El lavadero


Por Nadia Novillo.

El lavadero, a mi criterio, es uno de los ambientes más fáciles de mantener ordenado. Sin embargo, no es lo que veo en la gran mayoría de las organizaciones que hago. Descubro que el lavadero es como una especie de “agujero negro” o “Triángulo de las Bermudas”, un epicentro donde va a parar todo lo que no se sabe dónde poner y todas las cosas que se guardan “por las dudas”: ser frascos vacíos de todo tipo y tamaño, botellas, bolsas y cajas varias, restos y pedazos de materiales utilizados en obra, repuestos, partes o accesorios de cosas que ya no existen, objetos en desuso, diarios y revistas viejas, planchas de telgopor que vinieron como embalaje, cartones, maderas, varillas, restos de cables… Realmente la lista de cosas que se pueden acumular en este ambiente es tan infinita como insólita y sorprendente.


Lo primero que se debe hacer es vaciar todo, limpiar el espacio, analizar qué sirve y hacer un descarte consciente de porquerías y cosas inútiles.


Una vez decidido qué es lo que se va a conservar, se debe categorizar, agrupar, y rotular, para que cualquier integrante de la familia pueda encontrar fácilmente lo que busca cuando lo necesita y para que sepa a que lugar debe devolverlo luego de usarlo.


Se pueden establecer dos grandes categorías: por un lado todo lo que son “productos de limpieza” y por el otro, lo que refiere a “productos para el lavado y cuidado de la ropa”. Luego, dentro de cada categoría, podemos agrupar productos abiertos o en uso, y productos cerrados o en reposición.


Otras cosas que suelen guardarse en el lavadero: costurero, productos para limpiar y lustrar zapatos, caja de herramientas, elementos de jardinería, repuestos de focos, baterías, prolongaciones, linternas, alimentos y accesorios para las mascotas.


Hay que tener especial cuidado si tenemos productos tóxicos, pesticidas o algún veneno para insectos, nunca hay que cambiarlos de sus envases originales. Además, se deben mantener en altura fuera del alcance de los niños al igual que las herramientas cortantes o punzantes que puedan resultar peligrosas.


Para optimizar el espacio de guardado y que las categorías establecidas se mantengan en el tiempo, tenemos el gran recurso de los organizadores como cajas plásticas transparentes que permiten ver su contenido, contenedores con manija que resultan más cómodos para sacar y volver a guardar, sobre todo lo que se ubica en el bajo mesada.


Una buena idea es tener una canasta de limpieza con los productos básicos de mantenimiento que se usan a diario, resulta muy práctico para trasladarlos todos juntos.


Eliminar las cajas de plancha y aspiradora ya ocupan lugar, se deterioran, hacen ruido visual y no son cómodas ya que hay que sacar y guardar los elementos cada vez que se usan.


Por otra parte, se puede aprovechar el espacio vertical y colgar escoba, mopa, pala y hasta la tabla de planchar.


Todo puede verse prolijo, incluso los paños de limpieza, recomiendo los de microfibra porque no dejan pelusas ni marcas, se pueden ordenar dentro de un contenedor/caja/cajón en vertical “estilo fichero”. Es conveniente utilizar distintos colores para identificar y distinguir los diferentes ambientes o tareas en los que se usan.


Es de suma importancia tener bien diferenciados los elementos de limpieza del baño de los de la cocina, por ejemplo.


Los trapos de limpieza deben ser lavados luego de ser usados, de ninguna manera deben quedar sucios y húmedos hechos un bollo en el fondo de un balde o canasta de limpieza.


Al momento de organizar y ordenar se debe ser creativo e ingenioso. Se pueden cambiar las cosas de lugar, darles nuevos y distintos usos. Hay que animarse a poner, sacar, probar qué resulta más cómodo, práctico y funcional; a eliminar todo tipo de packaging; a trasvasar los productos para que queden visibles e intentar que todo se vea más lindo, estético, prolijo y armonioso.


En esta oportunidad, la idea que les propongo es tomar los dispenser de bebidas del área de la cocina, llevarlos al lavadero y destinarlos para el jabón líquido, suavizante o vinagre de alcohol.


Actualmente el suavizante tradicional ha sido reemplazado por el vinagre de alcohol por sus propiedades para desinfectar, quitar el olor a transpiración y humedad, fijar y realzar los colores, mantener el blanco de los blancos (el suavizante con el tiempo los deja grises) y atenuar las arrugas. Además, sirve como autolimpiante para el lavarropas.


El jabón en polvo y los broches se pueden colocar en frascos de vidrio o latas deco que vienen especialmente con esta finalidad con inscripciones “laundry”, formatos de lavarropas, diseños alusivos o dibujos de prendas. La intención es que queden visibles y al alcance, además de sumar un detalle bonito.


La ropa para lavar, como todos los quehaceres domésticos, es una tarea que se puede organizar. Lo ideal es tener en el lavadero un canasto para todo lo q está esperando para ser lavado y otro para lo que se debe planchar.

Consejos de lavado

Recomiendo organizar los lavados en las siguientes categorías:

  • Prendas negras/oscuras
  • Prendas blancas/claras/crudas/beige
  • Prendas colores
  • Sábanas
  • Toallas y toallones
  • Repasadores, individuales, servilletas, manteles
  • Trapos y paños de limpieza.
  • Es importante no amontonar y acumular cosas para lavar, y tampoco mezclar. Es preferible hacer varios lavados pero de carga reducida y con programas más cortos.
  • Todo lo que ingresa al lavarropas se debe desmanchar previamente.
  • Todo lo que ingresa al lavarropas se controla para que no tenga nada en el interior de los bolsillos (chicles, monedas, dinero, papelitos).
  • Las prendas que pueden despintar deben ser enjuagadas con agua y vinagre de alcohol, el vinagre fija el color e impide que destiña en los siguientes lavados.
  • Ni bien finaliza el programa, tender las prendas colgándolas en perchas plásticas, esto facilita el posterior planchado.

En el interior del lavarropas no hay un Pac Man traga medias, les aseguro que si entran las dos salen dos. El tema en verdad es que entra una y por eso sale una. La otra a veces se pierde en el camino, queda en el interior de un calzado o en el fondo del canasto, cae atrás del lavarropas o abajo de la cama, no vuelve del gym, etc. ¡Eso es lo que ocurre! ¡Misterio develado! ¡Problema solucionado! Hagan el ejercicio de controlar que entren las dos. Un consejo de gran ayuda es utilizar una bolsa de red para todos los pares, así van a tener cero estadísticas de medias perdidas.


Son típicos los diseños y distribución de casas en los que el lavadero se presenta a continuación de la cocina. En esos casos se deben extremar aún más los detalles y mantener todo impecable.


Los invito a hacer del lavadero un verdadero centro de lavado y limpieza del hogar.

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