Una correcta alimentación produce cambios no sólo por dentro sino también por fuera. De ahí la importancia de lograr una rutina se mantenga en el tiempo.

Soledad Vittori

Las nutricionistas del Instituto Michelle Farr, Guillermina Bourquin y Florencia Appendino, afirman no utilizar el concepto de dieta en su labor diaria. Según las especialistas, lo importante es realizar una educación alimentaria para que el paciente logre sostener en el tiempo. Para esto, las expertas evalúan las características personales, el peso, la altura, el tipo de actividad física que realiza, qué come, cuáles son sus preferencias; de manera tal, de elaborar un plan alimenticio acorde a sus gustos.

En este tipo de tratamientos no existe nada prohibido. Las conocedoras de la materia afirman que una dieta siempre tiene un inicio y un final. Mientras que el propósito central es buscar una forma de alimentación que sea para siempre;Lque la persona se pueda sentir a gusto con su cuerpo sin estar sufriendo desbalances constantes. Por lo tanto, no existen los permitidos ya que los pacientes pueden comer todo pero en porciones recomendadas.

Ahora bien, a la hora de querer cambiar el aspecto físico es fundamental incorporar la realización de actividad física. El tipo de gimnasia recomendada depende de cada paciente. Si la persona atendida tiene obesidad mórbida primero se empieza de a poco con un régimen alimenticio y más adelante a medida que va bajando de peso se ve que tipo de actividad puede llevar a cabo.

El objetivo de todo esto es que el paciente se sienta cómodo con el resultado del tratamiento. Si bien, existen estándares de cuánto debe pesar una persona de acuerdo a su contextura física; en Michelle Farr se busca un peso con el cual la persona se sienta contenta y que esté dentro de los parámetros de salud, sin perseguir la perfección.

Para realizar una medición correcta y saber a ciencia cierta si el paciente está bajando de peso se utiliza un estudio antropométrico. Es decir, un análisis general del cuerpo que incluye 30 medidas donde se evalúa la cantidad de masa grasa que posee el individuo que se está tratando. Esto ayuda en los casos donde el paciente se estanca en un peso a entender el motivo.

Muchas veces sucede que cuando una persona comienza a hacer actividad física aumenta la masa muscular, que pesa más que la grasa, y el resultado no se ve en la balanza pero si se nota en aspecto físico. Por este motivo, muchos nutricionistas recomiendan no prestar tanta atención a la báscula sino a cómo se siente uno con el resultado que está logrando.

Cabe destacar, que este plan de alimentación saludable potencia el resultado de los tratamientos que ofrece Michelle Farr. Sobre todo en aquellos procesos donde se busca eliminar grasa localizada, ya que acelera el proceso para que los resultados luzcan óptimos. Principalmente, en el procedimiento de Venus o en el de Criolipolisis.