Aunque reside en Buenos Aires, con su fluida y rica imaginación lleva nuestra ciudad a la categoría de incubadora de creativos.

Textos: Graciela Daneri. Fotos: Gentileza.

En el mes de la primavera Francisco Ayala presentó dos colecciones que evidencian a la vez dos aspectos diversos de sus esfuerzos creativos. La primera ­realizada en el Palacio San Miguel colmado de asistentes- enmarcada en el Primer Encuentro de Diseñadores de Latinoamérica y el Caribe, en un ciclo denominado “Arte y Moda”, se pudo admirar una argamasa de diseño de autor y relaciones diplomáticas entre pares.

 

Participaron representantes de México, Panamá, Paraguay, Chile, Perú, Bolivia y del Caribe. Fue aquí que Ayala presentó Argentina Marca País y se mostró la colección “Retrospectiva en blanco y negro”, en la que se observaron géneros pintados a mano, rediseño precolombino, trajes convertibles (creados para mutar de aspecto mediante piezas que se remueven o se cambian de lugar, con lo cual se pueden usar de diversos modos) y los cristales Swarovski. Todo completado con tocados exclusivos de Pojatti, lo último en sombreros para damas.


Flores y Mandarinas

La otra colección de Francisco Ayala, “Flores y Mandarinas”, fue presentada un par de días después en el Hotel Brick de Recoleta, como cierre de Fashion Couture, que es el desfile de la Cámara Argentina de la Moda (fundada en 1905). “La definí así -dice el creador- por sus colores y por el artesanal método de bordados y aplicaciones sobre tul, shantung, seda y guipure”.

Vimos también telas pintadas a mano y sofisticadas piedras y canesús “para enriquecer los diseños en diversidad de materiales que incluyen encaje Chantilly”, agrega Ayala. Los colores son primaverales: nude, violeta, uva y naranja.

No faltaron los vestidos de novia plisados y con flores de tela en 3D, que relacionan los fragantes azahares con los ramos, lo cual se enlaza con el programa de desfiles olfativos que F.A. propone desde 2015 para el Museo del Perfume. Asimismo, el uso de faldas, vestidos y tops prolongarán la temporada hasta que Ayala nos acerque a otras inéditas composiciones.