Por Carlos Mario Peisojovich (el Peiso)

 

Desperté soñando que soñaba con mi padre Pepe (José) y pensé que en casi todo el mundo se celebra el día del padre por San José, generalmente influenciados por la tradición católica europea. En nuestra patria el día del padre no se celebra por la tradición católica, ni por el sí célebre Padre de la Patria Don José de San Martín. En esta bendita tierra se festeja comprando al estilo yankilandia, el tercer domingo de junio… ¡ojo! que no estoy en contra de los Peishoppings.

En aquella bruma de mi Peisadilla sonaba un eco distante ¡zas! pe, pe, pe, pe, pe, pe que me despertó. No era el radiodespertador ni el celular (aunque en su significado original celular es: “Donde los reclusos están sistemáticamente incomunicados en celdas”) ¿Somos presos del teléfono móvil? Ese aparato que nos une, ¿también nos aísla?

Nada más lejos. La Potestad, la Patria, la Pluma y la Palabra, las Primeras enseñanzas Paternas (según mi Padre la enseñanza es un conjunto de ideas, principios, conocimientos, experiencias y advertencias que transmiten aprendizajes con cariño, con amor y humor, y si no, hay obediencia de vida y debida penitencia, como así también, por supuesto, merecidos premios). El primer contacto del Padre con el hijo es en forma de canto o de cuento, previa a la ensoñación de los dulces sueños infantiles, y alguna que otra Peisadilla, o sea que uno de los primeros contactos del niño con el cuento debería ser el Papel, antes de enredarse en las redes.

Los cuentos, los libros, la literatura nos humanizan, nos independizan, nos elevan, nos forman, nos informan, nos modelan, nos enseñan.

Febo asoma, duermo contento, hemos batido al enemigo, perdón, me desbarranqué… La Enseña Patria nació a kilómetros de Santa Fe, en las barrancas en las cercanías de la Villa del Rosario, y su padre es Manuel Belgrano que le dio los colores, no por el cielo ni por las nubes, sino porque la mandó a hacer con el equilibrio cromático de las escarapelas repartidas en Mayo de 1810, y no fue Para-ná, fue para todos y todas. Sí, frente a nuestro río, no el de La Plata y además sin plata. El celeste es firmamento, el blanco es Paz y el Sol es el astro Rey pero en nuestra incipiente república es Libertad.

Febo alto en el cielo me despierta de la Siesta Patria, adormilado aún, su luz se entromete en mi sueño con sonido propio, propiamente de otros astros, esta vez monárquicos y también lores, “Here comes the sun” de The Beatles arrullan mi siestero entumecimiento con hermosas armonías y llenan de luz mi alma. Luz en latín: lux, y recuerden el frontispicio y la filosofía de nuestra Diversidad Racional de “El Litoral” que alumbran eternamente las tinieblas de la ignorancia: “Lux indeficiens”.

Estamos en Junio, el mes que los romanos llamaban Juno ya que esta era la diosa del matrimonio, no del patrimonio. ¿Cuántos junios fueron pasando desde que aquella deidad impuesta a matrimonio con su hermano Júpiter, el dios mitológico supremo de los romanos y “pater deorum et hominum” -padre de los dioses y los hombres-, gestaron a Minerva, deidad representativa de la sabiduría, las artes y la estrategia militar? Fueron muchos. En todo está el padre, el que enseña, el que educa, el que da luz en la oscuridad: la cultura.

El ser humano se representa a sí mismo en una larga ristra de mitos, leyendas, cuentos, canciones, poemas, ilustraciones, máximas populares, frases sabias y auténticas de la gente común, también en adagios, proverbios, sentencias, aforismos y dichos.

En fin: “todo dicho que camina va a parar al soñador”.

Enseñemos a nuestros hijos a querer la Patria, ayudemos a la Patria a querer nuestras Enseñas y ayudemos a nuestros hijos a ser buenos padres.

Y como nuestros padres nos decían que sus padres decían: “Señores padres ¿saben ustedes dónde están sus hijos en éste momento?”. ¡Sí! ¡Leyendo Peisadillas!