Diseña, decora y transforma. Lo hace con pasión y buen gusto, convencida de que cada celebración es única. En esta nota conocemos el perfil de Eugenia Román.

 

Textos. Revista Nosotros. Fotos. Guillermo Di Salvatore y gentileza entrevistada.

EN FEDERACIÓN
“Soy de pensar ‘si tiene que pasar, va a pasar’. No es que dejo que fluya la vida, porque soy bastante organizada con mis cosas, pero confío mucho en que todo es como tiene que ser. Tanto lo bueno como lo malo se da por algo. Si me preguntan cuándo arrancaste, tengo que decir que comencé a los 10 años -me doy cuenta ahora- cuando nació mi sobrina. Mi hermana quería hacerle el bautismo en mi casa, pero ella trabajaba y no tenía ni idea de manualidades. En ese momento ni en Entre Ríos (Eugenia nació en Federación) ni en Santa Fe o en ningún lado había como lugares para comprar todo hecho como hay ahora. Le dije: ‘Te hago todo’. A mí me encantaba. A ella le gustó tanto que para el primer añito me compró todos los materiales y le hice la decoración. Hice lo mismo hasta que la nena cumplió 7 años, siempre con una temática distinta: las Chicas Superpoderosas, Floricienta, princesas, Barbie. Me pasaba mis vacaciones así y era feliz, me divertía un montón. Paralelamente, tengo una tía en Buenos Aires que estudió Bellas Artes y como sus hijos eran grandes me ‘adoptaba’ en las vacaciones de invierno. Con ella pintábamos en óleo, en acrílico; armábamos títeres gigantes con diferentes técnicas que ella me enseñaba; o hacíamos figuras en arcilla. Así fue mi infancia”.

 

EN SANTA FE
“Cuando tuve que estudiar, me vine a Santa Fe. Me gustaba mucho el diseño gráfico pero también era solitaria y me encantaba viajar y conocer lugares. Empecé a estudiar Administración Hotelera en el Instituto Sol. En ese momento tenía 18, vivía con mi hermana que era más grande y el marido de una de sus amigas cumplía 40, hacía una fiesta y me preguntó si me animaba a hacerle los gorros. Le hice 50 gorros personalizados, incluido el del cumpleañero: un cocodrilo gigante, porque tenía fama de ser un poco ‘codito’. Más adelante conozco a Matías, mi pareja. Al tiempo de estar saliendo él, ve unas fotos de esos gorros y le conté que los había hecho yo. Me dijo que su papá tenía un cotillón, yo no sabía ni lo que era eso. Empece a hacerles trabajos y los pedían cada vez más; después ya eran pedidos más grandes o muy específicos. Recuerdo que una señora me pidió un tractor amarillo. Como la empresa también hacía decoración de eventos, cuando ya formaba parte de la familia, empecé a opinar sobre los arreglos, las flores, etc. En ese momento la decoración tenía protagonismo pero no el que tiene ahora. A mi me gustaba mucho mirar revistas, ver qué se usaba en Buenos Aires, entonces sugería. No sé cómo pasó, creo que naturalmente, pero en 2006 me encontré con los primeros clientes que tuve sola. Por eso digo que para mi nada es casualidad. Uno está destinado a hacer algo y, sin querer queriendo, se da”.

INSPIRACIÓN
“Fue así que la cuestión hotelera quedó relegada, como me había puesto de novia ya no me interesaba tanto irme sola por ahí y una vez que fui mamá, mucho menos. Las prioridades van cambiando. No me arrepiento de haber estudiado la carrera porque me quedaron muchos contactos que hoy encuentro cuando voy a hacer un laburo a un hotel. En cuanto a la ambientación, soy autodidacta en lo manual. Aprendí de las flores de quien hacía ese servicio en el local, pero también iba a las florerías y preguntaba, o iba probando. Hice cursos, pero me sirvió más experimentar, sobre todo con el clima santafesino. Me tuve que adaptar a mi ámbito.

 

Como inspiración, hace varios años conocí a Martín Roig. Me inspira por la cabeza que tiene, por como concibe el mercado y por como se reinventa y se mantiene; pero no sé si me inspira en estilo. Yo me suelo aburrir fácilmente; si hago siempre lo mismo, me muero al tercer fin de semana. Hay otros decoradores que he visto pero como él, no mucho. Por otra parte es inevitable ver cosas y tratar de poner algo de eso en tu trabajo. También voy absorbiendo mucho las tendencias: me gusta mucho mirar las revistas de decoración de hogar, de jardines; ver moda, colores, estampados; todo inspira. La música también me inspira, claro que no visualmente, pero me genera cierta energía de acuerdo a lo que quiero crear sea algo romántico o algo súper potente”.

ESTILO CAMALEÓN
“Intento hacer siempre algo distinto; no solo por tratar de superarme, sino por aburrimiento. Me gusta el trabajo de último momento. Si proceso demasiado tiempo una idea va a llegar la semana del evento y le voy a dar una vuelta de rosca porque ya no me gusta. En la secundaria era igual, me gusta el trabajar bajo presión. A veces es muy estresante, porque a las 9 de la noche tiene que estar todo listo; te dan el lugar el día anterior o ese mismo día, hay que embalar, desembalar y dejar todo perfecto para la foto. Esa presión a mi me gusta, por eso a veces los domingos no puedo ni respirar. La anticipación me cuesta.

 

Hago un torbellino de imágenes, escucho todos los audios del cliente en los que me dice qué quiere y leo mi machete… Ahí me viene la adrenalina y empiezo a armar. El cliente también inspira, definitivamente. Y hay para todos los gustos. A diferencia de otros proveedores que se identifican con un estilo, trato de mimetizarme con la idea de lo que quiere cada persona. Yo no te tengo que convencer de que esto se usa y de que esto te va a quedar bien. Vos me tenés que decir a mí qué es lo que te gusta. Por eso considero que hacemos un servicio camaleón. He tenido novias que me han dicho ‘odio las flores’ o ‘antes muerta que ver una flor’. Eso me encanta. También está la súper romántica que quiere todo con rosas, o la que quiere lo último que vio en Pinterest. Ni hablar de lo que pasa con las quinceañeras, las hay de todos los estilos, hemos hecho cumpleaños pop, rock, skater… Me gusta que caigan con un desafío. Más allá de las tendencias o de las modas, que están buenas para tener en cuenta, para mi un evento tiene que hablar en todo sentido de quien invita”.

PASIÓN POR TRANSFORMAR
“Lo que menos me gusta de mi trabajo es hacer los presupuestos, ya todo el mundo lo sabe, es mi gran defecto; demoro en hacerlos, me resulta muy tedioso lo administrativo. En cambio lo que más me gusta son las transformaciones. Por eso disfruto cuando viajamos al interior, generalmente ahí hay muchos desafíos como jardines pelados, un tinglado o un gimnasio deportivo. Es como cuando tenés una cena y decís: ‘Ok, es sábado a la mañana y estoy de una forma, para la noche tengo que estar de otra’. Esto es igual al makeover que una hace con maquillaje, ropa, pelo, todo; y es la parte que más me gusta. La gente duda y le ve a un lugar todos los defectos; yo le veo todo el potencial o visualizo el resultado final. Esa foto del antes y el después hasta me ha hecho llorar de emoción. Lo otro que me gusta de esto, que tiene que ver más con lo sentimental, es que hemos formado parte de los momentos más importantes de muchas familias. Gracias a Dios, en su gran mayoría ellas te hacen parte de la celebración y el lazo que queda”.

 

MATERNIDAD
“Hoy las mujeres trabajamos, muchas somos madres y todas nos podemos arreglar. Tengo dos hijos, Benicio y Joaquín. Cuando nació Beni, hace 9 años, yo no trabajaba la cantidad de tiempo que ahora trabajo ni tenía tantos eventos. Para mi es natural no estar los fines de semana, ellos ya lo saben y se van amoldando a nuestras vidas. Hago cortes en mi rutina y cuando corto, corto, estoy con ellos. A la vez, mi trabajo me demanda los sábados y domingos, pero durante la semana estoy mucho en casa”.

 

PROYECTOS
“Tengo ganas de empezar a armar cursos, pequeños talleres, acá en Santa Fe. Hay mucha gente que está empezando a hacer ambientación y eso está bueno. Tenemos que empezar a ayudarnos entre todos”.

 

EMPRENDIMIENTO
“Estamos emprendiendo un proyecto con la que fue mi primera clienta. Ella hizo un salón para 110 personas con un jardín hermoso como inversión y nos llamó porque quería que la acompañemos. Está bueno porque es un lugar pensado para eventos reducidos que es algo que se requiere bastante ahora. Uno va acomodándose a las necesidades, los gustos, el mercado y el lugar en el que vive”.