En casa, todos juntos y al mismo tiempo


Muchas veces escuchamos que cada familia es un mundo. Y la verdad de este dicho hoy se evidencia completamente. No hay recetas mágicas. Hay atención, cuidado y tiempos propios.

Textos. Lic. en Ciencias de la Familia Mariana Borga.

De repente nuestra rutina cambió. A cada familia este cambio impacta de manera diferente. Algunos que trabajan desde casa, están viviendo la invasión de los bárbaros. Otros, acostumbrados a estar poco en el hogar o en determinados momentos, repentinamente se encuentran en un mundo desconocido. Y hay quienes tiene un desafío enorme: concurrir a sus lugares de trabajo, tener los chicos en casa, sin escuela.

Muchas veces escuchamos que cada familia es un mundo. Y la verdad de este dicho hoy se evidencia completamente. No hay recetas mágicas. Hay atención, cuidado y tiempos propios. Como la comida del horno de casa, que no sale igual en el horno de otra casa.

Sin embargo algunas sugerencias generales, nos pueden servir

– Fijar un horario, flexible pero que haya un momento para cada cosa y cada cosa a su momento. Elaborar una rutina básica: a qué hora nos levantamos y qué hora nos acostamos, mantener las rutinas de baño e higiene.

– Cada miembro debe tener sus encargos domésticos según su edad. El cuidado del hogar es de todos. Evitarles esfuerzos no los hace más felices. Los hace más débiles.

– Colocar en un lugar visible la agenda. Es fundamental que ellos participen en su confección. Si son preescolares, imprimir dibujos que representen las acciones que pueden hacer ellos. Las recortan, pintan y pegan en orden secuencial.

– Respecto a los trabajos escolares que se envían para realizar en casa, si durante el año no puedo acompañar a mi hijo, ahora tengo la oportunidad. Averiguamos juntos las respuestas o involucramos a tíos y abuelos con video-llamadas.

– La relación familia escuela en estas situaciones se muestra con mayor claridad. Las consignas dadas por los docentes, deben ser claras y realistas en relación al tiempo de duración del aislamiento y brindar la posibilidad de contacto virtual con el personal a cargo del grupo.

– Establecer la hora de estudio para realizar los trabajos escolares. Televisión apagada, celulares fuera. Este puede ser un hábito a conservarse durante el año para realizar las tareas. Intentamos dedicarnos en ese momento a actividades de estudio o de lectura. Si nuestros hijos nos ven leyendo, también lo querrán hacer.

– Recordar que las tareas escolares son responsabilidad de nuestro hijo. Puedo ayudarlo o buscar ayuda, pero nunca hacer los trabajos por él o por ella. La autoestima y la responsabilidad van juntas.

– Las plataformas de entretenimiento pueden darnos una mano con los chicos cuando por ejemplo, tengo que trabajar o necesito tiempo a solas. En esos momentos que vean el capitulo de la serie o la película, nos permite concentrarnos mejor. Saber nosotros lo que ven, jamás dejar a un niño navegando solo en Internet. Disfrutar juntos de esa serie como hace rato a lo mejor no podíamos. Evitar «las maratones». Tener noción aproximada de cuánto tiempo están frente a la pantalla.

– Realizar actividad física, en poco metros cuadrados podemos armarles una rutina gimnástica. Muchos profes ya están enviando videos para que los chicos puedan realizar en casa sin alterar el espacio común.

– Favorecer la conciencia social: cuando a los niños les damos la posibilidad de colaborar con quiénes más lo necesitan, suelen estar atentos a hacerlo. Si, por ejemplo, tenemos vecinos que están en grupos de riesgo, podemos ofrecer realizarle la compra y pedirle a nuestro hijo que nos lo recuerde cuando vamos a hacer la nuestra.

– Olvidarnos de ser mamás y papás perfectos. Dejar espacio para el aburrimiento y el juego. La creatividad de nuestros hijos nos va a sorprender. Aprovechar para hacer esa receta que nunca hacemos, enseñar a coser un botón, prender el lavarropas, o tener esa conversación que hace tiempo queremos tener.

– Este es un momento único. Estamos fabricando recuerdos que pasarán a formar parte del anecdotario familiar. Tal vez pueda parecernos una estación larga, pero sabemos que va a terminar. Es tiempo de relaciones vitales que pueden ser la ocasión de redescubrir la belleza de lo nuestro, lo cotidiano y lo comunitario.

Hablar con los chicos

Vivimos en una época donde abunda la información y sin embargo nunca ha sido más fácil engañarnos. Todos escuchamos audios enviados por supuestas eminencias que por supuesto nunca sabemos de donde provienen. Por ejemplo, el caso de la Dra. González, de la Plata, quién tomó las medidas legales correspondientes por una supuesta serie de recomendaciones que ella habría dado y nunca hizo. Estos mensajes llenos de tremendismo nos generan angustia; incertidumbre y la sensación de estar en una serie de zombis. Como en cualquier cuestión educativa, nosotros adultos somos modelos para nuestros hijos. En la gestión de la información también.

El primer axioma de la comunicación enseña que es imposible no comunicar. Comunicamos palabras, gestos y conductas. Entonces, después de veinte audios, mensajes y videos respecto al advenimiento del Apocalipsis, ¿cómo estás en tu casa? ¿qué le transmitís a tu gente? Aunque no le muestres el audio a tu hijo, le comunicas a través de tu lenguaje no verbal que se avecina algo terrible. Lo que llamamos comúnmente «generar clima». No manejamos las condiciones metereológicas, pero si podemos inspirar el clima que se respira en nuestra casa.

La responsabilidad y la conciencia social se muestran en gestos concretos. Quedarse en casa, evitar replicar audios y textos sobre temas tan sensibles sin conocer la fuente, puede ser nuestro aporte a la salud de la comunidad.

Tener en cuenta

– En primer lugar, cuidar mi cabeza y mi corazón para poder cuidar la cabeza y el corazón de mis hijos. Evitar exponerme al bombardeo de datos. Si algo me interesa, buscar información en páginas oficiales institucionales o de personas referentes.

– Respetar las indicaciones sin obsesionarse. Conservar la tranquilidad. El miedo es una herramienta que nos ayuda a prevenir o enfrentar situaciones. Pero transmitir pánico, no implica generar más conciencia social.

– En relación a los chicos, la información que podemos brindar siempre debe ser adecuada a su edad. En las escuelas, para los distintos niveles, se brindó información sobre el Covid 19. Podemos pedirles que nos cuenten qué les explicaron y qué es lo que vienen escuchando para disipar sus dudas y transmitirle tranquilidad. Esto para cualquier tema: conocer qué sabe el niño y qué es lo que le preocupa.

Para los más pequeños, es la oportunidad de instalar hábitos de higiene, a través de infografías atractivas que podemos encontrar. Cuando son más grandecitos y preguntan, les podemos contar sobre la enfermedad y que, lavándonos las manos y quedándonos en casa, podemos evitar el contagio a nosotros y a los otros. También explicarle que hay personas a las que debemos proteger más, como a los abuelos, o a la tía que está embarazada. O al hermanito inmunodeprimido de una compañera de la escuela que está enfermo, que todas las familias conocen porque estaban atentos a su salud.

Para muchas familias este tiempo será de desafíos y cambios, por ejemplo en mi caso tuve que suspender el cumple de mi hija. Si bien no es una noticia fácil de digerir para los cumpleañeros, hay un sentido que se comunica en la suspensión: cuidarnos y cuidar a nuestra gente. Ser claros en esto, transmitirle adecuadamente el por qué. Con firme amabilidad y sin culpa, porque cancelar una fiesta en este momento, es lo correcto. No tengamos miedo de hacer lo que está bien, aunque a veces cueste. Es parte de crecer. Es aumentar esa baja tolerancia a la frustración. Es una oportunidad de enseñanza práctica de paciencia y empatía. Y también de gratitud. Es la oportunidad de mostrarles que hay héroes que no juegan al fútbol, que no son famosos, y que son quienes arriesgan su salud para cuidarnos a todos. Que también tienen sus familias, sus hijos que los esperan sanos. Por ellos también colaboramos evitando contagio y pánico. A todo el personal que trabaja en y por la salud y la seguridad, nuestro agradecimiento.

Previo Yo me quedo en casa
Siguiente Linkin Park celebra 20 años del lanzamiento de Hybrid Theory