Un piano completamente destruido en Nueva Orleans recuerda el que probablemente haya sido el peor día en la vida de Fats Domino: el instrumento, arruinado por el viento y el agua, forma parte de una exposición permanente sobre el huracán Katrina en el Louisiana State Museum.

 

La casa amarillo ocre del pionero del rock’n’roll en el barrio de Lower Ninth Ward se inundó por completo durante la catástrofe natural de 2005. Muchos de sus tesoros y posesiones -entre ellas varios pianos y discos de oro y platino- se perdieron y el paradero de Domino fue desconocido durante varios días, hasta que pudo ser rescatado con su familia en bote. Después de Katrina, el músico, que murió hoy a los 89 años, tuvo un regreso artístico sobre todo con conciertos y álbumes a beneficio para su querida Nueva Orleans.

 

La verdad es que nunca hubiera querido abandonar su barrio de Lower Ninth, pero tras Katrina Domino tuvo que mudarse con su hija al barrio de Harvey. Allí fue encontrado muerto por su familia, según confirmó el forense a dpa. En su querida Nueva Orleans, la ciudad que se ocupó de poner en el mapa musical de Estados Unidos y el mundo.

 

Miembros de la familia, amigos, fans y colegas en todo el mundo lamentaron el deceso de esta leyenda del blues que cantaba, componía y tocaba el piano. Algunas de sus canciones, como “Blueberry Hill”, “Ain’t That a Shame”, “Jambalaya”, “I’m Walking” y “My Blue Heaven” se convirtieron en clásicos. “Allanó el camino para muchas personas”, escribió el rapero LL Cool J en Twitter. “Aún recuerdo cómo escuchaba su música de niño”.

 

Fats Domino -cuyo verdadero nombre era Antoine Domino Junior- nació en el seno de una familia de nueve niños creole y muy musical. Su padre tocaba el violín y de su cuñado aprendió a tocar el piano. Con 14 años abandonó la escuela y empezó a trabajar en una fábrica para poder actuar de noche en clubes. Su música es simple, tiene humor, es relajada, una mecla de delta blues, country, cajún y jazz.

 

Con 20 años logró su primer éxito: su debut musical, “The Fat Man” -considerada una de las primeras canciones de rock and roll- se convirtió de la noche a la mañana en un hit. “Fats” (“fat” significa gordo en inglés) era un hombre voluminoso y así lo reconocía en su primer éxito: “Me llaman, me llaman el hombre gordo/Porque peso 200 libras/Todas las chicas me aman/Porque sé arreglármelas”.

 

Luego, Domino se unió al trompetista Dave Bartholomew y escribieron juntos un hit después del otro. En sólo diez años, Domino fue disco de oro con 23 singles. En sus buenos tiempos vendió más álbumes que Elvis: 65 millones en total.

 

Contemporáneo de artistas como Little Richard, Chuck Berry y Jerry Lee Lewis, fue el músico negro de rock’n’roll que más discos vendió en la década de los 50. Entre sus grandes éxitos también se cuentan canciones como “Blueberry Hill”, “Walking to New Orleans”, “Whole Lotta Loving”, “Blue Monday” y “I’m in Love Again”.

 

Incluso fue uno de los primeros artistas negros en tocar en shows televisivos de música pop, donde actuó junto a artistas como Buddy Holly y Everly Brothers.

 

Sin embargo, su estrella comenzó a descender con el surgimiento de los Beatles y los Rolling Stones. Desde entonces Domino volvió a celebrar éxitos musicales en pocas ocasiones, aunque salió de gira por el mundo. Curiosamente, en 1968 grabó un cover de ‘Lady Madonna‘, de los cuatro de Liverpool.

 

 

A su vez, varias bandas y artistas, entre ellos John Lennon, Led Zeppelin y Cheap Trick, reversionaron temas de Fats. Lennon, que versionó ‘Ain’t That a Shame‘, confesó que esa fue la primera canción que aprendió a tocar en la guitarra que le había regalado su madre.

 

En 1986 fue incorporado al Salón de la Fama del Rock’n’Roll Hall y poco después en el Salón de la Fama del Blues, un doble honor. Junto a su esposa de años, Rosemary, que murió en 2008, tuvo ocho hijos. Su receta para el éxito era bien simple, como dijo alguna vez en una entrevista: “Hasta donde sé, la música hace feliz a las personas… a mí me hace feliz”.