Cada vez son más las personas que consideran a sus perros parte de la familia y ya no simplemente mascotas de compañía.

Tanto es el afecto por los compañeros peludos que incluso muchos permiten que se acurruquen para dormir en su cama, junto a ellos. No obstante, cabe preguntarse si realmente es buena idea o al hacerlo se interrumpirá nuestro sueño.

Científicos de la Clínica Mayo buscaron respuesta a esta interrogante, por lo que estudiaron a 40 perros adultos quienes dormían en la misma habitación con sus amos. Los humanos tenían un buen dormir en general, sin trastornos del sueño conocidos.

Para el estudio se les puso a los perros un dispositivo llamado Fitbark, un rastreador de actividad que se añade al collar y registra si el animal está tranquilo y dormido, o activo y jugando. Por otro lado, las personas utilizaron un Actiwatch 2, un monitor de actividad que registra sus movimientos y si están profundamente dormidos o no.

Ambos equipos estaban configurados para monitorear el movimiento a cada momento, y además los humanos llevaban un diario de sueño.


Resultados

Tras siete días de seguimiento, los investigadores concluyeron que tanto los animales como sus dueños descansaban con normalidad en la misma habitación. Los humanos tuvieron una media 81 % de eficacia de sueño, mientras que los canes tuvieron una eficacia del 85 %, siendo los niveles por arriba del 80 % considerado satisfactorio.

Asimismo, se descubrió que la gente dormía un poco mejor cuando el animal no estaba sobre la cama, en cambio estos últimos dormían igual estuvieran en la cama o en cualquier otra parte de la habitación.

“Esto va en contra del dicho popular de que deberías tener al perro durmiendo en cualquier otro lado, y no en el dormitorio”, dijo Lois E. Krahn, autora principal del estudio, psiquiatra y especialista en medicina del sueño en el Centro para Medicina del Sueño de la Clínica Mayo.

Por más que el perro sea considerado como parte de la familia e incluso duerma en la misma cama que sus amos, esto no va a hacer que el animal piense que él es el líder de la manada.

“Los perros pueden distinguir entre las relaciones con sus compañeros humanos y con otros perros, y la manera en la que regulan sus interacciones con humanos no intenta establecer una jerarquía”, explica Carlos Siracusa, veterinario y director de etología animal en Penn Vet en Filadelfia, a The New York Times.


No obstante, el especialista también señala que quizás no todos los canes deban estar en el cuarto. Por ejemplo, los cachorros o los muy mayores que probablemente no duerman durante toda la noche, los que están enfermos o los que por ser nerviosos podrían volverse agresivos cuando se asustan o se despierta de súbito.

Además, cuando llega un bebé a casa y, va a dormir en el mismo cuarto que los padres, lo mejor es que la mascota duerma en otro lado.

Por el contrario, si una mascota ya duerme en nuestra habitación y está interfiriendo en nuestro sueño, lo recomendable es sacarlo de a pocos y no de manera abrupta. Para ello se recomienda pasarlo primero de la cama otro lugar cómodo del dormitorio y después sacarlo justo afuera de la puerta. La clave es crear una experiencia de descanso similar a la cama para la mascota.

 

Fuente: Mayo Clinic