Cada temporada la industria de la moda rescata una nueva tendencia que se encontraba relegada para ubicarla en el foco de las miradas. Enterate qué prenda te invita esta estación a renovar tu armario de la manera más it.

 

Soledad Vittori

El otoño llegó con un as bajo la manga. Luego de varias décadas de permanecer en las sombras vuelve a instaurarse un estampado de antaño que resurge con más fuerza que nunca: el prestigioso Príncipe de Gales. Este motivo de impronta elegante y sobria se ha convertido en un must de la temporada.

 

Con una paleta cromática en la que el gris es el auténtico protagonista, este diseño inspirado en la realeza es un clásico que siempre se mantiene a la vanguardia. Si bien, durante un tiempo prolongado se mantuvo relegado a un segundo plano, las pasarelas de todo el mundo lo rescataron del exilio para convertirlo en el elemento clave del 2018.

 

El Príncipe de Gales es un tipo de diseño cuya base está conformada por dos colores en forma de cuadros complejos, que incluyen en ciertas ocasiones una tercera tonalidad como perfil. Comúnmente se suele elegir el blanco o el gris en conjunto con el negro como fórmula de éxito garantizado. En él se combinan de manera alternada grandes cuadrados con diseño de mil rayas junto a otros más pequeños en pata de gallo.

Ahora bien, a la clásica pregunta acerca del origen de su nombre: históricamente hablando, Eduardo VII de Inglaterra conocido mundialmente por su singular estilo de dandy, fue el primero en hacer uso del mismo. Sin embargo, Carlos de Inglaterra fue el encargado de popularizar y definir al Príncipe de Gales como una verdadera tendencia de estilo para toda la sociedad, de ahí que por su título lleve su nombre.

Este estampado que tradicionalmente se identificaba con patrones masculinos, trasladó su impronta a la figura femenina en la década del 60. El traje fue el protagonista indiscutible de esta tendencia. Sin embargo, hoy en día su motivo ha sido utilizado para diseñar una infinidad de prendas entre las que se destacan camisas, vestidos, boinas, entre otros.

Marcas como Balenciaga, Calvin Klein y Alexander Wang son algunas de las firmas importantes que plasmaron esta tendencia en sus pasarelas. Así como también otras mucho más asequibles: Zara, Mango, H&M, Forever 21, etc.

 

Las opciones para combinar este estampado son muy amplias: el clásico blazer se puede llevar desde el estilo más british con vaqueros y stilettos hasta el casual chic con vestido de punto negro y deportivas a juego. Cabe destacar que el tejido vaquero es ideal siempre que se quiera restar formalidad a la prenda.

 

Por su parte, los pantalones y faldas, sin importar el corte, se pueden llevar acompañados de blusas, camisas, jerseys o tops lisos en algún tono del entramado o de color neutro, logrando un look que da que hablar.

 

Por lo tanto, ante las innumerables posibilidades de combinación resulta valioso destacar que dedicar los ahorros a comprar en una prenda con este motivo resulta una gran inversión, puesto que su entramado es un clásico que jamás pasa de moda. Sobre todo si se elige un blazer sobrio y simplista.