Las repúblicas bálticas son uno de los mejores destinos para visitar en Europa.

 

Vacaciones Felices

Para concluir con toda la información referente a los Países Nórdicos, (Copenhague/ Suecia/ Noruega/ Finlandia) como así también Rusia, con esas tremendas y hermosas ciudades como San Petersburgo y la capital Moscú, hoy seguimos contándoles sobre países bálticos, que también se pueden hacer, si se elige este recorrido, están muy cerca y realmente se merecen recorrer.

 

Esperamos que toda la información la puedan aprovechar o también estamos abiertos a todas las consultas, ya que ahora comienza una época ideal para todos estos destinos.

 

Siempre aconsejo hacerlo fines de mayo/junio /julio /agosto y principios de septiembre.

 

Estonia, Letonia y Lituania son tres joyas a orillas del río del Báltico. Tres pequeños países que han sabido recoger la esencia tradicional de Europa y conservada perfectamente. Tres destinos que sorprenden por los tesoros que esconden. Un viaje a través de estos países le descubrirá bellas ciudades y hermosos paisajes.

 

Desde estos países comenzaba la famosa Ruta del Ámbar, una ruta comercial de la Antigüedad que unían el báltico con el Mediterráneo y que comerciaba con este material. Todavía hoy, podrá disfrutar de los recuerdos de la Ruta del Ámbar en la artesanía local que, como no podía ser de otra manera, utiliza esta materia prima.

Tallin

 

Tallin, la capital de Estonia es una de las ciudades más pintorescas de las repúblicas bálticas. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad está datado entre los siglos XIV y XVIII. Entre sus puntos de interés destaca el barrio de Toompea, el castillo y la catedral de Alejandro Nevsky, símbolo del antiguo poder ruso sobre la zona.

 

Además, desde Tallin podrá embarcarse a través del Báltico hasta Helsinki. En la capital finlandesa, apenas dos horas en barco desde Tallin, disfrutará de los espléndidos monumentos que alberga, como la capital luterana o la fortaleza de Suomenlinna.

 

Riga

 

Estonia, Letonia y Lituania todavía ofrecen muchas más sorpresas. Riga, la capital de Letonia, es una de las ciudades más interesantes del Báltico. Todo su centro histórico está salpicado con espléndidos edificios de art nouveau, lo que le ha valido el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Destacan, en este estilo, el Monumento a la Libertad y el Mercado Central.

 

No muy lejos, en Sigulda, dentro de la región letona de Vidzeme, podrá descubrir uno de los grandes secretos de las repúblicas bálticas: el castillo de Turaida. Esta fortaleza, que parece emerger de los árboles, alberga numerosas leyendas, como la famosa historia de la Rosa de Turaida, la historia de amor entre una joven del castillo y un jardinero que acabó en tragedia. Aun así, sigue despertando un sentimiento de amor inmortal entre los visitantes.

 

Además de la fortaleza, encontrará el increíble entorno natural de Vidzeme, con el río Gauja serpenteando a través de los profundos bosques y creando unos cañones impresionantes. Esta región es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de belleza natural en estos países.

 

Sin salir de Letonia, podrá disfrutar del Palacio de Rundale, uno de los mejores ejemplos del barroco en las repúblicas bálticas. Fue construido por el mismo arquitecto que diseñó el Palacio de Invierno de San Petersburgo. En su interior podrá paladear la esencia más lujosa de todo el Báltico.

 

Uno de los grandes atractivos de este conjunto de países es la Colina de las Cruces, en Lituania. En este promontorio se depositan desde hace siglos crucifijos, según se dice, para reafirmar la fe católica frente a los protestantes. Se estima que hay más de 10.000 cruces de diversas épocas y estilos distintos. Es, sin duda, una de las visitas más curiosas y sobrecogedoras de todo el Báltico.

 

Kaunas es una de las ciudades más importantes de esta tríada de países de Europa. En la ciudad destaca su formidable castillo y su poderosa torre redonda, uno de los símbolos más conocidos de la ciudad lituana.

Vilnius

 

Por último no puede dejar pasar la ocasión de visitar Vilnius, la capital de Lituania. Su centro histórico, al igual que el de Tallin o Riga, está declarado Patrimonio de la Humanidad por aunar diversos estilos arquitectónicos, como el gótico, renacentista o el barroco.

 

Entre los monumentos más destacados de esta capital de las repúblicas bálticas, destaca la Iglesia de San Pedro y San Pablo, una obra maestra del barroco. Podrá encontrar en su interior hasta 2.000 figuras de estuco que decoran el interior del templo.