El ingreso a casa


Por Nadia Novillo

La entrada, el hall distribuidor, debe ser cálido y acogedor, recibir y dar la bienvenida a todo el que ingresa al hogar.


Este espacio es una carta de presentación, del mismo modo que ocurre al conocer una persona, al llegar a un lugar, no hay una segunda oportunidad para una primera impresión, no hay posibilidad de negociar una primera sensación para una segunda opinión.


Este ambiente puede ser sencillo o imponente, pequeño o espacioso, despojado o recargado pero en todos los casos habla de nosotros, evidencia nuestro estilo de vida, hábitos, costumbres, gustos y preferencias.


Te pregunto a vos, familiar, amigo… ¿Qué te sucede cuando pasas por mi hogar? ¿Qué ves cuando me ves… Cuando estás parado en el umbral de mi casa?


¿Escuchás algarabía del otro lado de la puerta¡ ¿O corridas y ruidos que te hacen pensar que llegaste en un mal momento?


¿Qué ves cuando abro la puerta? ¿Sentís que tu visita es grata o que tu llegada es inoportuna?


Al preguntar quién es… ¿Mi respuesta será “¡qué linda sorpresa, qué alegría, ya te abro!”? O “qué haces por acá, no te esperaba, no mires el desorden, no me mires a mi que estoy así nomás…


¿Percibís que sos bienvenido y que te voy a ofrecer pasar, que te sientes y pongas cómodo? ¿Qué te voy a convidar algo para tomar y te voy a invitar a que te quedes un rato a conversar? ¿O más bien que quiero que me dejes el recado o entregues lo que me trajiste y decirte adiós rápidamente?


Por otro lado, me pregunto a mi misma cómo dueña y reina de mi hogar… ¿Qué me gustaría ver al llegar, al entrar a mi mundo? ¿Qué desearía encontrar? ¿Qué quisiera sacar? ¿Qué podría agregar?


¿Qué me sucede cuando alguien llama a la puerta o toca el timbre? ¿Me da alegría? ¿Me estresa y molesta? ¿Tengo un caos y quiero comenzar a esconder todas esas cosas que están fuera de lugar? ¿Hay cosas desparramadas que quiero ocultar, que no quiero mostrar? ¿Quiero desaparecer yo junto con el desborde de cosas? ¿Me avergüenza que alguien ingrese y vea el desorden en el que vivo? ¿O por el contrario me encanta recibir, me hace feliz que alguien me visite, mi hogar siempre está ordenado y en condiciones?


LO QUE NO PUEDE FALTAR


Pasemos a enumerar los elementos que debería haber en un recibidor ya sea de una casa o palier de un departamento:

  • Una alfombra.
  • Un espejo o un cuadro que nos encante. Antes se acostumbraba a tener un retrato del grupo familiar, sobre todo en las familias más tradicionales y conservadoras. Hoy eso ya no se ve tanto, incluso hasta los portarretratos dejaron de ser protagonistas en este espacio. Para quienes aún los prefieren la sugerencia es presentar una secuencia con imágenes enmarcadas en distintos tamaños y formatos colgados sobre una pared.
  • Una obra de arte.
  • Una lámpara de pie, de apoyo o colgante con luz cálida.
  • Un mueble de apoyo.
  • Una caramelera con unos dulces.
  • Flores o plantas, siempre lo ideal es que sean naturales.
  • Fanales, candelabros, velas.
  • Difusores de aromas, un rico perfume es fundamental.
  • Adornos en su justa medida y, en lo posible, también funcionales.
  • Se puede vestir este espacio con un empapelado llamativo y atractivo.

Les propongo hacer el ejercicio de preguntarse qué necesitan al salir de casa, qué agarro antes de partir, qué no debo olvidarme, y qué me quedaría cómodo para despojarme de todo al llegar.


Es típico el paragüero, por la comodidad que significa tomar el paraguas antes de partir un día de lluvia, como la practicidad de devolverlo a su lugar al regresar.


Otro famoso infaltable es el Señor Perchero, puede ser de pie o amurado a la pared, gran aliado para dejar allí sombreros, camperas y carteras. El consejo es que no se convierta en el destino definitivo de bolsos, prendas y accesorios acumulados. Si van a tener invitados, la sugerencia es que esté libre para que la visita deje allí sus pertenencias.


Quienes tienen un mueble o armario con puertas y barral de colgado en el ingreso, si se pueden permitir dejar allí impermeables, botas de lluvia, mochilas de los niños, perchas vacías para cuando reciben gente e incluso los zapatos ya qué hay muchas personas que tienen el hábito de no ingresar a su hogar con el calzado que vienen de la calle.


El gran protagonista es el dressoir, cómoda, mesa de apoyo, barra o un importante estante volado. Allí vamos a asignar un lugar para dejar las llaves de la casa y del auto, puede ser un plato o bol deco, canastito o contenedor, o un llavero colgante (si hay poco espacio y se prefiere aprovechar el espacio vertical), una bandeja para apoyar allí todo eso que traemos en la mano, anteojos, sobres, billetera.


La intención es lograr que el hall de ingreso invite, transmita paz al llegar a nuestro dulce hogar y nos despida con la tranquilidad de que será un placer regresar.

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