta lo dulce, lo ideal es que sea una propuesta de mini pastelería, todo presentado de forma individual o en shots y que se puede acompañar con café o té, siguiendo con la misma metodología, que cada uno se sirva.

Para este tipo de reuniones relajadas y descontracturadas entre amigas, debemos simplificar y ser prácticas, podemos utilizar vajilla y servilletas descartables.

El tener planeado y organizado todo con anterioridad nos permitirá disfrutar del evento: que la bebida este fría, que haya hielo, vasos, cubiertos y servilletas suficientes para todos, preparar un menú especial si es necesario -ya sea vegano, vegetariano o libre de gluten- si la reunión es con niños, incluir un menú infantil para ellos y generarles un espacio separado de los adultos aunque se encuentren todos en un mismo ambiente.

En cuanto a la deco y ambientación, los detalles bonitos que suman son las flores naturales, los candelabros y velas, un lindo mantel, los caminos de mesa o individuales, las servilletas con diseños originales, etc. Todo puede estar presentado en bandejas y fuentes con distintas alturas y formatos.

Otros pequeños detalles que marcan grandes diferencias

Para hacer sentir a gusto a nuestros invitados también podemos tener en cuenta pequeños detalles en el baño, donde todo debe estar impecable y dejar a mano repuestos de papel higiénico y de toallas.

Se puede agregar un pequeño canasto o cajita a la vista pensando en todo aquello que alguien podría llegar a necesitar como peine y cepillo, hilo dental, enjuague bucal, un kit de ítems femeninos, pañuelos descartables, curitas, un pequeño costurerito, pastillas mentoladas, chicles, crema de manos, etc. La idea es muy similar a lo que solemos encontrar en los baños de las fiestas de bodas y cumples de 15, de igual manera podemos mimar a nuestros invitados en casa.

Una costumbre que gana cada vez más popularidad y ya es tradición cada año en esta fecha es hacer el juego del Amigo Invisible entre las integrantes del grupo. La propuesta es el intercambio de un pequeño presente entre las participantes. Para hacerlo más personalizado y mantener el factor sorpresa, se puede organizar el juego a través de la página Amigoinvisibleonline.com donde se cargan todas las direcciones de mail las jugadoras y cada una recibe un mail con el nombre de la amiga a la que debe entregarle el obsequio.

Todo esto refiere a reuniones organizadas por mujeres. Los hombres en cambio, probablemente envíen un solo mensaje, alguien se ofrecerá a comprar la carne y el carbón, otro la bebida y el hielo, se juntarán a comer un asado y no necesitarán más organización que establecer día, horario y lugar.

Que sobren los motivos para celebrar, brindar y compartir con amigos. Que cada peña, cada salida, cada juntada, cada reunión, cada encuentro sea una fiesta donde encontremos diversión, alegría, charlas, recuerdos, risas, anécdotas, contención, complicidad, confidencia, consejos, apoyo, consuelo, incondicionalidad y el abrazo cálido y afectuoso de un amigo.